La guerra durante el siglo XVIII

Táctica, uniformes y armamento

Imagen: Ataque de la infantería prusiana en la batalla de Hohenfriedberg (1745) durante la Guerra de Sucesión Austriaca (1740-1748) por Carl Röchling (1855-1920). Se puede apreciar el avance en linea de tres filas de la infantería armada con fusiles y bayonetas dirigida por los oficiales mientras algunos soldados caen por el fuego de los defensores. Nótese también la uniformidad de las casacas de color azul marino, con forros rojos y calzas de color crema. Los gorros indican que son granaderos. Fuente.

En esta entrada vamos a describir cómo eran los ejércitos y las tácticas bélicas básicas durante el siglo XVIII. Durante este siglo sucedieron conflictos muy importantes como la Guerra de Sucesión Española (1701-1715), la Guerra de los Siete Años (1756-1763), la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos de América (1775-1783) y las Guerras Revolucionarias Francesas (1789-1799). Gracias a la labor de investigación sobre la Guerra de Sucesión en Cataluña de Francesc Xavier Hernández Cardona disponemos de detallada información sobre este periodo.

Los mosquetes y arcabuces, junto a las picas, habían dominado los campos de batalla durante el siglo XVII. La aparición del fusil con bayoneta cambió este panorama permitiendo combinar el cuerpo a cuerpo con las armas de fuego, erradicando rápidamente las viejas armas y cambiando el estilo de combate. Las formaciones se fueron estirando para permitir mayores disparos simultáneos y se concretaron en líneas de tres o cuatro filas. La llamada infantería de línea duró hasta el siglo XIX y permitía sucesivas salvas una tras otra: mientras una línea recargaba otra se desplazaba al frente y disparaba.

Juntamente a la infantería de línea se utilizaban unidades de elite llamadas granaderos. Los granaderos eran expertos en el uso de granadas, armas muy inestables y peligrosas que no gozaron de mucha popularidad. La función principal de estas unidades era el choque y el asalto cuerpo a cuerpo, las componían soldados en los que primaba la fuerza bruta. Para complementar el ejército en misiones de exploración, guerrillas, cobertura en retiradas y apoyo en el campo de batalla se crearon escuadrones de infantería ligera. La caballería se dividía en coraceros -caballería de asalto cuerpo a cuerpo-, dragones -infantería montada- y húsares -caballería ligera de elite-.

El combate con fusil se realizaba erguido ya que era muy difícil recargar el arma en cualquier otra posición y además permitía la movilidad necesaria del infante para cambiar a diversas formaciones, avanzar o cargar. El alcance efectivo del fusil era de 150 metros, siendo los 100 metros una distancia orientativa máxima a la que se podía atacar al enemigo. La táctica habitual era disparar masivamente toda una línea de fusileros a corta distancia, lo que aseguraba acertar a la formación enemiga. La recarga del fusil era bastante más rápida que la de las anteriores armas de fuego lo que permitía a un infante disparar, normalmente, tres tiros cada dos minutos.

El éxito en el campo de batalla dependía de la habilidad de los oficiales de calcular la distancia adecuada, respecto al enemigo, para dar la orden de disparar. Los atacantes avanzaban a paso ligero, pero sin correr para evitar romper la formación y la línea, al ritmo del tambor y los pífanos. Se procuraba prescindir de gastar energías al principio de la batalla ya que serían necesarias al final en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo o la huida. Mientras avanzaban, la artillería defensora procuraba menguar su número. En el caso de que una línea se viera tocada por un proyectil de artillería los soldados de las filas traseras avanzaban al frente. Al llegar a una distancia adecuada se detenían y realizaban una descarga, acto seguido se lanzaban a la carga con las bayonetas para evitar recibir una descarga de respuesta del defensor.

Los defensores solían esperar a que los atacantes estuvieran aproximadamente a 100 metros para realizar una descarga. La humareda que creaban los disparos ocultaba la línea defensora y perjudicaba los cálculos y la puntería de los atacantes cuando se detuvieran a disparar. En ese tiempo recargaban y realizaban una segunda descarga antes avanzar con la bayoneta para entrar en cuerpo a cuerpo. Esta segunda descarga era posible siempre que los atacantes no estuvieran demasiado cerca o avanzaran demasiado rápido, por tanto decidir cuándo disparar por ambas partes y calcular la distancia del enfrentamiento era vital.

A finales del siglo XVII los tercios españoles aún se organizaban en compañías que contenían piqueros, arcabuceros y mosqueteros. Los primeros cambios se realizaron al incorporar compañías de granaderos que disponían de los nuevos fusiles. Durante la Guerra de Sucesión Española se reformaron los ejércitos franceses y españoles hacía una infantería de fusileros con bayoneta. Los ejércitos se organizaban en regimientos, substituyendo a los tercios, que se subdividan en dos o tres batallones y éstos en varias compañías de 50 a 150 hombres, una compañía de cada 10 solía ser de granaderos.

Los soldados empezaron a vestir de forma uniformada y con el mismo color en la casaca según su afiliación, pudiéndose identificar a los diferentes regimientos según el color de los forros de las casacas, de las chupas o las puñetas. Incluso el color de las corbatas y las calzas servía para dar más granularidad e identificar divisiones ya que las combinaciones de colores eran limitadas. Por ejemplo el color blanco de las casacas se utilizaba, mayoritariamente, por parte de las tropas españolas, el azul o el gris por las francesas, el rojo por las británicas, el blanco o el gris en las austriacas y el azul marino por las prusianas. Así se solía utilizar un color auxiliar para el forro, como el rojo para las tropas españolas, y otro, para las divisiones dentro del mismo ejército, para las calzas.

El uniforme -llamado vestido de munición- se caracterizaba por un sombrero o tricornio, una casaca, la chupa, una corbata o lazo en el cuello, calzas, medias, polainas y zapatos. La caballería llevaba botas, en el caso de los coraceros, y botines en el caso de los dragones y se cubrían con una manta ribeteada. Los granaderos llevaban gorra y la infantería ligera prescindía de la corbata,  llevaba un gambeto en lugar de la casaca, camisola en lugar de chupa y las calzas eran más anchas. Las alpargatas eran frecuentes en toda la infantería.

Las armas de la infantería consistían en fusil con bayoneta, espada y cartuchera de hasta 20 unidades. Para los granaderos se añadían un hacha de mano y granadas; la pistola, la carabina y el sable eran para la caballería junto a una cartuchera más ligera. La infantería ligera era más heterodoxa, aunque se fue confundiendo cada vez más con las tropas regulares, en lugar de cartuchera llevaban una pequeña bolsa con municiones y herramientas, el arma más común era el fusil -a menudo con bayoneta- y, en ocasiones, llevaban escopeta. Algunos utilizaban en su lugar par de pistolas y puñales. Se utilizaban tambores, pífanos y otros instrumentos musicales, como trompetas, para marcar el ritmo de avance de las tropas y comunicar órdenes.

Durante las Guerras Napoleónicas este modelo bélico cambió, la movilidad ganó protagonismo frente a la rigidez de la línea de infantería, la artillería se convirtió en una unidad en sí misma y no solamente como apoyo, la logística y la estandarización volvieron más versátiles a los ejércitos y el número de soldados reclutados aumento enormemente gracias a la capacidad de producción industrial de armamento. Poco a poco la aplicación de las mejoras técnicas y la racionalización cambiaron la forma de hacer la guerra, haciéndola cada vez más mortífera hasta su eclosión durante la I Guerra Mundial y el horror que provocaría.

Bibliografía:

Hernández, F. X. y Riart, F. (2007). Els exèrcits de Catalunya 1713-1714. Barcelona: Rafael Dalmau Editor.

El Libro de los Cinco Anillos

Imagen: estatua de Miyamoto Musashi cerca de su sepultura en el parque de Musashizuka (Kumamoto). Se le puede ver blandiendo las dos espadas (Daishó) al mismo tiempo, algo característico de su estilo de lucha. Miyamoto escribió el Libro de los Cinco Anillos en una cercana cueva de Reigandó. Fuente.

El Libro de los Cinco Anillos (Go Rin no Sho, 五輪の書[1]) fue escrito por Miyamoto Musashi (宮本 武蔵, 1584-1645) a los 60 años de edad y constituye un texto fundamental del bushido (武士道, camino del guerrero). El bushido es el código por el cual se rige un guerrero armado, normalmente un samurái (侍, servidor), pero no siempre. Este código se originó a lo largo del siglo XVII recogiendo tradiciones que provenían del Periodo de los Estados Guerreros (戦国時代, Sen Goku Jidai), siglos XV a XVII, y ha tenido significados bastante diferentes a lo largo de la Historia.

Durante los siglos XVII y XVIII Japón experimentó un largo periodo de paz gracias a la unificación política, lo que transformó la casta samurái hacia un papel más administrativo que militar. Uno de los principios fundamentales del bushido durante esa época, por ejemplo, era que el guerrero ha de considerarse ya muerto, para poder cumplir con su labor sin ningún tipo de miedo o duda. Aunque el código también daba mucha importancia a la habilidad y a la astucia para poder conseguir los objetivos deseados, casi a cualquier precio.

