La Revolución Americana

Orígenes del primer estado democrático moderno

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Imagen: La Declaración de Independencia (c. 1815) de John Trumbull, representación idealizada de la entrega del documento de declaración de independencia de los Estados Unidos de América. Algunas de las personas mostradas no firmaron la declaración y la pintura no representa un hecho histórico. Algunos personajes destacados que aparecen son: John Adams, Thomas Jefferson y Benjamin Franklin (los tres más adelantados frente a la mesa).

La Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América es un precedente histórico que se ha utilizado en posteriores declaraciones como justificación de un proceso de independencia. Pero la propia declaración original es un documento enmarcado en un contexto histórico determinado con unas circunstancias que seguramente no son las mismas que las de los procesos que utilizan la declaración como justificación. Vamos a ver en esta entrada la Revolución Americana que llevó a esa declaración de independencia, a la creación de la primera constitución y del primer estado democrático liberal.

En 1750 aun existía un gran Imperio Español que junto a otras potencias europeas controlaba América. Los principales estados que colonizaron el Nuevo Mundo fueron, además de España, Gran Bretaña, Francia, Portugal, los Países Bajos y Rusia. Tras la Guerra de Sucesión Española en 1714 Francia había logrado que un miembro de la Casa de Borbón fuera rey de España, controlando la misma dinastía ambos estados. Durante ese conflicto Francia utilizó a sus aliados indígenas para trasladar parte de la guerra a las colonias americanas.

Las colonias francesas estaban poco pobladas y mantenían buenas relaciones comerciales con los nativos americanos. En cambio las colonias británicas recibían mucha inmigración de las islas, cada vez mayor, y empezaban a ejercer presión hacía las tierras del interior del continente. Los británicos ocupaban tierras reclamadas por los nativos y por los franceses y se acabaron creando conflictos entre ellos. En 1754 Francia entró en guerra con la colonia de Virginia, que solo obtuvo apoyo de Gran Bretaña mientras que el resto de colonias se mantuvieron neutrales.

La Guerra de los Siete Años (1756-1763) fue otro conflicto bélico europeo que se trasladó a las colonias. Las colonias francesas no lograron aguantar la embestida del ejército británico y en 1759 Gran Bretaña ocupó el Quebec y al año siguiente Montreal.

Escena de combate de Barry Lindon (1975) de Stanley Kubrick.  Representa una escaramuza de la Guerra de los Siete Años y se pueden observar las tácticas bélicas de la época, como la música en batalla, en este caso la Marcha de Granaderos Británicos.

El frente de las Antillas no fue mucho mejor para los franceses y españoles ya que la marina británica era muy superior a las suyas. En 1763 se firmó la paz para evitar la bancarrota de todos los beligerantes. Gran Bretaña obtuvo el Canadá, el territorio entre el Misisipi y los Apalaches, algunas Antillas y la Florida, España consiguió la Luisiana y se le permitió conservar Cuba, mientras que Francia solo pudo conservar el importante puerto de Haití y algunas islas. Los británicos dejaron ejércitos permanentes en las colonias para evitar futuros ataques de sus rivales y para controlar a los colonos.

Los propios colonos británicos hicieron un papel muy malo en la guerra. Las 13 colonias tenían muchas dificultades económicas y de población. Estaban muy divididas entre ellas y existía la idea de que desaparecerían sin el apoyo de Gran Bretaña. En el sur se encontraban las colonias de Virginia, Maryland, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia. Se componían de grandes latifundios y tenían una aristocracia burguesa, la esclavitud era común en las actividades más desarrolladas como los cultivos extensivos de tabaco y cereales. Estas colonias eran muy fieles al rey y a la iglesia anglicana.

