Los mapas más antiguos del mundo

Imagen: el llamado Imago Mundi, posiblemente el mapa del mundo más antiguo que existe, data del siglo VII a. C. y reproduce un mapa anterior del siglo IX a. C. posiblemente recopilando información anterior. Fuente.

Un mapa se puede definir como una representación del planeta Tierra, o parte del mismo, dibujado a determinada escala y normalmente en una superficie plana. Esta definición, sin embargo, es muy estricta y, por ejemplo, en el Diccionario de Geografía de Pierre George a partir del Comité Francés de Cartografía se define mapa como:

“Representación convencional, generalmente plana, en posiciones relativas de fenómenos concretos o abstractos, localizables en el espacio”.

La definición ignora el concepto de escala, fundamental en un mapa, aunque lo añada en la descripción posterior de la entrada. Otros conceptos básicos para entender un mapa son la leyenda y la simbología, que permiten definir qué objeto real representa cada símbolo del mapa. Podemos distinguir también entre carta -actualmente referido a los mapas de costas y océanos, utilizados en marina y aviación-, plano -representación a gran escala de un elemento más o menos concreto, como un apartamento, una ciudad o un aeropuerto- y mapa -que representa un espacio a media o pequeña escala siendo un inventario general (mapa topográfico) o seleccionando información, que puede ser de carácter abstracto (mapa temático)-.

Los primeros mapas fueron cartas estelares mostrando estrellas y constelaciones como los encontrados en Lascaux y en las cuevas del Monte Castillo de -14000 a -12000. Tal vez algunas representaciones en hueso o pintadas en paredes de roca halladas en cuevas prehistóricas o ciudades neolíticas podrían ser los mapas más antiguos, pero no está claro qué representan o si eran realmente mapas y no símbolos abstractos o figurativos de elementos naturales como montañas y animales. El mapa de Bedolina (Italia) data de c.-2000 y podría ser un asentamiento humano, pero no está claro si los símbolos no reconocibles representan casas, caminos, ríos, parcelas o pozos; sí incluye pictograma de seres humanos y animales reconocibles, sin embargo.

Las primeras civilizaciones humanas buscaban representar gráficamente el espacio y la distribución de elementos de la superficie terrestre, con el fin de poder visualizarlos mejor y con finalidades bastantes diversas: distribución de la propiedad, crecidas de los ríos, explotaciones mineras o defensa, por ejemplo.

En Egipto se han encontrado un plano detallado de un jardín en una superficie de madera con yeso de c. -1500 y también el conocido Mapa de Papiro de Turín, que se encuentra en el museo egipcio de la ciudad. Es un mapa topográfico hecho por Amennakht por orden del faraón Ramses IV en c. -1150 para una explotación minera en wadi hammamat. El mapa se encontró en una tumba de Luxor y muestra las montañas al este del Nilo, con minas de oro y plata, pozos y carreteras.

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El Papiro de Turín. Fuente.

En Mesopotamia encontramos más variedad de planos supervivientes de la Antigüedad que en Egipto. Entre ellos un fragmento que representa los muros y edificios de la ciudad de Nippur entre -1400 a -1200, periodo casita, junto a canales, fosos y un jardín, identificados como tales en una leyenda y con una escala determinada. En Nuzi se encontró el llamado mapa Acadio de c. -2300 con una orientación hacia el este y donde se representan asentamientos, montañas y cursos de agua. De aproximadamente la misma época se ha hallado una tableta de arcilla en Kirkuk con la representación de un valle fluvial entre dos colinas junto a un inventario de la propiedad de esa tierra.

Otro plano muy conocido es el llamado Imago Mundi que se encuentra actualmente en el Museo Británico de Londres. Está considerado el mapamundi más viejo que se conserva, aunque su finalidad no era técnica. Parece una representación más cultural que cartográfica del mundo, omitiendo pueblos cercanos como los persas o los egipcios. Posiblemente la influencia del resurgir babilónico en la época de Nabuconodosor II influyó en la creación de un mapa que pusiera a la ciudad en el centro del mundo conocido.