En general había numerosas contradicciones en el bushido entre la idea romántica del samurái honorable y el pragmatismo del militar. Estas contradicciones se deben, en parte, a la adaptación de una casta guerrera a un tiempo de paz donde primaba más la lealtad a la jerarquía que la habilidad marcial para conseguir el éxito. El bushido del siglo XVII era pragmático, oportunista, centrado en la consecución del éxito y la excelencia en la disciplina que se practicara, fuera marcial o no.

Otros textos fundamentales del bushido son Oculto entre las Hojas (Haga Kure, 葉隠) de Yamamoto Tsunetomo (山本 常朝), Colección de Artes Marciales para Principiantes (Budó Soshin Shu, 武道初心集) de Daidoji Yúzan (大道寺 友山) y Dieciocho Tipos de Artes Marciales (Bugei Juha Pan, 武芸十八般) de Hirayama Gyozo (平山 行蔵).

Tráiler de Seppuku (切腹, Incisión[2], de Kobayashi Masaki, 小林 正樹, 1962). En el Periodo Edo (siglos XVII XVIII) muchos señoríos fueron eliminados dejando a los samuráis que dependían de ellos sin estipendio. Algunos encontraban trabajo con otros señores o como mercenarios, pero otros se veían abocados a la miseria. Una salida honorable a la pobreza era practicar el suicidio ritual. En la película, Kobayashi critica la inhumanidad e hipocresía del bushido.

El nombre de Libro de los Cinco Anillos proviene del símbolo budista de la rueda, o timón, y a las pagodas de cinco pisos (五重塔, Gojú no To) que representan a los cinco elementos que conforman la naturaleza: tierra, agua, fuego, viento y vacío. Estos elementos, o círculos, son usados por Miyamoto para exponer su filosofía en el libro. El autor también fue el inventor del estilo de esgrima japonesa de dos espadas Ni To Ryú (二刀流, estilo de dos espadas) que es conocido como la escuela Ni Ten Ichi Ryú (二天一流, estilo de dos Cielos en uno).

Miyamoto nació en la provincia de Harima (播磨, actual prefectura de Hyogo, 兵庫) en 1584 cuando Toyotomi Hideyoshi (豊臣秀吉) intentaba unificar políticamente Japón. Su familia provenía de una tradición marcial de esgrimistas, tanto por parte de su abuelo como de su padre, aunque se ganaban la vida como granjeros. Con 7 años fue llevado con su tío a un templo budista donde recibió educación básica.

Su primer duelo fue a los 13 años contra Arima Kihei, maestro de la escuela Shinto Ryú (神道流, estilo sintoísta, el camino de los dioses), al que mató usando una espada de madera. A los 16 años abandonó su aldea y se dedicó a una vida de vagabundeo (武者修行, Mushá Shugyó, entrenamiento guerrero) estudiando esgrima con maestros y trabajando como guardaespaldas o mercenario. Parece ser que combatió en la batalla de Sekigahara (関ヶ原) en 1600 del lado de Toyotomi, ya que el clan Shinmen (新免氏) era al que pertenecía su familia, siendo derrotados. Miyamoto se dedicó a entrenar en el monte Hiko (英彦山) tras la guerra.

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Pagoda de cinco pisos en Miyajima junto al salón Senjokaku. Fuente.

En esa época la escuela Yashioka (吉岡流) era la más importante de las 8 escuelas de esgrima japonesa (剣術, Kenjutsu) en Kioto (京都). Miyamoto realizó un duelo doble a los 21 años contra el maestro de la escuela Yoshioka Seijuro, primero, y su hermano Denshichiro posteriormente. Poco después se enfrentó al hijo de Seijuro, Matashichiro, y a sus alumnos, matando al primero y haciendo huir a los segundos. Luego tuvo dos duelos amistosos con un monje de Nara (奈良), en los que también salió victorioso.

Entre 1605 y 1612 viajó por Japón realizando duelos, muchos de ellos con espadas de madera, pero con resultados mortales. En la provincia de Iga (伊賀) mantuvo un duelo con Shishido Baiken (宍戸梅軒) y sus alumnos, a los que también derrotó. En Edo (江戸, actual Tokio, 東京) se enfrentó con Musó Gonnosuke (夢想權 之助勝吉), venciéndolo, pero sin la muerte de ninguno de los oponentes.

A los 29 años luchó contra Sasaki Kojiro (佐々木 小次郎, llamado también Ganryú por su escuela de lucha, 巌流, estilo sólido, firme) en la actual isla de Ganryú Jima (巌流島, nombrada en honor a la escuela de artes marciales de Sasaki). Fue un duelo al parecer motivado por maniobras políticas del señor de Sasaki que quería consolidar su influencia en la región. El duelo es uno de los más importantes de Miyamoto y está lleno de leyendas sobre cómo sucedió realmente, pero parece que Miyamoto mató a su oponente con una espada de madera improvisada. En total se estima que Miyamoto realizó hasta 60 duelos en toda su vida, nunca siendo derrotado.

A los 30 años decidió reflexionar sobre qué le había llevado a ser tan buen esgrimista y fundó una escuela, dedicándose desde entonces a la enseñanza. A los 60 años, finalmente, pondría por escrito todo su aprendizaje en esgrima en el Libro de los Cinco Anillos. El famoso tratado de bushido tiene seis capítulos, que resumimos a continuación:

  • Un prefacio en el que se explica las razones para escribir el libro que ha tenido Miyamoto junto a pequeñas notas biográficas.
  • Tierra: contiene las líneas generales del libro, en las que utiliza el oficio de carpintero de obra como ejemplo de las tácticas racionales que hay que usar para llegar a salir siempre victorioso en el oficio que uno realiza, en el caso de Miyamoto el de esgrimista.
  • Agua: es una exposición más detallada del método táctico que propone Miyamoto, con ejemplos sacados de su experiencia personal sobre cómo hay que comportarse frente a determinadas situaciones de combate.
  • Fuego: si “agua” trata sobre la posición del cuerpo en combate y como utilizar las armas, en “fuego” Miyamoto habla sobre las estrategias a seguir, las decisiones a tomar para llegar a la victoria a una escala más grande, por ejemplo en batallas.
  • Viento: en “viento” Miyamoto critica las características de otras escuelas de esgrima japonesas y su preferencia por unas tácticas en lugar de otras, en lugar de ser flexibles y adaptables, teniendo la victoria como objetivo mediante la estrategia que sea necesaria, en lugar de usar un método encorsetado.
  • Vacío: en este corto capítulo el autor explica los principios básicos para seguir todo lo expuesto anteriormente: aprender continuamente, no dejar de ejercitarse, cultivar el conocimiento y la voluntad. La inteligencia, la obtención de ventajas y las tácticas son, por tanto, el ser, y mediante el aprendizaje del ser se conoce el vacío (el no ser).

En “tierra” se enumeran los principios fundamentales del camino de Miyamoto, el camino de la táctica:

  • Evitar tener pensamientos perversos.
  • Ejercitarse en el camino, poniendo en práctica sus principios, no quedarse en la teoría.
  • Amar todas las artes, no centrarse solo en una.
  • Aprender las técnicas de otros oficios, no limitarse al que uno hace.
  • Discernir las ventajas e inconvenientes de cada situación, método, estilo, etc.
  • Usar la intuición para juzgar y aprender.
  • Entender mediante instinto lo que se percibe.
  • Prestar atención a los detalles más pequeños.
  • No hacer nada inútil.

Poco antes de morir Miyamoto escribió un listado de 21 preceptos en los que resumía su filosofía de vida: el camino de la soledad (Dokko Do, 獨行道). Es un escrito de preparación ante la muerte, de clara influencia budista, y que confirmaba una vida ascética, honesta y dedicada.

  • No salirse del camino, inmutable a través de los tiempos. Aceptar las cosas como son.
  • No buscar los placeres del cuerpo.
  • Ser imparcial en todos los asuntos.
  • No quejarse nunca en ninguna cuestión, no ser egoísta.
  • No ser codicioso.
  • No te arrepientas de lo que has hecho.
  • No envidiar a los demás.
  • No entristecerse por las separaciones de ninguna clase.
  • No sentir rencor ni enemistad contra uno mismo o los demás.
  • No tener deseo de amor, ni de lujuria.
  • No preferir nada por encima de otras cosas.
  • No buscar la comodidad.
  • Evitar los manjares y exquisiteces.
  • Evitar tener o rodearse de objetos preciosos, posee solo lo que necesites.
  • No echarse atrás por falsas creencias, no actúes siguiendo la costumbre.
  • Evitar las tentaciones materiales, excepto las armas mientras sean útiles.
  • Centrarse completamente en el camino, sin temor a la muerte.
  • Evitar el deseo de poseer bienes, incluso en la vejez.
  • Respetar a las divinidades, sin contar con ellas.
  • Puedes dejar de lado tu cuerpo, pero no tu honor.
  • Nunca abandonar el camino.

Yoshikawa Eiji (吉川 英治, 1892-1962) era un escritor que popularizó la vida de Miyamoto Musashi a través de las historias publicadas en el periódico Asahi Shinbun (朝日新聞, periódico del Sol de la mañana) en 1935, recopiladas posteriormente en novela de varios tomos en castellano. Yoshikawa era un novelista histórico muy influido por las obras clásicas de la literatura japonesa como la Historia de Genji (源氏物語, Genji Monogatari).