En el centro de las colonias, al norte de la Bahía de Chesapeake, estaban las colonias de Nueva York, Pensilvana, Nueva Jersey y Delaware. Esos territorios tenían cierta cantidad de población y las ciudades más importantes: Nueva York, Baltimore y Filadelfia. También tenían una mezcla de inmigrantes procedentes de Gran Bretaña, Países Bajos, Alemania, Irlanda, Suecia y Dinamarca, era una sociedad bastante plural. La gran mayoría eran protestantes y repudiaban cualquier tipo de iglesia constituida, anglicana o católica; pero a su vez eran muy tolerantes entre ellos. La presión migratoria creciente hacía moverse a la población hacia el oeste, a la frontera, y adentrarse en territorios indígenas, creando conflictos. El modelo social que imperaba era el de pequeños propietarios anti-esclavistas.

En Nueva Inglaterra, al norte, las colonias de Massachusetts, Connecticut, Nuevo Hampshire y Rhode Island estaban formadas por población inglesa puritana, hostil a los anglicanos. Su producto principal era la leña para la construcción de barcos. El poblamiento se realizó en pequeñas comunidades de pequeños propietarios que poseían una cierta democracia directa.

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Mapa con las 13 colonias británicas en Norteamérica. Fuente.

El gobierno colonial era muy diferente según la colonia. Existía una elite aristocrática descendiente de los primeros pobladores con amplia influencia social. La colonia media estaba regida por un gobernador que disponía del apoyo de una asamblea escogida por sufragio censitario que discriminaba a las minorías religiosas. Los gobernadores ejercían el poder ejecutivo y muchas veces eran enviados por la corona. La asamblea decidía sobre las leyes y la economía de la colonia excepto en todo aquello que dictaminaba la metrópoli.

Las colonias solamente podían comerciar con Gran Bretaña, no podían producir nada que se pudiese producir en la metrópoli, ni carbón ni hierro. Se importaban manufacturas de Gran Bretaña y se exportaban primeras materias, además tenían prohibido comprar artículos al resto de países, aunque el contrabando existía. Los beneficios eran recíprocos, el mercado británico era muy bueno para los productos americanos y las colonias pagaban impuestos muy bajos, la relación entre ambos era de 1 chelín en las colonias por 25 chelines en las islas. Debido a esta diferencia el parlamento británico decidió aumentar la fiscalidad para recaudar más impuestos.

En 1764 se creó el impuesto sobre el azúcar para todas las colonias, en 1765 se gravó la prensa lo que provocó una protesta con disturbios que haría que se revocara el impuesto en 1766. Al año siguiente se aplicó una subida de impuestos arancelarios a las manufacturas y productos procedentes de Gran Bretaña, el té y el papel. Esto provocó una segunda protesta contra el derecho del parlamento británico a legislar sobre las colonias ya que era una asamblea escogida por los británicos y no por los americanos. Aun así la desunión de las colonias evitó que las protestas prosperasen.

El año 1770 sucedió la Masacre de Boston y se retiraron los impuestos sobre el té y el papel. En 1773 se produjo el Motín del Té contra el monopolio de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales. Aunque los contrabandistas neerlandeses vendían el té más barato, la Compañía reventó los precios para acaparar el mercado gracias a acuerdos con el parlamento. Las protestas surgieron para quejarse del favoritismo del parlamento británico hacia la Compañía y no hacia el pueblo americano. Los estibadores de Boston lanzaron los paquetes de té embarcados por la borda al llegar al puerto para evitar su venta. Debido a ese acto Boston fue asediada por el ejército británico y Londres envió un nuevo gobernador con poderes excepcionales.

Representantes de todas las colonias impactados por las revueltas y la represión británica se reunieron en un congreso extraordinario en Filadelfia. Aprobaron un boicot a todos los productos británicos y lanzaron una petición a la corona para que aplacara al parlamento. En 1775 un segundo congreso estableció un ejército continental integrado por colonos con el objetivo de liberar las colonias bajo órdenes de George Washington, un latifundista ilustrado que había llegado a coronel en la Guerra de los Siete Años.