Data de entre -700 a -500 pero probablemente no es más antiguo que -600, se encontró en Sippar en 1899 y fue reconstruido por Eckhard Unger. El mapa muestra a Babilonia en el centro (representada con un rectángulo) y atravesada por al Éufrates que fluye de las montañas al norte en Anatolia Oriental, regiones colindantes como Asiria, Elam o Urartu también son representadas. El mapa está orientado hacia el norte centrado en el río que fluye de arriba a abajo hasta un pantano y con Babilonia en el centro. Muestra las ciudades de Susa (capital de Elam), Habban (capital de los casitas), Der y Bit Yakin. Todo rodeado por un “río amargo” circular representando el océano.

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Transcripción de la leyenda del Imago Mundi en inglés. Fuente.

Fuera del mar circular hay 7 islas o regiones con forma triangular que dan una forma de estrella al mapa, reflejando la cosmología babilónica. Son lugares que menciona como inexplorados, en los límites del mundo. Se describe la más oriental como la tierra donde nace la mañana y la más norteña como donde no llega la luz del sol, estando siempre en plena oscuridad.

Fueron los habitantes de Grecia durante entre los siglos VI al IV a. C. que recogerían el saber de las regiones mesopotámica y egipcia y lo ampliarían. Los filósofos de esa época plantearían las bases de la cartografía moderna que no serían superadas hasta el siglo XV cuando se redescubriría a Ptolomeo. Pero eso ya es otra historia para otro día.

De profesión, geógrafo

Imagen: empleados de la empresa española Nexus Geographics. El trabajo con tecnologías geo-espaciales se ha convertido en el más común dentro del oficio de geógrafo en el siglo XXI. Fuente.

El Colegio de Geógrafos españoles elabora cada 5 años y desde 2003 un informe del estado de la cuestión de la profesión con el objetivo de difundir los perfiles profesionales del oficio de geógrafo. Ese informe pretende, además, ayudar a las empresas a identificar profesionales cualificados para sus necesidades laborales, mejorar el diseño de los cursos de formación universitaria de Geografía a partir del mercado de trabajo y promocionar la posición social de la profesión. En esta entrada vamos a resumir los principales datos mostrados por el informe del año pasado para dar una visión global de la profesión de geógrafo en España, si se quiere mayor detalle se puede consultar el informe aquí.

El pasado año 2018 se realizaron 520 encuestas con preguntas abiertas y cerradas entre los 1358 miembros del colegio en España (38,3% del total de miembros) para obtener los datos con los que se elaboró el informe. También se realizó la encuesta a 230 no colegiados, de los cuales 10 fueron extranjeros, para difundir la labor del colegio entre los profesionales de la Geografía.

Los datos muestran que la profesión tiene un marcado sesgo de género: dentro de los colegiados españoles el 71,7% de los encuestados eran hombres, porcentaje que se reduce si sumamos a los no colegiados a la muestra, donde el porcentaje de hombres baja a 68,6%. Ambas cifras están bastante por encima de un valor que debería rondar el 50% si no existiera ninguna diferencia entre géneros en la profesión. El porcentaje total de hombres colegiados es del 69,1% lo que indica que la muestra refleja a los miembros del colegio en cuestión de género.

Dentro de los ámbitos de trabajo el 43% de los profesionales se ha dedicado en los últimos cinco años al menos a un proyecto de Tecnologías de la Información Geográfica (TIG), el 28% a uno de planificación territorial y urbanística, el 26% a medio ambiente, el 18% a desarrollo territorial y el 16% a alguno de sociedad del conocimiento.

Respecto a la evolución de los ámbitos desde 2003, todos ven su porcentaje de participación reducido, excepto el de las TIG que aumenta significativamente de un 33% a un 43%. Es destacable como antes de la crisis de 2008 los proyectos de planificación, desarrollo y medio ambiente subieron en gran medida (sobre todo los dos primeros) y se han visto drásticamente reducidos en los últimos 10 años, prácticamente a la mitad o menos.