Como hemos podido ver el bushido y la leyenda de Miyamoto nos dan mucho sobre lo que reflexionar, sobre qué significaba ser un guerrero en el Japón de del siglo XVII, sobre cómo enfocar la vida, el esfuerzo y la perspectiva racional frente a los problemas. El Libro de los Cinco Anillos es un magnifico punto de partida para poder entender la mentalidad japonesa, el pasado samurái e incluso la influencia del pensamiento Europeo Moderno en Japón. Además podemos encontrar numerosas obras de ficción, literarias, como las de Yoshikawa, fílmicas, como las de Kobayashi o en numerosos manga inspirados por la vida del duelista Miyamoto.

[1] Sería más correcto traducirlo como “tratado, o comentario, de los cinco círculos”, pero el nombre que ha arraigado en castellano es el de “libro de los cinco anillos”.

[2] Más conocido en Occidente como Hara Kiri (腹切り, destripamiento), ambas palabras significan lo mismo, pero seppuku es más formal y educada.

El comercio Euroasiático y el Islam

Imagen: fuerte de Qaitbay, fortaleza construida en 1477 en la isla de Faros, en Alejandría. Se enmarca dentro de un proyecto de defensa del comercio egipcio contra los turcos, Alejandría era uno de los puntos más importantes del comercio mediterráneo oriental en el siglo XV. Fuente.

Durante el siglo XV existieron tres regiones marítimas capaces de comunicarse interiormente y crear una red de comercio internacional. La primera era Europa, formada por el mar Mediterráneo, el mar Báltico, el mar del Norte y la costa Atlántica. La segunda el océano índico septentrional formada por el golfo de Bengala, el mar Rojo, el golfo Pérsico y el mar Arábigo. Y finalmente los mares de China, el mar Oriental, el Meridional y el mar Amarillo.

Los barcos chinos durante esa época eran los mejores del mundo, con un cabotaje de 1000 a 1500 toneladas métricas, y solamente trataban con comerciantes chinos en los mares aledaños a su país. De todas formas, el control de esos mares por parte del Estado Central (Chon Guoó, 中国) era total. En el norte de Europa se podían encontrar barcos de todo el continente y el control económico estaba dirigido por la Liga Hanseática: una federación mercantil de 30 ciudades alemanas, danesas y polacas que financiaba y protegía el comercio desde Londres a Nóvgorod, con sede en Lubeca.

En el sur, en el Mediterráneo, el comercio estaba dominado por tres ciudades, Venecia, Génova y Barcelona que llegaban a controlar entre el 50% y el 80% de las transacciones. Además muchas otras ciudades eran sucursales de las anteriores como el caso de Rodas o Ragusa. Barcelona perdió su posición en el mercado mediterráneo debido a las epidemias de peste negra (1348, con rebrotes hasta 1450) y las guerras Remensa (1462-1485), siendo Valencia la ciudad que la sustituyó como centro comercial de Aragón.

El comercio mediterráneo era casi siempre de mercancías, llevando lienzos, armas, sal (menorquina, gaditana y francesa), coral y esclavos para vender en oriente en las ciudades de Constantinopla, Beirut y Alejandría. A cambio recibían especias, colorantes, azúcar, seda y gemas. Para acabar de cargar las galeras se solía añadir algodón egipcio o vino griego. Como la oferta europea era menos ventajosa que la oriental se utilizaban oro y plata para equilibrar los precios. La supremacía de Venecia, Génova y Barcelona se basaba en su posición cercana a los puertos orientales, sus grandes astilleros y a que producían sus propias manufacturas, junto  una red de “colonias” repartidas por el Mediterráneo que proporcionaban abastecimiento y refugio a sus barcos.

La conexión entre el sur y el norte de Europa se realizaba en Amberes, máxima distancia donde podían llegar las galeras, y allí se realizaban los intercambios con los barcos hanseáticos, que mantenían el monopolio comercial del norte. Los productos del norte eran fundamentalmente trigo polaco, madera báltica, pieles y arenques. Amberes era una ciudad, casi autónoma, en la desembocadura del río Escalda, entre el ducado de Brabante y el condado de Flandes, que había ganado importancia tras el declive de Brujas. Estaba fortificada y se convirtió en el centro de la geografía del siglo XVI hasta 1576 cuando fue destruida por las tropas españolas y sus funciones se trasladaron a Ámsterdam.

En cambio la conexión entre el Oriente y Europa era el mundo islámico. Mientras que el comercio del oeste del mediterráneo estaba dominado por las ciudades italianas y aragonesas, el este lo controlaban ciudades musulmanas. De esta forma creaban un puente entre el comercio de Oriente y Europa, implantando aranceles y comerciando a su vez entre ambos mercados. Esto creaba un problema para el comercio europeo ya que encarecía sus compras y abarataba sus precios debido a la existencia de un intermediario.

Otro problema lo creaba la dependencia del oro y la plata para poder comerciar, que no retornaban. Se dependía de las minas que poco a poco se iban agotando. Solamente quedaba una fuente de oro que procedía del mercado de Tombuctú en África, donde se podía comprar también esclavos, y llegaba a la costa norte. Los africanos querían caballos y barcos, no les interesaban otras mercancías europeas, y la venta de barcos no era aceptable para las ciudades mediterráneas, ya que permitía lanzarse a la piratería marítima a los bereberes.

Intentado controlar el mercado del norte de África directamente los portugueses conquistaron Ceuta en 1415, pero al poco tiempo se dan cuenta de que las rutas dejan de pasar por esa ciudad, derivándose primero a Tánger y posteriormente, tras la conquista de esa ciudad, a otros lugares. Empeorando la situación, en 1453 los turcos conquistaron Constantinopla cerrando uno de los pocos puertos cristianos del Mediterráneo oriental y cerrando el bloqueo turco de esa región. Con esta situación de cerrojo comercial el comercio con Asia y el Islam cada vez era más complicado, lo que impulsó a los europeos hacia la única vía que les quedaba: la expansión marítima hacia el oeste.

¿Por qué China no emprendió una aventura similar? Tras los viajes de Cheng Ho los mandarines destruyeron y prohibieron una flota durante siglos. No les interesaba ningún producto extranjero ya que eran prácticamente autosuficientes, mientras que estos podían llevarles guerras y problemas sociales. Tampoco tenían una industria manufacturera importante que exigiera comerciar con sus productos en el extranjero. De todas maneras, el centro de gravedad de la economía mundial hasta el siglo XVIII fue China que atraía toda la plata mundial. En el siglo XI se había creado el papel moneda, pero provocó una crisis inflacionista en los siglos XIII y XIV que obligó a adoptar un referente sólido y valioso para poder detenerla. China exportaría oro hacia Europa y recibiría plata desde allí, América y Japón, pero no comerciaría con nada más hasta la llegada de los europeos en el siglo XVI.

El baile en el Renacimiento

Tielman Susato y Augsburgo

Imagen: Baile de parejas en la Casa de Baile del Mercado del Vino en Augsburgo en 1500 (Süddeutscher Meister). Se pueden ver los nombres de los retratados en el retablo y los vestidos de las clases media y alta del renacimiento alemán. En la parte superior del retablo se encuentran 13 escudos con la heráldica de algunos de los estados del Sacro Imperio Romano, como Colonia (4º), Saboya (5º), Maguncia (6º), el emperador (7º), Sajonia (9º) o el Palatinado (10º). Fuente.

Tielman Susato (1500-1570) fue un compositor, editor y músico de Amberes, ciudad del Ducado de Brabante, en la actual Bélgica. Los orígenes de Susato parecen situarlo en Soest una población de Westfalia en el obispado de Colonia. En 1529 empezó a trabajar como escriba en la catedral de Amberes y en 1531 como trompetista.

Durante el siglo XVI Brabante formaba parte del Sacro Imperio Romano y había sido heredado en 1430 por Felipe III de Borgoña, posteriormente pasó, a través de su abuela, a Carlos I de España y cuando su hijo Felipe II tomó posesión del ducado y el resto de territorios de los Países Bajos se originó una revuelta que llevaría a su independencia de los Habsburgo (Guerra de los 80 Años, 1568-1648).

Amberes se convirtió en el mayor puerto comercial de Europa occidental durante la edad moderna, atrayendo mercancías de África y América (azúcar, pimienta, plata y tejidos principalmente), su bolsa permitió la financiación de muchas empresas y desplazó a Venecia y Génova como ciudad final de los flujos de capital europeos gracias a su posición atlántica.

En ese ambiente de crecimiento comercial, en una ciudad cosmopolita que reunía a portugueses, españoles, ingleses, franceses y alemanes Susato creó la primera imprenta de música de los Países Bajos. En 1541 entró en el negocio junto a Willem van Vissenaecken y Henry Bruggen, un grabador y cartógrafo que obtuvo licencia para imprimir música ese año. En 1543 Susato se puso a imprimir por su cuenta y estuvo 18 años en el negocio de impresión musical. La producción musical de Amberes creció a la par que su desarrollo económico y comercial, equiparándose a la producción de Italia, Francia o Alemania.

En 1551 se publicó la Danserye compilación de danzas cortas monofónicas utilizadas en bailes cortesanos mediante música instrumental. Susato se basó en conocidas danzas populares de su tiempo y realizó los arreglos para esta compilación, más cercanos a un concepto artístico de la música que a las versiones improvisadas de los músicos de la época. Consta de 59 piezas que podían ser interpretadas según la selección y orden que el organizador eligiera para el baile.

Rondas I y VII de la Danserye por la New London Consort, 1998. Imagen: «Músicos angelicales» de Hans Memling, 1480.

Además de imprimir proyectos de compositores individuales y antologías, Susato inició el Musyck boexken que buscaba recopilar las canciones en lengua flamenca, llegando a pedir a compositores flamencos que le enviaran sus obras. Otra de sus publicaciones fue el Souterliedekens, una colección polifónica de salmos para el hogar y su obra más importante fueron dos libros con 50 cantus firmus con bajo opcional.

El baile era un acontecimiento social muy importante en el renacimiento, se realizaba en todas las clases y permitía la interacción social, llevando a encontrar nuevos amigos, matrimonios y negocios. La música de baile renacentista estaba claramente definida por patrones de danza ya establecidos y favorecía la inclusión de las personas dentro de su estrato social. La Danserye no especifica los instrumentos que deben usarse para su interpretación, lo que permitía un gran abanico de uso. Entre las danzas más populares del renacimiento y la Danserye se encuentran los siguientes tipos: Gallada, Volta, Saltarello, Ronda, Spagnoletto, Alemanda y Pavana.

El primer baile de parejas (o de género, Geschlechtertanz) de Augsburgo se realizó en 1305 en el ayuntamiento y, excepto en ocasiones especiales o en bodas, los bailes de género se celebraban sólo durante el carnaval. Estos bailes, acompañados musicalmente por los artistas de la ciudad, fueron eventos sociales de primer orden y eran organizados por la nobleza. Desde 1429 los bailes se realizaban en un salón especial, la casa de baile. El último baile público se celebró en 1577 y la costumbre se mantuvo en privado hasta 1608.

El Absolutismo (III)

La decadencia española

Imagen: La rendición de Breda de Diego Velázquez (1635), también conocido como Las Lanzas. Justino de Nassau rinde la ciudad de Breda a las tropas españolas en 1625 dirigidas por Ambrosio Spínola, la escena se enmarca en el embate del rey Felipe IV para recuperar los territorios de Flandes tras la tregua e intentar restaurar la hegemonía española.

El Imperio Español fue un referente europeo de gran estado durante los reinados de Carlos I y de Felipe II. La muerte del segundo monarca Habsburgo en 1598 inició el fin de la hegemonía española, que iría languideciendo durante todo el siglo XVII. Su hijo, Felipe III, tuvo una gestión muy complicada, con varias guerras abiertas y una bancarrota. Aun así, la hegemonía política estuvo acompañada de un auge cultural conocido como el Siglo de Oro que duró desde el siglo XV hasta entrado el XVII.

Durante el siglo XVI España estuvo considerada un modelo de estado a seguir: una monarquía potente con un gran reino. Sin embargo no consiguió la unificación de la Península Ibérica, el monarca era un rey de reinos no de un único estado. Además se utilizó el recurso de la guerra para la expansión de forma permanente, lo que implicaba grandes gastos. Esto provocó una necesidad acuciante de impuestos y finalmente la bancarrota.

Durante el reinado de Felipe III el gobierno recayó en Francisco de Sandoval y Rojas (más conocido como el Duque de Lerma), debido a la inexperiencia del monarca. El duque se encontró una corona caracterizada por grandes diferencias entre los muchos estados bajo su dominio, en especial referente a la recaudación de impuestos, lo que dificultaba la capacidad para financiar guerras. Como resultaba imposible realizar una recaudación efectiva Felipe III se vio obligado a un periodo de paz conocido como Pax Hispanica.

En 1604 se firmó la paz de la Guerra Anglo-española y se establecieron 12 años de tregua con los Países Bajos en 1609. Entre 1600 y 1620 el objetivo de la corona española fue el crecimiento agrícola y el aumento de la producción artesanal para poder recaudar más impuestos. La visión cultural española de las clases nobles en contra del trabajo manual permeaba hacia las clases populares lo que promovía ganarse la vida dentro del ejército, un aumento de la mendicidad y de la delincuencia creando la conocida picaresca española reflejada en la novela anónima de Vida de Lazarillo de Tormes (1554) o en Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán (1599).

La economía española dependía demasiado de las importaciones debido a los flujos de plata y oro procedentes de América juntamente a la falta de producción interna debido a un estilo de vida que no incentivaba la creación de artesanía o las innovaciones. Para poder aumentar la recaudación el gobierno español tenía que crear una clase empresarial como en el norte de Europa y esto implicaba luchar también contra las maneras decadentes de la nobleza, problema que arrastraría durante siglos.

Hubo dos grandes problemas que afectaron a la capacidad española de producción. Por un lado la expulsión de los moriscos en 1609 y por otro la epidemia de peste de 1599. Los moriscos eran musulmanes convertidos al cristianismo forzadamente desde 1502 que en muchos casos continuaban siguiendo el islam en secreto. La desconfianza y rechazo que se daban contra ellos provocaron su expulsión. Como consecuencia la población se redujo entre un 20% y un 35% en el Reino de Aragón y en el de Valencia, unas pérdidas enormes que provocaron una caída gigantesca de la producción agrícola, lo que aumento la mortalidad en el resto de la Península. Las epidemias de peste, como la de 1599, reforzaron esa mortalidad y provocaron la pérdida de una octava parte de la población en todo el territorio peninsular.

En 1621 subió al trono Felipe IV y escogió como valido a Gaspar de Guzmán (más conocido como el Conde-Duque de Olivares) que en las intrigas palaciegas había resultado en su aliado contra el valido de su padre. Los dos retos principales que se encontraron fueron la reconquista de Flandes tras los años de tregua, que habían supuesto una independencia de facto, y recomponer las finanzas de la corona mediante una serie de reformas fiscales y financieras para poder recaudar impuestos más efectivamente. Inicialmente se avanzó en la conquista de los Países Bajos, pero no disponían de suficientes recursos y se tuvo que recurrir a préstamos a la banca de Génova. La economía española fue incapaz de poder retornarlos y se volvió producir una bancarrota.

El reinado de Felipe IV también se vio implicado en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), una guerra de religión que se convirtió rápidamente en una guerra por el control hegemónico de Europa. El conflicto inicial implicaba a los católicos y protestantes alemanes y se expandió por Francia, Italia y España. La monarquía española apoyó al bando imperial católico alemán mientras que los protestantes de los Países Bajos, Suecia y los Príncipes alemanes fueron apoyados por Francia e Inglaterra.

Mientras las tropas españolas tenían que lidiar con una guerra por todo el continente en 1640 se produjo una revuelta en Cataluña conocida como Guerra de los Segadores. Las tropas españolas atravesaban habitualmente Cataluña para poder llegar a los combates en Francia y los ejércitos de la época tenían que ser abastecidos por los locales, dándoles cobijo y alimentos. Normalmente las tropas tenían un comportamiento caótico, produciéndose abusos, peleas y bastantes molestias a los campesinos. Hartos de este proceder los agricultores catalanes se alzaron en protesta contra los tercios y la nobleza.

Al tiempo que sucedían las revueltas catalanas Portugal declaró la independencia de la corona, este último factor unido a la convulsión en el campo favoreció la independencia de Cataluña en los siguientes años. Siendo incapaz de controlar la situación el gobierno catalán pidió ayuda a la monarquía francesa lo que acabó convirtiendo Cataluña en el campo de batalla entre ambas coronas. En 1652 termina la autonomía catalana tras el asedio de Barcelona por las tropas de Felipe IV, se volvía a reconocer al rey como soberano y éste juraba respetar las constituciones catalanas. En 1658 Flandes consiguió la independencia y las tropas retornaron, finalmente en 1659 se cedieron los territorios catalanes transpirenaicos a Francia.

Las consecuencias de la guerra fueron nefastas, el campo castellano estaba arruinado así como la capacidad militar catalana. La moneda de plata desapareció, los precios eran muy inestables y la moneda tuvo que ser reevaluada constantemente debido a una inflación que llegaba al 50%. En 1661 Carlos II heredó una España con una crisis demográfica y económica y una gran inestabilidad. Debido a la incapacidad del rey una junta de gobierno asumió el poder en 1665, contaba con representantes nobles de diferentes territorios. Poco a poco la monarquía española se fue desarticulando, Juan de Austria realizó un pronunciamiento militar en 1669 y la periferia se recuperaba lentamente sin la intercesión de la corona: por ejemplo, mediante los talleres textiles en Cataluña.

En 1700 murió Carlos II sin descendencia y se produjo una Guerra de Sucesión entre Felipe de Anjou y Carlos de Austria con la victoria del primero en 1714. Felipe V, primero de la casa de Borbón, castigó severamente a sus oponentes en la guerra lo que acrecentó la crisis económica, pero empezó un siglo de reformas que permitió a los Borbones eliminar las particularidades económicas y sociales medievales que arrastraba el país. España había dejado de ser el gran imperio de los siglos anteriores que aglutinaba diversos territorios con diferentes características y se instauró una monarquía absolutista centralista de corte francés, manteniendo aun las colonias en América, pero que poco a poco iban sintiéndose más y más alejadas de la corona y la península.