Durante el año 1776 hubo cierta división colonial, el sur dudaba de la cordura de las ideas del norte, de población puritana. Aun así se abrieron los puertos a todo el mundo y el 4 de julio Thomas Jefferson declaró la independencia de las colonias. La Declaración recogía todos los preceptos de la Ilustración heredados de John Locke, los enciclopedistas, la Revolución Inglesa y de Rousseau:

  • Todos los ciudadanos son iguales.
  • Todos ellos tienen derechos inalienables e irrenunciables: a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.
  • Para conseguir esos derechos las personas tienen el derecho de escoger a sus gobernantes y rebelarse contra ellos cuando éstos no hacen respetar esos derechos.
  • Libertad de escoger al gobierno.

En consecuencia a la Declaración se entabló la guerra entre las colonias y la metrópoli. Inicialmente las fuerzas británicas eran muy superiores y consiguieron amplias victorias. Pero al cabo de poco tiempo Francia y España apoyaron a los insurrectos mediante bloqueo marítimo, en 1778 declaró la guerra la primera y en 1779 la segunda. Es en 1781 cuando Washington consiguió derrotar por primera vez a los británicos y la guerra entró en una situación de desgaste. Una vez más las finanzas mandaron y el coste de la guerra se volvió inasumible. Gran Bretaña calculó que un libre comercio con las colonias era más beneficioso que su mantenimiento y en 1783 reconoce su independencia. Las islas resultaron muy beneficiadas al librarse de ese coste, el comercio aumentó y la relación con América siguió.

El problema tras la independencia era que habían surgido 13 nuevos estados. En 1781 se redactó una primera constitución que preveía un gobierno confederal muy débil, encargado de las relaciones internacionales y de las relaciones entre estados y que no podía emitir impuestos. La crisis económica de 1783 modificó la opinión hacia un gobierno federal fuerte con un banco central y una moneda única capaz de hacer frente a las crisis. Washington, Madison, Hamilton y Jefferson elaboraron una nueva constitución en 1787 que el gobierno confederal consiguió que se aprobara. El gobierno se basaría en dos cámaras: el senado, como representación territorial, y el congreso, como representación de la población.

Finalmente aquellos que habían formado los nuevos Estados Unidos de América se dividieron en dos corrientes representadas por Jefferson en el sur, defensor del libre cambio con el partido Demócrata-Republicano, y Hamilton en el norte, defensor de la industrialización y el proteccionismo con el partido Federal. Pero la dialéctica norte y sur que surgiría en el siglo XIX es ya otra historia muy diferente, para otro día.

La economía minera en Perú y Nueva España

Rutas comerciales y explotación entre los siglos XVI y XVIII

Imagen: Sevilla en el siglo XVI, óleo atribuido a Alonso Sánchez Coello. Se pueden observar los barcos procedentes de América en el puerto del Guadalquivir, el muelle de la Aduana, las atarazanas, la Giralda, la catedral y la Real Casa de la Moneda. El edificio más a la derecha parece la Torre del Oro.

La colonización española de América se basó en las ciudades, organizando un nuevo entramado urbano a partir de las colonias y de las ciudades indígenas. Tenochtitlan, la antepasada de la actual Ciudad de México, tenía alrededor de 300 000 habitantes cuando llegaron los españoles, el doble que la mayor ciudad europea de entonces. La cultura urbana americana favoreció el asentamiento, la administración y la economía de las colonias, que se basaron en la explotación minera como actividad principal.

La primera etapa minera sucedió entre 1503 y 1530, aunque habían muy pocas explotaciones de ese tipo. Principalmente se reciclaba el oro de los aztecas, fundiendo los ornamentos y manufacturas, para enviarlo a Europa. La segunda etapa llegó hasta 1550 y además de aumentar las minas de oro se empezaron a construir minas de plata en abundancia. Finalmente, en una tercera etapa hasta 1780 el oro decayó hasta tener una importancia residual y la plata fue, con diferencia, la mayor explotación minera americana. En este periodo hubieron dos acontecimiento decisivos.

