El bosque en España (II)

La España Húmeda

Imagen: hayedo al sur de Irún (Gipúzcoa, Euskadi). Fuente.

La España Húmeda

Esta región posee bosques templados oceánicos de frondosas caducifolias. Los árboles son hidrófilos de 25 a 30 metros de altura, de troncos rectos con profusión de hojas y sotobosque oscuro e insignificante, solamente poblado por musgo y helechos. Hay pocas especies dominantes y es un bosque que estaba en retroceso debido a la ocupación humana y su sustitución por cultivos de otras especies. Actualmente se encuentra en estado de recuperación.

La haya es uno de sus árboles más característicos. Crece en las áreas de montaña intermedia de la España húmeda, muy fecunda en Cantabria. Crea un bosque muy sombrío, sin sotobosque y con un microclima que reduce entre 3 y 5 grados centígrados la temperatura del aire circundante. Los atributos de los hayedos generan unas condiciones ecológicas que impiden a otros árboles prosperar.

Es un árbol grande de 30 a 35 metros de altura, con un solo tronco cilíndrico y esbelto de color gris pálido, la copa es estrecha y con ramas ascendentes. Las raíces son horizontales y poco profundas para captar la humedad atmosférica y los nutrientes de las hojas caídas en otoño e invierno. Suele gustar de temperaturas entorno a los 15⁰ y precipitaciones entre 900 y 1000 mm anuales, aunque si llueve menos las nieblas pueden compensar ese déficit, y son muy sensibles al frío.

Al tiempo que aumenta la altura de la montaña la haya va perdiendo individuos hasta desaparecer. La altura entre 450 y 1000 metros suele ser su preferida, habitando, como hemos dicho, en Cantabria y también en Euskadi, el Pirineo Occidental y en Cataluña, en el Montseny. Tradicionalmente se ha sacado provecho de su madera y el carbón vegetal que genera.

El roble, al contrario que la haya, tiene una distribución más amplia y muchísimas variedades, tanto secas como húmedas. Es una especie intermedia entre los dos biomas, de tipo marcescente, no pierde las hojas, pero tampoco las mantiene verdes. Ocupa las partes inferiores de los hayedos, debido a una gran presión agropecuaria que ha reducido mucho el robledal. Aunque es un árbol de amplio espectro no está preparado para las sequías.

El tronco del roble es liso, delgado y nudoso y posee copas amplias, su madera es dura y resistente. No aguantan el frío y llegan a poblar alturas de hasta 1000 metros, con suelos profundos y bastante ricos en materia orgánica. En consecuencia forman un bosque menos denso que el hayedo, tanto en individuos como en presencia de hojas. Esto permite un sotobosque más poblado y denso gracias a la mayor entrada de luz.

Ambas formaciones, hayedos y robledales, se mezclan a menudo, permitiendo a veces que otros árboles convivan con ellos como son el fresno, el abedul, el arce, el castaño y el nogal. En estos dos últimos casos ha habido un aumento de su presencia por acción humana. El bosque mixto también posee un sotobosque más o menos intenso, dependiendo de la entrada de luz, con gran presencia de musgo. Es común que este tipo de bosques se encuentre en zonas aisladas, no boscosas.

Cuando el bosque mixto se degrada o cuando no hay suficientes condiciones para formar un bosque se genera una landa. Suelen ser frecuentes en las zonas marginales de cultivos y explotaciones ganaderas o junto a regiones pantanosas estancadas donde no prosperan árboles. La landa está integrada por pequeños árboles, matojos, matas, gramíneas y leguminosas, sus suelos son ácidos y encharcados, a veces arcillosos. La ganadería suele ser la responsable de la creación de las landas, aunque las zonas costeras o de circulación acuática pobre en los límites de zonas de cultivo también favorecen su creación.

Finalmente, otra formación característica de la región eurosiberiana son los prados. Poblados por hierbas y dominados por las gramíneas, tienen un origen tanto natural como antrópico. Tal es la variedad de hierbas que poseen que para el uso ganadero se tiene que realizar una selección ya que no todas son buenas para el consumo animal. Los prados necesitan mucha precipitación, alrededor de 1000 o 1200 mm anuales, aunque aguantan una reducción en verano, esta no puede ser muy acusada. Los usos humanos suelen reducirse a los pardos de pastura, normalmente a bastante altura, y prados de siega que permiten recolectar para el invierno.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: