Dinosaurios en Alemania

Rocas, vegetación y clima del Palatinado

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Imagen: representación de un quiroterio (Chirotherium) en Hildburghausen, Turingia. En el fondo hay una reconstrucción de las huellas del dinosaurio encontradas en 1834.

Hace millones de años en lo que es hoy la Sierra de Odenwald había desiertos y estepas subtropicales. No solo encontramos muestras de esto en las rocas sedimentarias que han perdurado desde entonces, sino también en los restos de plantas y animales que han quedado atrapados entre esas rocas. Muchas de las rocas sedimentarias proceden del período Triásico de la era Secundaria, datando de hasta 250 millones de años de antigüedad. Entre los animales encontrados hay grandes anfibios, dinosaurios y reptiles acuáticos [1].

En el Valle del Neckar, cerca de Eberbach, se han encontrado huellas de Erythrosuchus, un dinosaurio carnívoro del grupo de los quiroterios (del griego animales -therion– con mano –chiro-). Se le conoce como “Cocodrilo Rojo” y mide 1’8 metros de altura. Este hallazgo, de los más antiguos encontrados de este grupo de animales, fue hecho en 1994 por el artista Michael Krauth [2].

En Ünglert en 2007 fueron halladas más huellas pertenecientes a esta especie de dinosaurio. El Dr. Marco Lichtenberger, consultor del Instituto Geológico-Paleontológico de la Universidad de Heidelberg (Geologisch-Paläontologischen Institut) se encargó de catalogar los nuevos restos. Lichtenberger ha estado estudiando la presencia de dinosaurios en Odenwald desde 2006 y se encarga de hacer conferencias divulgativas sobre el tema desde entonces, siendo uno de los mayores divulgadores sobre la presencia de dinosaurios en Odenwlad con su libro “Saurier aus dem Odenwald[3].

Los quiroterios son reptiles del Triásico con zarpas de cinco dedos muy similares a las de los primates superiores, osos y seres humanos. Aunque tienen pulgar parece que solo servía para una mayor estabilidad al caminar y no podía ser usado para agarrar herramientas; se cree que son los antepasados de los actuales cocodrilos. Los primeros hallazgos de la especie son de 1834 y 1838 en Turingia y en Inglaterra, respectivamente. Actualmente existen restos en América, Norte de África, Europa y China [4]. Esto parece demostrar las teorías sobre la tectónica de placas y la unión de los diferentes continentes en Pangea, la cual empezó a separarse en el período Jurásico posterior.

Durante el Triásico Medio gran parte de las tierras de la actual Alemania (y Europa central), del súper-continente Pangea, estaban cubiertas por un mar interior que recibía las sedimentaciones que formarían más tarde la arenisca abigarrada (Buntsandstein). Los quiroterios eran depredadores de los cangrejos limúlidos que habitaban en las costas de ese mar, quedando algunos de sus cadáveres atrapados en los sedimentos y fosilizándose posteriormente. La arenisca abigarrada fue catalogada por primera vez por el geólogo alemán Friederich August von Alberti en 1834 y en el Palatinado hay varios monumentos naturales, como el Altschlossfelsen en Eppelbrunn, compuestos de ese material.

La arenisca abigarrada es una arenisca mezclada con cuarcitas, molasas y conglomerados del Triásico Inferior; materiales sedimentarios propios de la era Secundaria. Predominan los tonos rojizos y amoratados. En la ladera norte del Königstuhl en Heidelberg existe una terraza de este material y fue allí donde se construyó el castillo de la ciudad.

Heidelberg tiene un clima de tipo Oceánico (Cfb en clasificación Köppen) muy influido por su posición entre Pfälzerwald (ladera oeste del Valle del Rin) y Odenwald (ladera este). Ambas sierras y la posición de la ciudad en el límite de la última acentúan ciertas características que diferencian el clima de la población del resto del área recibiendo más vientos del este que el resto del valle. Debido a eso los vientos son predominantes tanto del oeste (de corte marítimo y húmedo) como del este durante todo el año y la cercana sierra favorece la nubosidad y las precipitaciones. Heidelberg es el lugar más cálido de Alemania según el Servicio Meteorológico Alemán (Deutscher Wetterdienst) con 12,2° de temperatura media en 2011.