El primero fue el descubrimiento de las minas del Potosí (Bolivia) en 1545 y el cambio del sistema de fundición por el de amalgamación en 1560. Las minas del Potosí fueron excavadas, perforando la tierra en lugar de ser a cielo abierto debido a que era una zona muy seca. La amalgamación para sacar la plata de la ganga se basaba en 5 pasos:

  1. Triturar la ganga con mazos y molinos
  2. Mezclar el resultado con mercurio.
  3. Dejar reposar la mezcla durante un año para que el mercurio se uniera a la plata.
  4. Filtrar la mezcla pasándola por agua.
  5. Calentar la amalgama.

El mercurio se exportaba de Almadén en Ciudad Real y por cada tonelada de plata extraída se exportó de España 1 tonelada de mercurio hasta el descubrimiento de las minas de mercurio de Huancavelica en Perú en 1563. El sistema de trabajo que se utilizaba era la mita, una idea original de los Incas adaptada por los colonizadores en 1574, que forzaba a los indígenas y a los mestizos a trabajar en obra pública y en minería. Se trabajaba en 3 turnos diarios de 8 horas, 4500 hombres por turno y un total de 300 000 hombres. El segundo descubrimiento fueron las minas de Zacatecas, en México, en 1546. Ambas minas proveyeron de un flujo constante de plata a la economía española de los siglos XVI al XVIII.

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Imagen: Rutas comerciales españolas (blanco) y portuguesas (azul) de los siglos XVI al XVIII. Fuente.

La plata y el oro americanos eran reembolsados en España por materias primeras y manufacturas de la península, como comida y armas. Habían dos rutas principales, la Carrera de Indias y el Galeón de Manila. La Carrera establecía el comercio entre Sevilla y Cádiz y la Habana, llegando luego a Veracruz y de ahí a México mediante la Flota de Nueva España. Existía también otra flota por el sur, los Galeones de Tierra Firme, que llegaba desde las mismas ciudades españolas hasta Cartagena de Indias y Panamá. La Habana era la base de las flotas atlánticas y de la armada de Barlovento que intentaba mantener el mar Caribe libre de piratería, sin conseguirlo.

Además de los barcos mercantes, las carracas, y de los militares, galeones, en las flotas también se encontraban los registros, barcos secundarios que no iban cada año, los avisos, barcos ligeros para dar información sobre piratas o sobre la llegada de mercancías y los azogues, que trasportaban mercurio.

El Galeón de Manila se fundó en 1570 y realizaba la carrera desde el Perú hasta Filipinas. Desde Lima (que recogía la plata del Potosí) se llegaba a Acapulco y de allí hasta Manila cruzando el Pacífico. Las mercancías llegadas de China, oro, especias y seda, se movían desde Acapulco por tierra hasta Veracruz y de ahí a España. A pesar de la distancia que las separaba las Filipinas eran gobernadas desde Nueva España.

Hasta 1580 todo funcionó bastante bien para los intereses españoles, pero en ese año con la derrota de la Armada Invencible su dominio del comercio marítimo se truncó. Inglaterra, Países Bajos y Francia se apuntaron rápidamente al negocio americano debido a la imposibilidad española de mantener un monopolio. Varios puntos se volvieron claves para las rutas comerciales a partir de entonces: Gibraltar, Florida y el Paso de Magallanes-Drake.

Al descubrir los británicos un paso al sur del estrecho de Magallanes (el paso de Drake) los españoles se vieron obligados a reforzar militarmente el cono sur. Durante 300 años España tuvo que mantener 3 flotas distintas que no podían cambiar efectivos entre ellas con tal de proteger y controlar el comercio marítimo. Una en el Mediterráneo con base en Valencia, compuesta por galeras, otra en el Océano Atlántico y otra en el Océano Pacífico. Los ingleses y otros estados atacarían una a una a esas flotas para aprovechar esa debilidad.