El Absolutismo (II)

El Parlamentarismo Inglés

Imagen: La ejecución de Carlos I de autor desconocido (1649). El retrato de la parte superior izquierda es el de Carlos I, a la derecha el de su verdugo, abajo a la izquierda Carlos camino del cadalso y a la derecha gente mojando pañuelos en su sangre. Fuente.

Durante el siglo XVII en Inglaterra hubo un intento monárquico de crear un estado absolutista, pero se encontró con unos cuerpos sociales muy organizados que lo impidieron. En 1603 murió Isabel I sin descendencia y heredó la corona inglesa su primo Jacobo I, rey de Escocia. El monarca unió los dos reinos bajo la misma corona e inició un proceso de unificación religiosa y territorial mediante la iglesia anglicana. En aquella época existían muchas sectas protestantes y los escoceses en su mayoría eran presbiterianos; la idea de Jacobo era, como en otros territorios europeos, agrupar la sociedad y el territorio bajo su corona en una única religión.

Jacobo I era defensor del derecho divino y la monarquía absoluta y escribió el tratado “The True Law of Free Monarchies” en 1598 donde exponía sus ideas. Inglaterra, no obstante, contaba con un parlamento formado por dos cámaras desde el siglo XIV:

  • Cámara de los Lores: formada por nobles y obispos anglicanos (nombrado por el rey).
  • Cámara de los Comunes: representaba a la población de 46 condados, mediante 611 diputados.

Era necesaria la aprobación de ambas cámaras para definir los impuestos y esto provocó el enfrentamiento entre al rey y el parlamento.

Además Jacobo también tuvo problemas con los protestantes que veían el anglicanismo como una copia de la iglesia romana; en consecuencia pedían que se respetara la libertad de consciencia y el derecho de la comunidad a elegir a la jerarquía eclesiástica, lo que formaría el inicio del concepto de soberanía popular.

En 1625 murió el rey Jacobo y le sucedió su hijo Carlos I el cual quiso continuar la labor de su padre formando una monarquía absoluta. Pero sus objetivos se vieron divididos en varios frentes debido a la crisis económica y agrícola del siglo XVII y a su enfrentamiento por la hegemonía contra los Países Bajos, primera potencia económica del momento.

Carlos intentó convencer al Parlamento para que financiara una guerra contra los Países Bajos. Las cámaras accedieron a darle el poder de recaudar impuestos durante un año, pero al finalizar ese periodo le retiraron la potestad y exigieron la dimisión del primer ministro George Villiers. El rey en respuesta ordenó la detención de aquellos magistrados que no colaboraban con él y convocó las cortes otra vez en 1628. El Parlamento reivindicó su fuerza y no cedió a las presiones reales proclamando que el monarca había de aceptar la Carta Magna de 1215 y estaba sujeto a la autoridad del Parlamento, que representaba al pueblo (Petición de Derechos).

El Parlamento fue disuelto por el rey en 1629 e intentó gobernar sin él, provocando el descontento de los súbditos (los 11 Años de Tiranía) y el surgimiento de una revuelta en Escocia donde ya estaban hartos del intrusismo de la iglesia anglicana. Los nobles escoceses invadieron Inglaterra y Carlos convocó el Parlamento en 1640 pensando que le daría todos los poderes para detenerlos. El Parlamento se negó a dárselos y además pidió derogar todos los impuestos aprobados de forma inconstitucional. El rey disolvió el parlamento y empezó un periodo de guerra civil.

El miembro del Parlamento y del Partido Puritano John Pym llegó a realizar incluso una propuesta de República en vista de que el despotismo real era total. En 1641 el Parlamento promovió la condena a muerte del primer ministro y estableció la obligatoriedad de convocarlo cada 3 años como mínimo, quiera o no el monarca, además de eliminar el derecho del rey a disolverlo. Carlos intentó detener por la fuerza a todos los contrarios a su política y su persona, pero las revueltas en Irlanda le obligaron a movilizar tropas y recursos hacia allí.

Los puritanos también se alzaron en contra del rey para combatir la hegemonía anglicana en Inglaterra y los instrumentos del gobierno que cortaban la libertad religiosa en el país. Carlos logró organizar un ejército que se enfrentó a las tropas parlamentarias en medio de un ambiente revolucionario, pero le fue imposible vencer. Se rindió y fue aprisionado, pero logró huir en 1647. Mientras tanto se sucedieron calurosos debates en el parlamento entre varios sectores radicales que querían una democratización de la guerra como los Niveladores y los Cavadores. Finalmente, el rey fue derrotado en batalla y ejecutado públicamente en 1649.

El 13 de marzo de 1649 se alzó Oliver Cromwell como líder de la nueva República Inglesa. El Parlamento (llamado el Parlamento Largo, por su larga duración) continuó en funcionamiento hasta 1653  cuando fue disuelto por presiones puritanas. Cromwell se convirtió en dictador de hecho bajo el título de Lord Protector y estableció la libertad religiosa excepto para los católicos, incuso llegando a la represión en Irlanda.

En 1654 aprobó la Ley de Navegación que obligaba a las colonias a comercial exclusivamente con Inglaterra intentando de esta manera evitar el comercio con los Países Bajos y murió en 1658 dejando a su hijo como Lord Protector. En 1659 un golpe de estado depuso a Richard Cromwell y convocó un nuevo Parlamento, que nombró al hijo de Carlos, Carlos II como rey en 1660. El nuevo monarca no realizó medidas represivas contra los republicanos, excepto la disolución de su ejército, dio apoyo al anglicanismo de nuevo, en detrimento de los puritanos, y fomentó la autoridad parlamentaria.

En 1662 se aprobó la ley que favorecía la liturgia y textos anglicanos, pero dando libertad a los puritanos para establecer los suyos. Diez años más tarde el rey casó con la hija del rey de Portugal, católica, lo que reavivó los miedos de los protestantes. Esto se vio reafirmado tras el intento de reformas legales que resultaban en mayor tolerancia hacia los católicos. El parlamento se pronunció en contra de estas medidas y se mantuvo la prohibición de cargos públicos para los católicos en 1678. Carlos incluso llego a pactar en secreto con Luis XIV la reintroducción del catolicismo en Inglaterra.

Al morir sin hijos heredó el trono su hermano Jacobo II, también católico con una esposa italiana católica. El Parlamento no lo aceptó y nombró herederas a las hijas de su primer matrimonio, que eran protestantes, pero no tuvo éxito. Las reformas de Jacobo continuaron encontrando oposición en el parlamento que finalmente propuso como rey a Guillermo de Orange-Nassau que atacó con una armada de 12 000 hombres en 1688, provocando el exilio de Jacobo a Francia.

El Parlamento emitió la Ley de Afirmación que establecía su poder como preeminente, el rey solamente podía ejercer el suyo con el consentimiento del parlamento. En aquel entonces había dos grandes facciones:

  • Los Whig (cuatrero en gaélico, palabra que se refería a los fanáticos presbiterianos) que apoyaban la elección de la jerarquía eclesiástica por el pueblo y estaban a favor de la libertad religiosa.
  • Los Tories (tory, bandido, en irlandés) que apoyaban el absolutismo.

El sufragio en la cámara baja era reducido, alrededor de 250 000 electores, y solamente podían votar propietarios con recursos suficiente para que pudieran ser independientes. Debido al sistema electoral había infrarrepresentación de algunos territorios y sobrerrepresentación de otros, ya que no se tenía en cuenta la población.

La Constitución Inglesa fue establecida finalmente a partir de diversas leyes entre 1653 y 1689 que establecían:

  • La naturaleza contractual de la soberanía real.
  • Que el rey sólo puede gobernar con la confianza del parlamento, y
  • La garantía de las libertades individuales: imprenta, reunión y habeas corpus.

El Absolutismo (I)

Francia – el Poder Real

Imagen: palacio de Versalles y parte de la orangerie del palacio en 2015. El Estilo Luis XIV o Clasicismo francés glorificaba el reinado del monarca, aunque enmarcado dentro del Barroco las influencias del Clasicismo renacentista son muy patentes. Los jardines simétricos son muy característicos y en el caso de Versalles se organizan entorno a la estatua de Apolo, que representa al monarca, el Rey Sol, gobernando sobre la naturaleza.

Durante el siglo XVII se produce un fenómeno propio de esa época, conocido como Absolutismo. El Absolutismo proviene del Derecho Divino europeo de los siglos anteriores, por la cual un soberano gobierna por la voluntad de Dios. De esta manera el soberano no responde ante nada ni nadie y sus actos son una prolongación de la ley divina. Se produce por tanto un poder absoluto del monarca, aunque como veremos, con marcados matices. En las siguientes entradas veremos tres ejemplos del Absolutismo:

Francia – el Poder Real

Inglaterra – el Parlamentarismo

España – La Decadencia

Francia

El rey Luis XIV (1638-1715), el monarca absoluto francés, arrastraba los problemas derivados de las Guerras de Religión del siglo XVI, que se habían acabado con el Edicto de Nantes en 1598. El decreto establecía la libertad religiosa en Francia para aquellos seguidores de la fe protestante y reformista, aunque con limitaciones y sin eliminar del todo as persecuciones y levantamientos. Ya en 1629 el cardenal Richelieu había combatido y derrotado a los hugonotes bajo el reinado de Luis XIII. Para Luis XIV la libertad religiosa suponía un problema para la unificación social del país y por tanto intentó eliminar los efectos del Edicto tanto como pudo. En 1685 se derogó el Edicto de Nantes y la persecución de minorías religiosas se incrementó, con el cierre de iglesias y locales. Además de los hugonotes otras minorías importantes fueron los jansenistas.