Podemos hablar, por tanto, de un micro-clima, un clima local que tiene características propias que le diferencian del área en la que se encuentra, en este caso Alemania en general y específicamente el Valle del Rin. El micro-clima tiene una serie de patrones de tiempo influidos por factores determinados que los crean. En el caso de Heidelberg la topografía es fundamental (Valle del Neckar y Sierra de Odenwald) y le proporciona una humedad y una temperatura diferentes. La vegetación, aunque claramente euro-siberiana, tiene rasgos mediterráneos que demuestran el clima especial de la zona: encontramos vid, olivo, almendro, alcornoque, higueras y un estilo agrícola de campo abierto que no es propio de la región centro-europea donde se encuentra. Otras plantas características son el tilo, el castaño, el roble, la haya, el tulípero, el saúco, la hiedra o la ortiga.

[1] http://www.verlag-seeling.de/04.html

[2] http://www.eberbach-channel.de/art_ausgabe.php?id=25773

[3] http://www.dinosaurier-interesse.de/web/Nachrichten/Texte/2007/di-n46.html

[4] http://www.envs.emory.edu/faculty/MARTIN/ichnology/Cheirotherium.htm

La geomorfología ¿qué es?

Dinamismo y estructura

La Geografía Física estudia cuatro elementos o sistemas característicos: la atmósfera (dentro de la climatología), la litosfera (dentro de la geomorfología), la hidrosfera (dentro de la hidrogeografía), la biosfera (dentro de la biogeografía) y los suelos (dentro de la geografía de los suelos). Cuando los tratamos en su conjunto podemos utilizar la geografía del paisaje o la ecología. En esta entrada trataremos de analizar qué se encarga de estudiar la geomorfología, la cuál podríamos definir como el estudio de las formas de la superficie terrestre (Max Derruau), la ciencia que tiene el objetivo de describir y explicar la superficie terrestre (Roger Coque) o la disciplina que busca el reconocimiento, la clasificación y la explicación de las diversas configuraciones de la superficie de la Tierra (Julio Muñoz).

La superficie terrestre y sus formas son el resultado de la interacción de fuerzas que actúan bajo ella (internas) y sobre ella (externas) y según la escala de observación nos centraremos en una serie de elementos u otros. A una escala pequeña (1: 1 000 000 por ejemplo) tendremos en cuenta las grandes unidades del relieve, la llamada morfoestructura, el conjunto de los elementos. En cambio a una escala grande (1: 50 000 por ejemplo) tendremos en consideración el detalle, lo perceptible en su totalidad por un ser humano, el llamado modelado.

La morfoestructura es fruto de las fuerzas endógenas, internas, y trataremos entonces con la tectónica de placas, la orogénesis y la litogénesis, los procesos de construcción que estudia la geomorfología estructural. El modelado, por otro lado, es producto de fuerzas exógenas, externas, que provocan la morfogénesis, como son los procesos de erosión y sedimentación, procesos mayormente destructivos y que son estudiados por la geomorfología dinámica.

La morfogénesis también puede ser llamada gliptogénesis y aglutina los procesos de erosión, rotura y creación de nuevas formas, contrarios a la edafogénesis que se caracteriza por una estabilidad del medio, la generación de suelo nuevo y la presencia de de vegetación. Los procesos de erosión habituales son la meteorización, la ablación, el transporte y la sedimentación los cuales crean, según su proporción y características del medio predominante, un sistema morfogenético determinado, ya sea de vertientes, fluvial, litoral o eólico. Añadiendo el clima a la ecuación (temperaturas y precipitaciones) obtenemos un sistema morfoclimático.

La combinación de ambos tipos de procesos de creación y destrucción, el relieve y el modelado, nos proporciona a su vez tres tipos de morfología: la granítica, donde predominan las rocas ígneas intrusivas, la volcánica, donde predominan las rocas ígneas extrusivas y la cárstica donde predominan las rocas solubles. En el primer caso encontramos en España el ejemplo del Sistema Central, en el segundo caso la isla de Tenerife y el volcán Teide y en el tercero el macizo del Garraf en Cataluña.

Para concluir esta visión de conjunto de la geomorfología es necesario mencionar su vertiente aplicada donde el estudio de los anteriores elementos nos proporcionan datos para prevenir desastres y evitar riesgos en todas las actividades humanas que se desarrollan encima de la tierra. Estos estudios se realizan mediante la observación y la realización de experimentos que son tratados mediante modelos estadísticos y simulaciones que nos permiten predecir el comportamiento de, por ejemplo, los desprendimientos de tierra, la erosión en las playas y costas, así como certificar dónde se puede edificar o extender una red de carreteras y ferrocarriles sin peligro de que se derrumben o se produzcan socavones.