La plata extraída de América activó inicialmente la economía española. La corona se apropiaba del Quinto Real, un 20% de las transacciones de oro y plata que llegaban de las Indias. Gracias a ese impuesto se sufragaban gastos militares, pero también otros gastos de la corona. Los soldados cobraban en oro, así que una buena parte de la plata que llegaba se tenía que cambiar, con el consiguiente gasto, a oro. El resto de beneficios se utilizaban en pagar seguros, servicios, bienes, mobiliario, vino, etc. Gracias a la riqueza americana se pudieron mantener grandes contingentes militares por toda Europa.

La afluencia de plata finalmente produjo una gran inflación que culminó en el siglo XVII. A partir de la llegada de barcos a Cádiz los precios aumentaban cada vez más, sobre todo en Castilla y Andalucía. Las manufacturas cada vez eran más caras y apenas se vendían, lo que provocó la compra de esos productos fuera de España. La consecuencia directa fue una des-industrialización peninsular, la falta de incentivos para invertir por parte de la nobleza y por tanto un mantenimiento de la actividad rural y falta de innovaciones. Inversamente esto favoreció la riqueza de Inglaterra y los Países Bajos, consolidándose como las economías industriales de los siglos siguientes.

Un solo mar y un solo mundo

Imagen: Reconstrucción del mapamundi de Claudio Ptolomeo (siglo II) por Johannes de Armsshein hecho en Ulm en 1482 a partir de la obra Geographia. Es interesante comparar las diferencias y similitudes entre este mapa y el de Herodoto, sobre todo el Océano Índico como mar interior. La notación de latitud y longitud de Ptolomeo se utilizó durante mucho tiempo, aunque el cálculo de la longitud presentaba graves errores que no se pudieron corregir hasta la invención de relojes de precisión en el siglo XVII. Este error presentaba al Mar Mediterráneo como mucho más largo de lo que es realmente, colocando el extremo Este de Asia mucho más cerca de la costa Atlántica de Europa y llevando a Cristóbal Colón a pensar que una ruta hacia Asia por el Oeste era posible.

En esta entrada hablaremos de como los exploradores europeos se dieron cuenta de que existe un solo mar que baña todas las costas del mundo y por tanto un solo mundo interconectado, creando el inicio de la globalización. Además también veremos la conquista de los estados americanos fruto de esa expansión, por parte de los españoles.

En 1513 Nuñez de Balboa logró cruzar Panamá desde el Atlántico y descubrió una gran masa de agua, sin saber muy bien qué era, al que llamaron Mar del Sur. Esto llevó a realizar más exploraciones por Panamá y Nicaragua para cartografiar la costa. Dos años más tarde en 1515, Juan Díaz de Solís llegó al Mar de la Plata y descubrió, a su pesar, que era un río. En ninguno de los dos casos se logró el objetivo que se habían propuesto: encontrar un paso hacia Asia a través de América; una conexión marítima que atravesase o bordease el Nuevo Mundo.

Fernando de Magallanes era un marinero y mercenario portugués que estaba resentido con la corona portuguesa debido a que no le había ennoblecido ni enriquecido. De tal forma que decidió probar suerte con la corona castellana y en 1519 organizaron una expedición para bordear América por el Sur. Contaban con marineros españoles, italianos y franceses para una flota de 5 barcos que intentaría llegar a las Indias por el Oeste.

En 1520 llegaron al estrecho de Magallanes, que resultó muy difícil de navegar perdiendo uno de los barcos tras un mes de lucha contra el mar. Poco después sufrió un motín en un segundo barco, que abandonó la expedición, hasta que pudieron llegar a la Patagonia Occidental. Finalmente lograron llegar a las Filipinas en 1521, pero Magallanes murió en medio de un conflicto tribal local, perdiéndose otro barco más. Un marinero de la expedición, Juan Sebastián Elcano tomó el liderazgo y puso rumbo al Sur con dos barcos. En las Molucas compró 23 toneladas de clavo y empezó el largo regreso a la Península Ibérica. Tras naufragar y perder un cuarto barco los Portugueses intentaron darles caza cerca de Java, pero lograron escapar y llegar al puerto de Palos en 1522. La carga de un solo navío fue suficiente para pagar el coste de toda la expedición y sacar beneficios.

