La Geografía Humana ante la crisis ambiental

Ecología Social y Naturalismo Dialéctico

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Imagen: accidente nuclear de Fukushima I en 2011. Fuente.

La Geografía permite comprender el mundo y acceder al entorno en sus diferentes escalas. Actualmente los problemas medioambientales se suceden en todas las escalas por lo tanto el estudio ambiental debería ser una prioridad para la Geografía. En 1977 Lacoste escribía que:

“La crisis global se manifiesta y se percibe en términos geográficos, no solo se concibe en el tiempo sino sobre todo en el espacio.”

“Es necesario contar con un saber geográfico que permita comprender activamente los problemas y contradicciones espaciales existentes.”

En los planes de estudio de la Geografía se ha reforzado mucho la rama ambiental desde entonces introduciéndose en forma de máster o cursos de especialización, ligados muy a menudo a la ordenación del territorio. La Geografía Humana ambiental debe entenderse desde una visión que tiene por objeto el desarrollo integral y armónico entre los seres humanos y de éstos con el medio. No se trataría de una ciencia, sino de una postura, una política, de perspectiva integral.

Murray Bookchin crea el concepto de Ecología Social en Estados Unidos en 1981, estableciendo un conjunto de ideas de corte anarquista que llevarían a una transformación social radical. La Ecología Social estudia a los seres humanos junto a sus sistemas ambientales y las relaciones entre las diversas sociedades mediante un enfoque interdisciplinar. Entiende que los sistemas humanos y naturales no pueden entenderse por separado y que la práctica ambiental es una práctica social.

Los análisis ambientales deben ser críticos, enfocados a la raíz del problema y que planteen fundamentos para reconstruir la relación medioambiente-sociedad. Mediante este naturalismo dialéctico se busca romper con la aversión al pensamiento racional, la acción política y el compromiso social. Existen una serie de relaciones de dominación y jerarquías, desde la perspectiva de la Ecología Social, que a menudo provocan desequilibrios ambientales y crisis ecológicas que deben ser examinadas y en caso de no funcionar cambiarse.

La relación sociedad-medio

La energía y los recursos provienen de la naturaleza y existen diversos flujos que conectan los elementos (energía, materia e información) dentro del sistema mundo. En ese sistema global encontramos el sub-sistema social que se nutre y condiciona al resto de sub-sistemas. Hasta finales del siglo XX la visión era contraria, con una supremacía de la sociedad sobre el medio, legitimando el control y dominación de lo humano sobre lo natural. Entre los siglos XV y XIX se consolida una estructura mundial de colonización y conquista para unas metrópolis que adquieren materias primeras y mano de obra barata mientras se establece una justificación ideológica de imposición del mundo social al natural.

El desarrollo del capitalismo provoca una mercantilización del medio ambiente, una fragmentación entre la sociedad y el medio para poder controlarlo y comercializarlo. Ésto además permea a los conceptos académicos dividiendo las Ciencias Naturales y las Ciencias Sociales, creando unos enfoques reduccionistas, y por tanto parciales, que en muchos casos no pueden abarcar escalas y problemas complejos. Para poder explicar las relaciones sociedad-medio existen dos ejes:

El eje realismo/constructivismo interpreta la relación directa entre ambos mediante una producción social del medio por parte de la sociedad (constructivismo), por lo que la sociedad es preeminente, o una independencia de cada uno de ellos (realismo). En el constructivismo se establece que no hay entornos “naturales”, todos son susceptibles de una interpretación social. De esta manera solo hay problemas medioambientales cuando afectan a la sociedad de forma nociva. Además existiría también un filtro cultural que transformaría la importancia o percepción que tendría cada sociedad respecto a un problema o un medio concreto (Anthony Giddens, el fin de la naturaleza). El realismo, en cambio, postula que existen una serie de problemas ambientales objetivos independientemente de la percepción o postura social que se tenga.

Finalmente tenemos el eje agencia humana/estructuralismo. El primer componente cree que existe una capacidad del individuo de influir en los procesos sociales y ambientales, por ejemplo mediante movimientos ecologistas o iniciativas ciudadanas. El segundo componente da predominancia a las presiones estructurales (económicas, sociales, políticas) sobre la capacidad de acción individual, abogando por un cambio radical de las estructuras socio-productivas.

El medio ambiente desde la Geografía Humana

El análisis sistémico de la problemática ambiental

En un sistema, como conjunto de elementos relacionados entre ellos (von Bertalanffy), hay una interacción permanente de los diversos actores, agentes activos, que lo componen. Esta interacción crea necesariamente conflictos de intereses entre estos actores y, al mismo tiempo, con el medio ambiente pasivo.

Nuestro medio, por tanto, está sujeto a una serie de problemas generados por esos conflictos, los cuales no se dan de forma aislada sino en un complejo cuadro donde se alimentan unos a otros. Para poder resolver esos problemas necesitamos ponerlos en contexto en un marco ambiental global. En otras palabras: la problemática ambiental no es la suma de los diversos problemas sino el resultado de la interacción de diversos problemas al mismo tiempo.

Para poder tratar esas problemáticas serían necesarios cambios radicales en nuestra manera de pensar respecto a la concepción de la finitud de los recursos, aceptar que el actual paradigma condena a la pobreza a la mayoría de la humanidad o que los países centrales (Europa, Norteamérica, Japón y Australia) imponen su modelo al resto del planeta como el único posible, por ejemplo. Una manera de pensar que incluye la ética, la educación, la economía, la ciencia y la tecnología; con una apuesta por la sostenibilidad basada en observar el medio y el largo plazo, en lugar del corto.

No es posible la sostenibilidad si no se analiza el problema desde la perspectiva del sistema-mundo, tal y como ya apuntaba Wallerstein en su concepción de la economía planetaria como un sistema formado por sub-sistemas. Los sistemas sociales y naturales se regulan retroalimentándose mutuamente, sus efectos se hacen visibles en otros sistemas que a su vez influyen en las acciones que los diversos actores toman dentro de cada uno. Los flujos de un sistema a otro, los nexos de unión de esos flujos y las formas de conexión entre los elementos son vitales para poder entender todo el sistema-mundo e influir en él.

Existen una serie de cuatro sub-sistemas fundamentales en la Tierra:

La Biosfera: El espacio con vida, el conjunto de los seres vivos, que añadido a su medio abiótico (atmósfera, hidrosfera, litosfera) formarían la ecosfera, todos los sistemas naturales mundiales.

La Tecnosfera: El sistema de estructuras creadas por el hombre y que se asienta en la ecosfera; son todos los asentamientos e infraestructuras humanas.

La Sociosfera: El conjunto de entidades humanas que controlan las relaciones de los otros dos sistemas anteriores: estados, municipios, empresas, iglesias, etc.

La Noosfera: Esfera construida por los conocimientos e ideas aplicados a la gestión de las relaciones humanas y entre sistemas, son las telecomunicaciones, la informática y la tecnología en general, desde la más rudimentaria a la más actual.

En conclusión, cualquier problemática ambiental es un desajuste en cualquiera de los cuatro sistemas, cuando estos están en equilibrio, y debemos analizarla desde la perspectiva de múltiples disciplinas transversales, ya que sólo de esta manera podremos abarcar toda su magnitud y extensión.