En el apartado de las TIG destacan los proyectos relacionados con Sistemas de Información Geográfica (SIG) y cartografía que se consolidan como la salida profesional por excelencia de los geógrafos en los últimos años con el 57,6% de los geógrafos dedicándose a este tipo de proyectos. También la gestión de bases de datos geoespaciales es muy importante con un 23,7% de colegiados trabajando en su desarrollo. Referente a la planificación territorial y urbanística el 24,6% de los colegiados se dedica a esta vertiente profesional, junto a los estudios de paisaje (8,3%) y movilidad (7,7%), principalmente.

Los estudios de impacto ambiental (EIA) son el ámbito al que mayor porcentaje de geógrafos se dedica dentro de la categoría de medio ambiente (11%) seguido de las evaluaciones ambientales estratégicas de proyectos (EAE) con un 9,2%. La gestión de espacios naturales protegidos y la evaluación de riesgos naturales también tienen una cierta importancia (6% y 4,8% respectivamente). En el desarrollo territorial destacan los proyectos de participación ciudadana (7,1%), la planificación estratégica (5,6%) y el turismo (5,2%). La sociedad del conocimiento es el ámbito más reducido dentro de la geografía, pero engloba categorías tradicionales como la enseñanza universitaria (7,7% de los colegiados), la enseñanza no reglada (5,4%) y la secundaria (3,8%).

El 70% de los encuestados respondió que estaba trabajando y solamente un 10% se refería a sí mismos como parados. Dentro del ámbito de trabajo el sector privado lleva la delantera con un 42% de las respuestas positivas frente al 31% de respuestas a favor del sector público. En la administración pública los geógrafos suelen trabajar en universidades (31%), ayuntamientos (21%) y comunidades autónomas (19%) y dentro del sector privado como asalariados (40%) o autónomos (28%).

Como hemos visto el perfil de geógrafo en España en 2018 es el de un varón que trabaja como asalariado en el sector privado en proyectos relacionados con SIG, cartografía y bases de datos. Sin embargo, el desempeño de trabajos en la administración pública sigue siendo muy importante relacionado sobre todo con la planificación territorial y urbanística, los estudios de impacto ambiental, el paisaje y la educación universitaria. En general todo lo relacionado con nuevas tecnologías, cartografía, informática, satélites y la llamada neogeografía ha experimentado un crecimiento que otros tipos de proyectos no han hecho en los últimos 15 años.

Tal vez, entonces, el futuro de la Geografía resida en potenciar una formación relacionada con la tecnología y la informática, cada vez más al alcance de nuestra mano gracias a los dispositivos móviles y a aplicaciones más potentes año tras año. Pero sin dejar de lado sus aplicaciones prácticas en la ordenación del territorio y el cuidado de nuestro entorno, fundamentales en una era de clima cambiante, ciudades contaminadas y despoblación rural.

La Geografía utiliza las tecnologías informáticas

Los Sistemas de Información Geográfica

Imagen: Mapa resultante del área óptima de localización de una actividad comercial de supermercado en Mataró, en base a los criterios de proximidad a aparcamientos y lejanía de los competidores. El mapa se realizó mediante el software gvSIG siguiendo una actividad didáctica del Portal Educativo de Sistemas de Información Geográfica (PESIG).

En esta entrada hablaremos de una de las tecnologías que más éxito ha tenido en la Geografía y en los campos de la ciencia y la administración: los Sistemas de Información Geográfica. La Geografía ha sido una de las disciplinas que más se ha visto afectada por la aparición de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y el acceso a datos mediante Internet. La alta disponibilidad de mapas y datos digitales, la georreferenciación, las tecnologías portátiles como el Sistema de Posicionamiento Global (GPS), el almacenamiento en la nube y las aplicaciones para móviles han permitido que todas las personas se conviertan en sensores de información geográfica, la compartan, la consulten y la analicen.