A pesar del éxito obtenido el estrecho de Magallanes era impracticable a nivel comercial y militar, y España tuvo que conformarse con la explotación de América y olvidarse de Asia. Por otro lado se había demostrado que existía un solo mar y por tanto un solo mundo donde se podía ir en barco a cualquier parte. En 1560 ya se conocían casi todas las costas excepto Australia, la Antártida y el Ártico y se creó un simbolismo que duraría siglos:

  • Europa: noble, monárquica y dominante.
  • Asia: rica, culta y exótica.
  • África: salvaje, inocente y medicinal.
  • América: caníbal, salvaje y violenta.

Más al Norte, desde Cuba, Hernán Cortés zarpó con una expedición con destino México en 1519. Contaba con 610 hombres (500 soldados y 110 marineros), 16 caballos, 13 mosquetes y 10 cañones de bronce. En 3 años Cortés dominó la confederación Azteca y produjo una corriente de migración hacia el Norte, hacia el Río Grande. Al encontrarse con indios nómadas, no agricultores, que huían al ver a los conquistadores decidieron dejar la frontera ahí ya que no había nadie a quien dominar.

En 1531 Francisco Pizarro inició la conquista del Imperio Inca desde Panamá, que duraría dos años. Continuará su expansión hasta Bogotá y desde Cuzco hacia el Sur llegando en 1542 a Santiago de Chile. Allí encuentran la misma situación que en el Norte y finalizan su conquista. En 1549 se había conquistado a los Aztecas, los Mayas y a los Incas y se puso bajo dominio español a 50 millones de indios.

Los estados que se encontraron eran muy jerarquizados y piramidales, con un gran control social. Los españoles solo tuvieron que substituir a la jerarquía superior para dominarlos y cambiar su religión por la católica. Además encontraron algo que condicionó la explotación americana, y la economía española, de los siguientes siglos: oro y plata en enormes cantidades.

Las aventuras marítimas de Castilla y Portugal

Siglos XV y XVI

Imagen: mapamundi de Martín Waldseemüller (Universalis Cosmographia), 1507, con la primera aparición del nombre de América, al considerar el cartógrafo a Américo Vespucio descubridor del continente, por error.

En esta entrada vamos a describir las expediciones portuguesas y castellanas por los océanos Índico y Atlántico, respectivamente, junto a los problemas con que se encontraron.

Portugal y la navegación índica

El negocio portugués del siglo XV incluía tres elementos principales: el tráfico de esclavos africanos a las islas atlánticas (Cabo verde, Madeira), el cultivo de la caña de azúcar y el extenso circuito comercial de importación/exportación entre Europa y África.

Todo este negocio logró financiar, entre otras cosas, la expedición de Vasco de Gama (1497-1499) que bordeó el Cabo de Buena Esperanza hasta la India, previamente avistado ya por Bartolomé Díaz en 1488. De Gama llevó 4 barcos a través del Cabo y realizaron la ruta de Mombasa a Calicut contratando a un piloto indio. Al llegar a la India los bienes para comerciar en África que portaban no servían porque a Calicut ya habían llegado portugueses por tierra, se encontraron con cristianos y sólo pudieron volver con dos noticias: que existía una ruta por mar hasta la India y que el nicho comercial ya estaba ocupado por los musulmanes.

Portugal envió una flota armada con órdenes de destacar una fuerza permanente en la zona. Para intentar sacar a los musulmanes y ocupar su zona comercial Álvares Cabral volvió a la India con 12 barcos en 1500 (de los que volvieron 7, y de camino descubrió Brasil) teniendo enfrentamientos con los barcos árabes en el Índico. Hasta 1519 hubo una situación de guerra naval provocada por las incursiones portuguesas y propiciada por los venecianos, que ayudaban a los árabes para que no se vendieran especias en Lisboa sin pasar por Venecia.