La monarquía francesa inició su hegemonía en el reino a partir de decretos ley para poder recaudar impuestos sin tener en cuenta las decisiones de las cortes. La Guerra de los Treinta Años (1618-1648), que se inició como una guerra de religión, se transformó rápidamente en una guerra por la hegemonía de Europa, lo que impulsó a las monarquías europeas a controlar cada vez más los aspectos económicos, políticos y militares de sus reinos.

También se realizaron políticas de racionalización en la recaudación de impuestos, que convivirían con las prácticas y los malos usos posteriores, que dejaban prácticamente exentos de pagar impuestos a la iglesia y la nobleza. Consecuentemente la carga impositiva recaía mayoritariamente sobre los más pobres. Las posibles revueltas campesinas (jaqueries) que se pudieran producir fueron aplacadas debido al estado económico de subsistencia de la población. Hambrunas generalizadas y pestes por toda Europa central y septentrional (desde el norte de Italia hasta los Países Bajos) produjeron mortandades hasta del 30% lo que evitó que se pudieran organizar revueltas significativas.

Jean Colbert (1619-1683) fue el valido del rey Luis XIV y propició importantes reformas económico-políticas enfocadas a dirigir la economía del país desde el gobierno. Utilizó a la burguesía mercantil enriquecida, de la cual formaba parte, para establecer el control del comercio y favorecer el enriquecimiento del país. Se crearon monopolios y se racionalizó la economía a partir de cinco grandes compañías mercantiles: la de Levante, la de las Indias Occidentales, la del Senegal, la del Norte y la de las Indias Orientales. Se incentivaron las manufacturas para evitar la inflación y el estilo de vida parasitario de la nobleza española, aumentando la productividad, y los productos franceses empezaron a competir con los mercados de Venecia y de Amberes. Por otra parte las campañas militares francesas fueron infructuosas, siempre luchando contra grandes coaliciones; a pesar de los esfuerzos de Colbert la corona se vería casi arruinada debido al enorme gasto militar.

El monarca también consiguió el nombramiento de los obispos por parte del rey, uno de los elementos de escisión de la iglesia anglicana, permitiendo la autonomía de hecho de la iglesia francesa del Vaticano y aumentando el control del rey sobre el territorio.

En 1671 se inició la construcción del palacio de Versalles. El palacio representaba el aislamiento del rey respecto a la corte de París, de sus nobles, sus burgueses y de la inestabilidad de la ciudad. También era una demostración de grandeza, una demostración de poder que consolidó con el traslado de la corte allí en 1682. La maniobra política de Luis XIV obligó a los nobles a dejar sus villas solariegas y sus tierras para trasladarse a la corte de Versalles, convirtiéndolos en cortesanos. De esta manera les quitó el poder militar y local a cambio del único poder que servía en la corte: el favor real. Versalles representa, en el campo de la cultura, el clasicismo francés, una referencia al poder imperial romano, el reflejo del aumento del poder del rey, un retorno al Imperio.

Europa Universalis

Imagen: pantalla de inicio de Europa Universalis IV (vainilla, sin expansiones) en inglés. Se ha seleccionado el inicio histórico de 1618, la Guerra de los 30 años, cartela izquierda. El país seleccionado es Suecia, con sus datos en la cartela derecha: monarquía protestante de cultura occidental, nos indica también la dificultad de la nación. Abajo hay sugerencia de países interesantes para el periodo histórico: Bohemia, Austria, Baviera, el Palatinado, Brunswick, Dinamarca, Suecia o Francia.

Europa Universalis IV es un videojuego creado por Paradox Interactive que simula las condiciones comerciales, políticas, bélicas, religiosas y diplomáticas de los estados de la Edad Moderna. El juego no tiene ningún objetivo ni victoria posible y sólo existe un sistema de puntos para comparar el mayor desarrollo que ha conseguido un jugador al final de la partida. A pesar del nombre es posible dirigir cualquier estado desde la nación Iroquesa hasta un feudo japonés, pasando por el reino de Malí o el sultanato de Delhi.

El primer videojuego de la serie Europa Universalis (2000) estaba basado en el juego de tablero de 1993 del mismo nombre diseñado por Philippe Thibaut, también diseñador de la versión digital y de su segunda parte Europa Universalis II (2001).

En esta entrada nos centraremos en la iteración Europa Universalis IV (2013) hasta su expansión Common Sense (2015). Actualmente existen 15 expansiones para el juego (incluyendo los packs de inmersión) que añaden nuevas reglas o modifican las antiguas centrándose cada una en algún aspecto: Wealth of Nations se centraba en el comercio mientras que El Dorado mejoraba significativamente el diseño de América y sus naciones.

El juego discurre por una línea temporal que va desde 1444 hasta 1821 lo que permite observar detalladamente toda la Edad Moderna (normalmente acotada entre 1453 y 1789). Múltiples sucesos y reglas simulan los acontecimientos, personajes y situaciones de la época como la reforma protestante, las revoluciones contra el Antiguo Régimen o la prohibición de la esclavitud.

La Edad Moderna

Desde el punto de vista histórico la Edad Moderna se inició cuando se consolidó la partición religiosa del Mediterráneo. Los estados cristianos de Tierra Santa habían sido eliminados y el Imperio Romano de Oriente reducido a pocas provincias por parte de diversos estados musulmanes de origen turco, mongol o árabe. La conquista de Constantinopla en 1453 significó un duro golpe y la confirmación de que el Mediterráneo Oriental y Meridional era musulmán junto a los turcos poniendo un pie en Europa.

La barrera que suponía el islam para el comercio con Asia por parte de los europeos impulsó viajes que llevaron a las naciones occidentales hacia América y África con la intención de comerciar directamente con Asia o de obtener el oro africano. La imprenta (c. 1450) permitió la divulgación de las ideas humanistas por Europa y el desarrollo de técnicas y conocimientos científicos en el continente. La crisis de la Baja Edad Media dio pie a nuevos productores innovadores con nuevas técnicas, más baratas, desligados de los gremios que controlaban toda la producción de forma autónoma llevando a una economía capitalista. Los reyes apoyaban a estos comerciantes independientes y éstos financiaban a los monarcas.

Durante esta época se produjo también una Revolución Militar, los conflictos eran constantes entre los gobernantes y se incorporaron nuevas armas, como los cañones, se modificaron las ciudades con nuevos tipos de murallas, los baluartes, y se aumentó el tamaño de los ejércitos. Los soldados se volvieron profesionales y especialistas en la violencia eliminándose las tropas feudales. La guerra naval creció enormemente y junto a los mercenarios encarecieron las guerras que se convirtieron en la mayor parte de los gastos del estado.

El estado moderno se organizó entorno a la guerra y el rey consolidó su posición de gobernante supremo ya que los nobles no podían mantener un ejército propio. Desvinculados de la tierra, los comerciantes y banqueros se enriquecían gracias a la guerra y los préstamos y a los productos de lujo tales como especias, azúcar, café, té, porcelana, seda o esclavos.

Al no tener incentivos para la innovación la producción agraria, controlada por la nobleza, entró en crisis. Migraciones masivas se produjeron del campo a las colonias y las ciudades, los precios se tuvieron que fijar para evitar el hambre en las urbes y el precio de la tierra bajó. Esto produjo que los nobles crearan grandes latifundios agrarios comprando a pequeños agricultores que abandonaban sus tierras.

Didáctica del juego

Los videojuegos tienen un gran potencial didáctico, en concreto aquellos que utilizan un trasfondo histórico y que requieren habilidades estratégicas.

Todos los conceptos, y más, descritos en el apartado anterior se pueden tratar en Europa Universalis IV. El juego no es complicado, requiere saber usar menús, pestañas, contabilidad básica y poca coordinación psicomotriz, pero sí que tiene una gran cantidad de opciones y elementos que abruman al jugador más novato. Es por eso que no consideramos que sea adecuado para cursos por debajo de 4º de ESO en España (10º curso en algunos países). Lógicamente el profesor debería poder guiar a los alumnos y enseñarles a jugar, planteándoles preguntas a contestar tras su experiencia en el simulador histórico.

El juego permite explorar casi todo el planeta, haciendo que el usuario se familiarice con la geografía de todos los continentes, también permite tratar las diversas escalas de visualización gráfica de la información, mapas temáticos, gráficos, presupuestos, toma de decisiones, estrategias, etc. El jugador debe poner en práctica habilidades como la memoria, reconocer la situación relativa de los territorios, estar atento a lo que hacen otros jugadores o la inteligencia artificial, gestionar recursos, distribuir defensas y elegir políticas adecuadas para su economía.

Se pueden elegir escenarios y periodos históricos concretos y experimentarlos o dejar que el jugador desarrolle un país según sus propias ideas, enfrentándose a los problemas con su conocimiento, resolviéndolos o aceptando sus errores. Se recomienda que se empiece con un estado poderoso como Castilla, Inglaterra, Francia o los Otomanos, que permitirán al jugador cometer errores sin que estos sean fatales para continuar la partida.