Dentro de las TIC encontramos las Tecnologías de la Información Geográfica (TIG), que se corresponden con todas aquellas herramientas que permiten generar, procesar o representar información con variables que están, o son susceptibles de estar, georreferenciadas en el espacio. Las TIG permiten relacionar información de cualquier tipo -mediante bases de datos- con una localización geográfica y además vincular entre sí simultáneamente capas de diferentes tipos de información. En las TIG podemos incluir herramientas muy variadas, como la cartografía online, los visores de mapas, las Infraestructuras de Datos Espaciales (IDE), el GPS, los Sistemas de Información Geográfica (SIG), la teledetección (o percepción remota) y los globos virtuales.

Un Sistema de Información Geográfica es un conjunto integrado de elementos informáticos, humanos y de procedimientos diseñado para la recogida, almacenaje, manipulación, despliegue y análisis de datos espaciales y sus atributos relacionados. Normalmente los SIG se utilizan para resolver problemas complejos de planificación y gestión de nuestro entorno y algunos autores los consideran una disciplina en sí misma capaz de generar, procesar o representar información geográfica.

Uno de los aspectos clave de los SIG es la capacidad de modelar la realidad en capas de información, permitiendo un análisis de forma independiente o relacionada entre las diferentes dimensiones que configuran el territorio. Este tratamiento permite trabajar de forma selectiva según las necesidades, aislando información o gestionándola de forma simultanea. La cartografía -representación de los datos en un mapa- es una de las capacidades del SIG, pero no la única ni la más importante, un SIG permite realizar análisis espacial, como función principal, y tomar decisiones sobre el territorio.

Las propias palabras que componen el nombre SIG nos permiten también saber más sobre su naturaleza. Un sistema es un conjunto de elementos interrelacionados, así pues un SIG se compone de unidades más pequeñas que se relacionan entre ellas. La información es un conocimiento desarrollado a partir de datos, con lo que un SIG debe ser capaz de utilizar datos y de generar información nueva a partir de ellos. Finalmente, estos datos además son geográficos lo que implica un componente territorial datado en una fecha concreta.

El sistema de un SIG se compone de máquinas -el hardware: computadoras, satélites, GPS, impresoras, monitores, etc.-, programas informáticos -el software: ArcGIS, Geomedia, Miramon, etc.-, datos almacenados, usuarios, procedimientos y modelado –reglas de uso y plan de aplicación de operaciones para conseguir los objetivos deseados-. Los datos geográficos a su vez tienen que poseer: una localización en el espacio referida a un sistema de coordenadas, unos atributos descriptivos y permitir establecer relaciones entre esos atributos. Los usuarios de un SIG siguen un proceso de trabajo compuesto de:

1- Entrada: captura y edición de datos, digitalización, proceso de imágenes (de satélite, fotografía aérea u ortofotos).

2- Gestión: almacenaje y actualización de los datos según el modelos de datos:

  • Vectorial: mediante objetos geométricos como el punto, la línea y el polígono.
  • Raster: mediante imágenes con celdas que contienen un único atributo.

3- Procesamiento de datos: corrección, manipulación y transformación de los datos.

4- Análisis: superposición y conectividad entre los datos que permite crear información nueva. El análisis se basa en la contigüidad, la coincidencia, la proximidad, el radio de acción (buffer), la geometría de coordenadas y en operaciones lógicas (SQL, Booleanas).

5- Representación: anotaciones, simbología y comunicación de la información resultante del análisis mediante mapas y tablas, fundamentalmente, en pantalla, digital o en papel.

Un SIG combina datos desde escalas locales hasta escalas globales y nos permite crear, interactuar con y analizar esos datos para tomar decisiones basadas en patrones espaciales. Debido a que las bases de datos se apoyan en información espacial el usuario se concentra en analizar patrones, relaciones y tendencias.

Gracias a las funciones que hemos enumerado los campos de uso del SIG son múltiples: la planificación territorial, la arqueología, el catastro, los estudios de mercado, los seguros, el control de epidemias e incendios o la protección del medio ambiente, por ejemplo. El primer SIG surge en 1962 en Canadá creado por Roger F. Tomlinson, y Carl Steiniz desarrolló las primeras ideas sobre su aplicación en planificación urbana y análisis del paisaje, pero no se comercializaron hasta los años 80 del siglo XX. Los SIG se llevan enseñando en las universidades dentro de una gran diversidad de departamentos para planeamiento, prospecciones, ciencias forestales y arquitectura además de en geografía, ciencias ambientales o biología.