Los portugueses tenían barcos mejor armados que los árabes y establecieron bases isleñas cerca de la India, como Goa en 1512, Malaca en 1519 y Ormuz en 1520. Debido a que los árabes y malayos estaban desunidos en pequeños reinos, Portugal pudo derrotarlos gracias a una mejor organización y mayor capital invertido. Al tener mejor posición estratégica y geográfica Portugal podía controlar, dirigir y transportar las especias y mercancías del Índico, substituyendo a los árabes y malayos; al mismo tiempo las elites indias seguían beneficiándose del comercio ya que, simplemente, se habían substituido unos mercaderes por otros.

La expedición atlántica de Castilla

Nace por casualidad mientras Cristóbal Colón busca una nueva ruta hacia Catay y las Molucas, tras varias semanas siguiendo los vientos alisios continuamente en una ruta fija logra llegar a América en 1492.

A partir de 1248 con la conquista de Sevilla, Castilla consigue un paso hacia el Atlántico y un litoral hasta Gibraltar. Desde allí se planifican varias expediciones político-comerciales como la conquista de las Canarias (1402-1478). En 1492 se conquista Granada y Castilla ha de dar un nuevo objetivo a la población, de esta manera aceptaron el viaje de Colón como una posible válvula de escape.

Colón no trajo mucho oro, ni siquiera especias, pero sí trajo indios paganos que había que cristianizar. Debido a esto el Papa concede una bula en 1493 para cristianizar las Indias y las discusiones sobre los derechos de las rutas llevaron al tratado de Tordesillas en 1494 que dividió el mundo para descubrir entre Castilla y Portugal en base a un meridiano.

En el primer viaje Colón llevó 3 carabelas, varios marineros y soldados; en el segundo viaje se incrementó la dotación a 12 barcos con 1500 hombres y el religioso Rodríguez de Fonseca organizó una colonia con campesinos, artesanos y frailes. La colonia fracasó, pero Fonseca se encargaría de organizar toda la empresa de las Indias posteriormente. Entre 1492 y 1502 todas las expediciones fracasarán.

A partir de 1502 los portugueses ya tendrán colonias en Brasil, lo que forzó una nueva estrategia castellana. Se decide que los indios son hombres con alma y hay que salvarlos, estableciéndose la primera ciudad: Santo Domingo. Ciudad fundada por los dominicos, confesores de la reina, con unos 2500 hombres, más animales y soldados. El objetivo era una colonia agrícola y ganadera. Hasta 1520 se establecerían colonias castellanas en América.

Surgen entonces las encomiendas de indios a colonos, pero ésto provoca una nueva crisis. Los indios se mueren, o los matan los propios colonos, y Bartolomé de las Casas recomienda abandonar América, eliminar las encomiendas y proteger a los indios. En su lugar se envían frailes jerónimos en una comisión para estudiar la situación de los indios, los colonos y el trabajo. La conclusión fue que los nativos no estaban acostumbrados a trabajar y arar la tierra y se buscó mano de obra esclava en los africanos negros para substituirlos.

Sociedades y poder en Europa y Asia

Situación en el siglo XV

Imagen: Venecia, Procesión en la plaza de San Marcos de Gentile Bellini (1496). La Serenísima República de Venecia fue un estado comercial marítimo europeo cuyo apogeo se sitúa en el siglo XV.

Entre 1405 y 1433 el eunuco chino Cheng Ho hizo siete grandes expediciones náuticas con 300 barcos de más de 120 metros de eslora y 30 000 hombres, por expedición. El primer viaje les llevó hasta Java, Sumatra, Ceilán y Calicut (India); a partir del segundo repitió la ruta y la amplió hasta la península arábiga y el Mar Rojo; finalmente acabó el séptimo viaje llegando casi hasta el final de la costa índica de África retornando a China con dos jirafas y ébano.

Los mandarines decidieron matar a Cheng Ho tras sus viajes (aunque existen varias teorías sobre su muerte), prohibieron los barcos de alto cabotaje y en 1440 también a cualquier chino embarcarse en navíos extranjeros. Más adelante quemaron los astilleros y prohibieron alejarse más de 15 Km de la costa: China lo tenía todo comercialmente hablando en el siglo XV. Mientras en Europa se buscaban comercio, tierras, esclavos y cristianos en China no había religión que exportar, disponían de una gran población de campesinos, grandes extensiones de tierra y materias primas suficientes.