¿Cómo se juega? El jugador controla un estado decidiendo todas sus políticas mediante los  diversos menús que se le muestran. Estas políticas incluyen decidir cuándo hacer innovaciones, en qué tipos de ideas se focaliza el país, cuándo entrar en guerra, a dónde enviar exploradores, qué lugares colonizar, con quién aliarse, en qué gastar el presupuesto del país, las reformas religiosas, el tipo de gobierno, las opciones son muy numerosas. Dentro del campo visual el jugador puede observar el territorio conocido por su nación y las provincias que lo componen. Estas provincias dan unos recursos determinados y poseen una cultura o religión propias y se pueden desarrollar construyendo edificios en su capital.

portugal

Imagen: captura de pantalla del juego, el jugador está controlando Portugal. Los datos que podemos observar son muchos. En la parte superior izquierda hay el tesoro que poseemos, la soldadesca, la estabilidad del país, su prestigio y la legitimidad del rey. Al lado los mercaderes, colonos, diplomáticos y misioneros disponibles. Justo debajo los puntos de gobierno acumulados: administrativos, diplomáticos y militares. En la parte derecha hay un resumen con las colonias, ejércitos y marinas disponibles y debajo un minimapa que podemos personalizar para ver fronteras, religiones, diplomacia, etc. En la pantalla principal vemos un aviso de que la colonia de las Azores es auto-suficiente y un evento menor.

Desde el punto de vista de la Historia es un juego que nos permite conocer lugares, personajes, acontecimientos, naciones, territorios y procesos que tuvieron lugar durante más de 400 años. Por parte de la Geografía nos da la oportunidad de familiarizarnos con los topónimos, lugares distantes y trabajar con mapas para poner en práctica decisiones que requieren análisis espacial.

En conclusión podemos decir que es un juego muy completo, que tiene innumerables posibilidades y que puede convertirse en una herramienta para los profesores de los cursos avanzados de Historia y Geografía en la secundaria. Como defectos tenemos que apuntar que su excesivo número de variables requeriría un seguimiento y formación de los alumnos por parte del profesor bastante cercano.

Guía para jugadores novatos

Europa Universalis IV wiki

 

La Revolución Americana

Orígenes del primer estado democrático moderno

Imagen: La Declaración de Independencia (c. 1815) de John Trumbull, representación idealizada de la entrega del documento de declaración de independencia de los Estados Unidos de América. Algunas de las personas mostradas no firmaron la declaración y la pintura no representa un hecho histórico. Algunos personajes destacados que aparecen son: John Adams, Thomas Jefferson y Benjamin Franklin (los tres más adelantados frente a la mesa).

La Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América es un precedente histórico que se ha utilizado en posteriores declaraciones como justificación de un proceso de independencia. Pero la propia declaración original es un documento enmarcado en un contexto histórico determinado con unas circunstancias que seguramente no son las mismas que las de los procesos que utilizan la declaración como justificación. Vamos a ver en esta entrada la Revolución Americana que llevó a esa declaración de independencia, a la creación de la primera constitución y del primer estado democrático liberal.

En 1750 aun existía un gran Imperio Español que junto a otras potencias europeas controlaba América. Los principales estados que colonizaron el Nuevo Mundo fueron, además de España, Gran Bretaña, Francia, Portugal, los Países Bajos y Rusia. Tras la Guerra de Sucesión Española en 1714 Francia había logrado que un miembro de la Casa de Borbón fuera rey de España, controlando la misma dinastía ambos estados. Durante ese conflicto Francia utilizó a sus aliados indígenas para trasladar parte de la guerra a las colonias americanas.

Las colonias francesas estaban poco pobladas y mantenían buenas relaciones comerciales con los nativos americanos. En cambio las colonias británicas recibían mucha inmigración de las islas, cada vez mayor, y empezaban a ejercer presión hacía las tierras del interior del continente. Los británicos ocupaban tierras reclamadas por los nativos y por los franceses y se acabaron creando conflictos entre ellos. En 1754 Francia entró en guerra con la colonia de Virginia, que solo obtuvo apoyo de Gran Bretaña mientras que el resto de colonias se mantuvieron neutrales.

La Guerra de los Siete Años (1756-1763) fue otro conflicto bélico europeo que se trasladó a las colonias. Las colonias francesas no lograron aguantar la embestida del ejército británico y en 1759 Gran Bretaña ocupó el Quebec y al año siguiente Montreal.

Escena de combate de Barry Lindon (1975) de Stanley Kubrick.  Representa una escaramuza de la Guerra de los Siete Años y se pueden observar las tácticas bélicas de la época, como la música en batalla, en este caso la Marcha de Granaderos Británicos.

El frente de las Antillas no fue mucho mejor para los franceses y españoles ya que la marina británica era muy superior a las suyas. En 1763 se firmó la paz para evitar la bancarrota de todos los beligerantes. Gran Bretaña obtuvo el Canadá, el territorio entre el Misisipi y los Apalaches, algunas Antillas y la Florida, España consiguió la Luisiana y se le permitió conservar Cuba, mientras que Francia solo pudo conservar el importante puerto de Haití y algunas islas. Los británicos dejaron ejércitos permanentes en las colonias para evitar futuros ataques de sus rivales y para controlar a los colonos.

Los propios colonos británicos hicieron un papel muy malo en la guerra. Las 13 colonias tenían muchas dificultades económicas y de población. Estaban muy divididas entre ellas y existía la idea de que desaparecerían sin el apoyo de Gran Bretaña. En el sur se encontraban las colonias de Virginia, Maryland, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia. Se componían de grandes latifundios y tenían una aristocracia burguesa, la esclavitud era común en las actividades más desarrolladas como los cultivos extensivos de tabaco y cereales. Estas colonias eran muy fieles al rey y a la iglesia anglicana.

En el centro de las colonias, al norte de la Bahía de Chesapeake, estaban las colonias de Nueva York, Pensilvana, Nueva Jersey y Delaware. Esos territorios tenían cierta cantidad de población y las ciudades más importantes: Nueva York, Baltimore y Filadelfia. También tenían una mezcla de inmigrantes procedentes de Gran Bretaña, Países Bajos, Alemania, Irlanda, Suecia y Dinamarca, era una sociedad bastante plural. La gran mayoría eran protestantes y repudiaban cualquier tipo de iglesia constituida, anglicana o católica; pero a su vez eran muy tolerantes entre ellos. La presión migratoria creciente hacía moverse a la población hacia el oeste, a la frontera, y adentrarse en territorios indígenas, creando conflictos. El modelo social que imperaba era el de pequeños propietarios anti-esclavistas.

En Nueva Inglaterra, al norte, las colonias de Massachusetts, Connecticut, Nuevo Hampshire y Rhode Island estaban formadas por población inglesa puritana, hostil a los anglicanos. Su producto principal era la leña para la construcción de barcos. El poblamiento se realizó en pequeñas comunidades de pequeños propietarios que poseían una cierta democracia directa.

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Mapa con las 13 colonias británicas en Norteamérica. Fuente.

El gobierno colonial era muy diferente según la colonia. Existía una elite aristocrática descendiente de los primeros pobladores con amplia influencia social. La colonia media estaba regida por un gobernador que disponía del apoyo de una asamblea escogida por sufragio censitario que discriminaba a las minorías religiosas. Los gobernadores ejercían el poder ejecutivo y muchas veces eran enviados por la corona. La asamblea decidía sobre las leyes y la economía de la colonia excepto en todo aquello que dictaminaba la metrópoli.

Las colonias solamente podían comerciar con Gran Bretaña, no podían producir nada que se pudiese producir en la metrópoli, ni carbón ni hierro. Se importaban manufacturas de Gran Bretaña y se exportaban primeras materias, además tenían prohibido comprar artículos al resto de países, aunque el contrabando existía. Los beneficios eran recíprocos, el mercado británico era muy bueno para los productos americanos y las colonias pagaban impuestos muy bajos, la relación entre ambos era de 1 chelín en las colonias por 25 chelines en las islas. Debido a esta diferencia el parlamento británico decidió aumentar la fiscalidad para recaudar más impuestos.

En 1764 se creó el impuesto sobre el azúcar para todas las colonias, en 1765 se gravó la prensa lo que provocó una protesta con disturbios que haría que se revocara el impuesto en 1766. Al año siguiente se aplicó una subida de impuestos arancelarios a las manufacturas y productos procedentes de Gran Bretaña, el té y el papel. Esto provocó una segunda protesta contra el derecho del parlamento británico a legislar sobre las colonias ya que era una asamblea escogida por los británicos y no por los americanos. Aun así la desunión de las colonias evitó que las protestas prosperasen.

El año 1770 sucedió la Masacre de Boston y se retiraron los impuestos sobre el té y el papel. En 1773 se produjo el Motín del Té contra el monopolio de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales. Aunque los contrabandistas neerlandeses vendían el té más barato, la Compañía reventó los precios para acaparar el mercado gracias a acuerdos con el parlamento. Las protestas surgieron para quejarse del favoritismo del parlamento británico hacia la Compañía y no hacia el pueblo americano. Los estibadores de Boston lanzaron los paquetes de té embarcados por la borda al llegar al puerto para evitar su venta. Debido a ese acto Boston fue asediada por el ejército británico y Londres envió un nuevo gobernador con poderes excepcionales.