El mapa: la herramienta del geógrafo

Imagen: Mapa mundi de Petrus Plancius (1594)

La cartografía es una disciplina técnica que acompaña al geógrafo en casi todo momento. Se compone de un conjunto de operaciones científicas, técnicas y artísticas que aplicadas a una información (observada o documentada) elaboran o analizan un mapa, herramienta que representa un cuerpo celeste (en la mayoría de casos la Tierra) a una escala determinada. Para la Geografía la cartografía es un método, un instrumento para llevar a cabo los objetivos propuestos, ya sea comunicar, crear o analizar información.

Desde la Antigüedad la cosmografías y las corografías han influido en la sociedad y la cultura y el conocimiento estratégico de la distribución de la superficie terrestre siempre ha tenido un gran valor. Diversas instituciones en todo el mundo se encargan de desarrollar y mejorar los mapas que están a nuestra disposición, así como de tratar con información que no siempre llega al gran público. En España, por ejemplo, se creó el Instituto Geográfico Nacional en 1870 para labores topográficas y geodésicas, posteriormente se crearon el Servicio Geográfico del Ejército en 1939 (actualmente Centro Geográfico del Ejército desde 1998) y el Instituto Cartográfico de Cataluña en 1982 (Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña desde 2014).

Un mapa es una representación proporcional del espacio a través de una escala (isomorfismo) con información seleccionada y generalización cartográfica. Así, por ejemplo, los «mapas mentales» o los «mapas anamórficos» no seguirían esta definición. Normalmente a mayor reducción del área espacial representada obtenemos menos información y a su vez la escala es menor; por el contrario, cuanto menor es la reducción mayor es la cantidad de información y mayor es la escala. Por ejemplo, un mapa de escala 1:5000 reduce más los objetos representados y tiene menos información que un mapa 1:500.

En función de la escala es necesario hacer una selección de la información que queremos poner en el mapa. La escala es muy importante ya que fija el límite de lo que podemos representar, a mayor escala mayor información, dependiendo de la escala se podrán ver cosas que en un mapa del mismo lugar no se verán. Si hay demasiados datos para una escala determinada entonces tendremos «ruido». Al mismo tiempo la información también se debe seleccionar dependiendo de para qué va a ser usado el mapa y a quién va dirigido.

La generalización cartográfica es un proceso de conversión de la información en la que se utilizan símbolos abstractos para representar la realidad (por ejemplo puntos, lineas y polígonos), se simplifica la información escogiendo lo que nos interesa y representándola de forma esquemática según la escala (una ciudad pasa a ser un punto, por ejemplo), se clasifican los objetos representados en diversas clases más o menos homogéneas (como cuando todas las fábricas se agrupan en el concepto «fábrica» sean de lo que sean y tengan la forma que tengan) y, finalmente, se crea una simbología adecuada y una leyenda a partir de lo anterior.

Para finalizar hablaremos de qué es lo que se representa en un mapa, qué información es la que obtenemos de él. Lo primero que observamos es la localización de los objetos representados en base a unas coordenadas de referencia (x, y) y la altura respecto a un punto de referencia (z o h). En el primer caso podemos utilizar las conocidas coordenadas geográficas de latitud y longitud y en el segundo la altitud respecto al nivel del mar mediante las curvas de nivel.

En segundo lugar, para cada objeto localizado representamos uno o más atributos como puede ser el uso del suelo de una parcela, el tipo de carretera o la población de una ciudad. Y en tercer y último lugar, las localizaciones y los atributos generan una serie de relaciones entre ellos observables en el mapa, como son las distancias, los rumbos o las áreas (si hablamos de relaciones entre localizaciones), la distribución espacial de los atributos (si hablamos de relaciones localización-atributo, por ejemplo las lluvias en Europa) o las correlaciones (la localización de varios atributos relacionados en una misma área, como la presencia de asentamientos derivados de la existencia de cultivos de regadío y éstos a su vez derivados del curso de un río por la zona).