Gestión e intervención territoriales

Políticas para el espacio-territorio

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La intervención en nuestro entorno consiste en modificar las tendencias y los procesos que se presentan en él para cambiarlos respecto a cómo se desarrollarían si no actuáramos. La humanidad tiene la capacidad de modificar los procesos naturales -los sucesos que pasarían si nadie interviniera- a una escala muchísimo mayor que la de cualquier otro ser vivo y tanto en la naturaleza como en la sociedad existen unas leyes, o formas de actuación, que no son aleatorias y responden a una relación de factores y elementos. Si queremos modificar uno de los elementos debemos saber cómo se comportan los factores que lo afectan para que se produzca esa modificación.

La intención de la planificación no es transformar las relaciones entre elementos y factores, sino aplicar una serie de acciones para conseguir lo que deseamos, observar las diversas variables, alterarlas y realizar una previsión del comportamiento de lo que cambiamos y de cómo funcionará en el futuro. Hay que tener en cuenta, de todas maneras, que no siempre conocemos todos los factores que intervienen por falta de conocimiento de los procesos y leyes que los gobiernan y por tanto nuestra actuación puede resultar en un efecto no del todo como el que buscábamos, a veces desastroso.

Existen dos grandes grupos de factores desde el punto de vista geográfico: los factores físicos y los factores humanos. Los factores físicos consisten en los elementos naturales tales como precipitaciones, temperaturas, vientos, cursos de agua, costas, suelos, recursos minerales, vegetación y fauna, por ejemplo. Los factores humanos son, en cambio, factores sociales o culturales como la productividad, el tiempo de ocio, la forma de sociedad, la estructura laboral o los medios de transporte.

En el medio físico las regularidades son siempre las mismas y la naturaleza no reacciona verso a los impactos humanos, no toma decisiones de actuación y se comporta como una máquina, pudiéndose aplicar un modelo determinista. En el medio social el ser humano sí puede aplicar contra-medidas, aceptar o negar las modificaciones hechas -por el propio ser humano- y nos encontramos, entonces, dentro de un modelo estocástico. Si realizamos la acción A, existen tres posibilidades: la aceptación de A, la negación de A o la modificación de A, siendo esta última además no dicotómica y sí gradual.

En definitiva, la planificación territorial consiste en una dialéctica entre todos los agentes envueltos en ella, dónde todos los factores sociales implicados toman decisiones en un escenario pasivo reaccionario como es la naturaleza, del cual no conocemos todas sus variables. Las decisiones que tomemos son fundamentales para nuestra calidad de vida y, de esta manera, tienen que ser lo más racionales posibles, realizándose una previsión de cuáles serán las consecuencias de nuestras propuestas y actuaciones.