Representantes de todas las colonias impactados por las revueltas y la represión británica se reunieron en un congreso extraordinario en Filadelfia. Aprobaron un boicot a todos los productos británicos y lanzaron una petición a la corona para que aplacara al parlamento. En 1775 un segundo congreso estableció un ejército continental integrado por colonos con el objetivo de liberar las colonias bajo órdenes de George Washington, un latifundista ilustrado que había llegado a coronel en la Guerra de los Siete Años.

Durante el año 1776 hubo cierta división colonial, el sur dudaba de la cordura de las ideas del norte, de población puritana. Aun así se abrieron los puertos a todo el mundo y el 4 de julio Thomas Jefferson declaró la independencia de las colonias. La Declaración recogía todos los preceptos de la Ilustración heredados de John Locke, los enciclopedistas, la Revolución Inglesa y de Rousseau:

  • Todos los ciudadanos son iguales.
  • Todos ellos tienen derechos inalienables e irrenunciables: a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.
  • Para conseguir esos derechos las personas tienen el derecho de escoger a sus gobernantes y rebelarse contra ellos cuando éstos no hacen respetar esos derechos.
  • Libertad de escoger al gobierno.

En consecuencia a la Declaración se entabló la guerra entre las colonias y la metrópoli. Inicialmente las fuerzas británicas eran muy superiores y consiguieron amplias victorias. Pero al cabo de poco tiempo Francia y España apoyaron a los insurrectos mediante bloqueo marítimo, en 1778 declaró la guerra la primera y en 1779 la segunda. Es en 1781 cuando Washington consiguió derrotar por primera vez a los británicos y la guerra entró en una situación de desgaste. Una vez más las finanzas mandaron y el coste de la guerra se volvió inasumible. Gran Bretaña calculó que un libre comercio con las colonias era más beneficioso que su mantenimiento y en 1783 reconoce su independencia. Las islas resultaron muy beneficiadas al librarse de ese coste, el comercio aumentó y la relación con América siguió.

El problema tras la independencia era que habían surgido 13 nuevos estados. En 1781 se redactó una primera constitución que preveía un gobierno confederal muy débil, encargado de las relaciones internacionales y de las relaciones entre estados y que no podía emitir impuestos. La crisis económica de 1783 modificó la opinión hacia un gobierno federal fuerte con un banco central y una moneda única capaz de hacer frente a las crisis. Washington, Madison, Hamilton y Jefferson elaboraron una nueva constitución en 1787 que el gobierno confederal consiguió que se aprobara. El gobierno se basaría en dos cámaras: el senado, como representación territorial, y el congreso, como representación de la población.

Finalmente aquellos que habían formado los nuevos Estados Unidos de América se dividieron en dos corrientes representadas por Jefferson en el sur, defensor del libre cambio con el partido Demócrata-Republicano, y Hamilton en el norte, defensor de la industrialización y el proteccionismo con el partido Federal. Pero la dialéctica norte y sur que surgiría en el siglo XIX es ya otra historia muy diferente, para otro día.

La economía minera en Perú y Nueva España

Rutas comerciales y explotación entre los siglos XVI y XVIII

Imagen: Sevilla en el siglo XVI, óleo atribuido a Alonso Sánchez Coello. Se pueden observar los barcos procedentes de América en el puerto del Guadalquivir, el muelle de la Aduana, las atarazanas, la Giralda, la catedral y la Real Casa de la Moneda. El edificio más a la derecha parece la Torre del Oro.

La colonización española de América se basó en las ciudades, organizando un nuevo entramado urbano a partir de las colonias y de las ciudades indígenas. Tenochtitlan, la antepasada de la actual Ciudad de México, tenía alrededor de 300 000 habitantes cuando llegaron los españoles, el doble que la mayor ciudad europea de entonces. La cultura urbana americana favoreció el asentamiento, la administración y la economía de las colonias, que se basaron en la explotación minera como actividad principal.

La primera etapa minera sucedió entre 1503 y 1530, aunque habían muy pocas explotaciones de ese tipo. Principalmente se reciclaba el oro de los aztecas, fundiendo los ornamentos y manufacturas, para enviarlo a Europa. La segunda etapa llegó hasta 1550 y además de aumentar las minas de oro se empezaron a construir minas de plata en abundancia. Finalmente, en una tercera etapa hasta 1780 el oro decayó hasta tener una importancia residual y la plata fue, con diferencia, la mayor explotación minera americana. En este periodo hubieron dos acontecimiento decisivos.

El primero fue el descubrimiento de las minas del Potosí (Bolivia) en 1545 y el cambio del sistema de fundición por el de amalgamación en 1560. Las minas del Potosí fueron excavadas, perforando la tierra en lugar de ser a cielo abierto debido a que era una zona muy seca. La amalgamación para sacar la plata de la ganga se basaba en 5 pasos:

  1. Triturar la ganga con mazos y molinos
  2. Mezclar el resultado con mercurio.
  3. Dejar reposar la mezcla durante un año para que el mercurio se uniera a la plata.
  4. Filtrar la mezcla pasándola por agua.
  5. Calentar la amalgama.

El mercurio se exportaba de Almadén en Ciudad Real y por cada tonelada de plata extraída se exportó de España 1 tonelada de mercurio hasta el descubrimiento de las minas de mercurio de Huancavelica en Perú en 1563. El sistema de trabajo que se utilizaba era la mita, una idea original de los Incas adaptada por los colonizadores en 1574, que forzaba a los indígenas y a los mestizos a trabajar en obra pública y en minería. Se trabajaba en 3 turnos diarios de 8 horas, 4500 hombres por turno y un total de 300 000 hombres. El segundo descubrimiento fueron las minas de Zacatecas, en México, en 1546. Ambas minas proveyeron de un flujo constante de plata a la economía española de los siglos XVI al XVIII.

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Imagen: Rutas comerciales españolas (blanco) y portuguesas (azul) de los siglos XVI al XVIII. Fuente.

La plata y el oro americanos eran reembolsados en España por materias primeras y manufacturas de la península, como comida y armas. Habían dos rutas principales, la Carrera de Indias y el Galeón de Manila. La Carrera establecía el comercio entre Sevilla y Cádiz y la Habana, llegando luego a Veracruz y de ahí a México mediante la Flota de Nueva España. Existía también otra flota por el sur, los Galeones de Tierra Firme, que llegaba desde las mismas ciudades españolas hasta Cartagena de Indias y Panamá. La Habana era la base de las flotas atlánticas y de la armada de Barlovento que intentaba mantener el mar Caribe libre de piratería, sin conseguirlo.

Además de los barcos mercantes, las carracas, y de los militares, galeones, en las flotas también se encontraban los registros, barcos secundarios que no iban cada año, los avisos, barcos ligeros para dar información sobre piratas o sobre la llegada de mercancías y los azogues, que trasportaban mercurio.

El Galeón de Manila se fundó en 1570 y realizaba la carrera desde el Perú hasta Filipinas. Desde Lima (que recogía la plata del Potosí) se llegaba a Acapulco y de allí hasta Manila cruzando el Pacífico. Las mercancías llegadas de China, oro, especias y seda, se movían desde Acapulco por tierra hasta Veracruz y de ahí a España. A pesar de la distancia que las separaba las Filipinas eran gobernadas desde Nueva España.

Hasta 1580 todo funcionó bastante bien para los intereses españoles, pero en ese año con la derrota de la Armada Invencible su dominio del comercio marítimo se truncó. Inglaterra, Países Bajos y Francia se apuntaron rápidamente al negocio americano debido a la imposibilidad española de mantener un monopolio. Varios puntos se volvieron claves para las rutas comerciales a partir de entonces: Gibraltar, Florida y el Paso de Magallanes-Drake.

Al descubrir los británicos un paso al sur del estrecho de Magallanes (el paso de Drake) los españoles se vieron obligados a reforzar militarmente el cono sur. Durante 300 años España tuvo que mantener 3 flotas distintas que no podían cambiar efectivos entre ellas con tal de proteger y controlar el comercio marítimo. Una en el Mediterráneo con base en Valencia, compuesta por galeras, otra en el Océano Atlántico y otra en el Océano Pacífico. Los ingleses y otros estados atacarían una a una a esas flotas para aprovechar esa debilidad.

La plata extraída de América activó inicialmente la economía española. La corona se apropiaba del Quinto Real, un 20% de las transacciones de oro y plata que llegaban de las Indias. Gracias a ese impuesto se sufragaban gastos militares, pero también otros gastos de la corona. Los soldados cobraban en oro, así que una buena parte de la plata que llegaba se tenía que cambiar, con el consiguiente gasto, a oro. El resto de beneficios se utilizaban en pagar seguros, servicios, bienes, mobiliario, vino, etc. Gracias a la riqueza americana se pudieron mantener grandes contingentes militares por toda Europa.

La afluencia de plata finalmente produjo una gran inflación que culminó en el siglo XVII. A partir de la llegada de barcos a Cádiz los precios aumentaban cada vez más, sobre todo en Castilla y Andalucía. Las manufacturas cada vez eran más caras y apenas se vendían, lo que provocó la compra de esos productos fuera de España. La consecuencia directa fue una des-industrialización peninsular, la falta de incentivos para invertir por parte de la nobleza y por tanto un mantenimiento de la actividad rural y falta de innovaciones. Inversamente esto favoreció la riqueza de Inglaterra y los Países Bajos, consolidándose como las economías industriales de los siglos siguientes.