Los vecinos de China como Dai Viet (Vietnam) o Corea se convirtieron rápidamente en vasallos tributarios, sólo las islas, como Japón o Taiwan, fueron dejadas al margen a partir del siglo XIV. La dinámica interna del país se caracterizaba por la falta de grandes manufacturas -excepto la seda-, pequeños artesanos itinerantes, comercio interior a pequeña escala y control de la moneda por parte del estado. No existen grandes ciudades comerciales en China ni una división clara del campo y la ciudad en los recuentos de población. No hay, por tanto, símbolos del poder local, ayuntamientos o señores y el ejército es de carácter profesional al mando de los mandarines. La monarquía imperial gobierna de forma absoluta mediante los burócratas mandarines (aunque a veces influida por los eunucos de la corte o los confucianos) y los comerciantes y artesanos son la parte más baja de la pirámide social.

Europa, por el contrario, contaba con una población de 80 millones de habitantes (China contaba con unos 100 millones) dividida en múltiples estados territoriales y ciudades-estado, cada uno de ellos políticamente independiente y con ejército propio. Las dos realidades eran muy distintas debido a las características de la tierra y el mar respecto al coste comercial. En tierra el incremento del coste es aritmético siendo muy barato en distancias cortas y muy caro en las largas; el coste en el mar en cambio es curvo, algo más elevado que el de tierra en las distancias cortas, pero estabilizándose a partir de cierta distancia en un coste fijo casi independiente de la distancia.

Esto afecta a la distribución de los centros de comercio, las ciudades costeras son más proclives a la actividad comercial y por ello a forzar la especialización de la producción manufacturera. En cambio la capacidad de circulación se invierte, en mar es muy difícil ejercer el poder a distancia y las comunicaciones son irregulares. El comercio terrestre sólo es viable para productos de lujo de altos costes y fácil transporte (por ejemplo joyas o seda) mientras que el marítimo es viable para todo tipo de producto, es más barato y de mayor capacidad de transporte. En las tierras continentales es más fácil mover tropas, hacer circular la información, recaudar impuestos y hacer valer las leyes; los derechos individuales, la equidad y el comercio son características, en cambio, de los estados marítimos.

La comunicación en tierra es jerárquica, de dominación, el poder se emana desde la cúspide y ésta recibe el dinero obtenido de la base, son sociedades agrarias con un dominio directo del territorio, una gran administración y burocracia, suelen ser monarquías; por ejemplo la mencionada China o Francia, con ciudades mercado interiores. En el mar la comunicación es lineal, entre iguales, con acuerdos bilaterales y comercio entre ambas partes, son sociedades comerciales de acuerdos mutuos y formas de gobierno pactadas, suelen ser repúblicas; por ejemplo Génova o Venecia, con ciudades comerciales marítimas o fluviales.

En Europa las monarquías dominaban la periferia en el siglo XV (Castilla, Francia, Inglaterra, Lituania, Hungría, Moscovia) y las repúblicas el centro (estados germánicos e italianos). Los estados monárquicos territoriales tienen una gran fuerza militar y de coacción apoyada por una gran población, aunque carecen de capital para invertir y capacidad de comerciar, siendo el caso inverso el de las repúblicas urbanas. Durante la edad moderna las campañas miliares de los grandes monarcas fueron  financiadas por los grandes burgueses de las repúblicas como los Medici, los Fugger o los genoveses en una combinación de demografía y capital.

Pero los grandes casos presentados son modelos ideales, la mayoría de veces hay combinaciones mixtas de ambas realidades, como en Cataluña con Barcelona. Mientras que Cataluña es un fuerte estado territorial coaccionador, la ciudad de Barcelona está gobernada por un consejo y dispone de una carta de libertades desde el siglo XIII dentro de ese estado.