Organización del poder en Europa durante la Edad Media

Parentesco y vasallaje

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Imagen: Ramón Berenguer (Siglo XI), conde de Barcelona, en una edición de los Usatges de Barcelona del siglo XIV. Hijo de Berenguer Ramón y nieto de Ramón Borrell. “En Ramon Berenguer comte e marches de Barchelona apoderador d’Espanya“.

Los lazos que relacionan a los señoríos banales entre sí son ajenos a la estructura estatal y emergen del ámbito privado, aunque tienen consecuencias de primer orden en el sistema social de la Europa medieval. Dentro de los ámbitos privados destacan las estructuras de parentesco y las relaciones de fidelidad. Ambas son complementarias e iguales que y se basan en relaciones principales y en la organización del poder.

Estructuras de parentesco

Existe una relación anterior al año 1000, aproximadamente (revolución feudal), que se rige mayormente por la sippe germánica. Consiste en una relación horizontal que da poca importancia a los ascendentes y descendientes, basada en tres generaciones y con foco en los parentescos colaterales. Es poco sólida respecto al territorio, es itinerante y no vincula familia y tierra. En cambio da la misma importancia a los parientes maternos (cognados) y a los paternos (agnados) a partir de una estructura de clan o familia extensa.

La onomástica juega con nombres dobles formados en dos partes que se combinan entre sí; el patrimonio es indivisible, compartiéndose los cargos entre varios miembros de la familia, al igual que el territorio, de esta manera dos miembros podían heredar un mismo territorio. En el caso del matrimonio éste es endogámico para evitar la dispersión del dominio, el poder y la riqueza.

Tras los cambios feudales encontramos una estructura de parentesco basada en el linaje. Es una estructura vertical sedentaria, adscrita al señorío banal, y se vincula el parentesco al territorio. La filiación es unilateral agnática, a través del padre, creándose así el linaje de generación en generación.

La onomástica cambia drásticamente tras el año 1000, anteriormente encontramos nombres germánicos duales y horizontales, tras ese año los nombres son nuevos, muchos de tradición latina. Por ejemplo:

Raimundus tuvo tres hijos: Berengarius Raimundus, Alpertus Raimundus y Petrus Raimundus. Berengarius tuvo un hijo posteriormente al que llamó Raimundus Berengarius Castelleti en herencia del padre (Berengarius) y del abuelo (Raimundus) y además añadió un apellido onomástico/toponímico (Castelleti). Los hijos de éste se llamaron Raimundus Castelleti y Petrus Castelleti, ya sin el segundo nombre.

El patrimonio en el linaje es topofílico, aunque inicialmente existía una división del territorio entre los hijos, más adelante todo, o casi todo, el territorio era heredado por el primogénito. De esta manera se evitaba dividir en unidades menores el patrimonio. El matrimonio se usaba para adquirir alianzas y pactos y reforzarlos posteriormente estableciendo lazos de parentesco.

Existían dos tipos: el exogámico con alianzas lejanas para reforzar convenios y tratados políticos, este tipo era muy inestable y polígamo, a menudo sucesivo mediante divorcios y repudiaciones, y el endogámico, que se utilizaba para asegurar el control y dominio de una zona a pequeña escala, por ejemplo casando al primogénito del vasallo con una hija del señor y posteriormente al hijo de éstos con una hija del primogénito del señor (su prima).

Debido a los derechos de primogenitura existía la cuestión de los segundos hijos (llamados iuvenes). Normalmente se usaban como parte del sistema de casamientos, pero aquellos que no lo hacían se designaban como lideres de bandas armadas de mercenarios o guardia personal.

Relaciones de fidelidad

Es un sistema de relación de los linajes entre iguales y entre vasallos que funciona tanto individualmente como con linajes/territorios. De esta manera se jerarquizan y distribuyen los linajes y los poderes. Había dos tipos de relación:

· La relación entre iguales (conveniencias): que eran contratos de paz entre linajes.

· La relación feudo-vasallática: que era un juramento de fidelidad a cambio de un feudo, jerarquizada.

Poco a poco estas relaciones se irán apropiando de lo público y se convertirían en los engranajes del poder en la sociedad de la Edad Media a partir del siglo XI. Dentro de las relaciones también encontramos a los milites.

Los milites (que derivarán con el tiempo en cavalier) son grupos reducidos de guerreros a caballo que rodean a un señor y representan la violencia de la sociedad feudal. Estos profesionales de la violencia no tienen potestas ban, pero trabajan para quien lo tiene. Nacen durante la revolución al servicio de los señores y viviendo en los castillos, donde suelen residir.

Los lazos entre ellos son privados y semejantes a los de señor/vasallo, pero aquí no se entregan feudos sino que se adscriben a la jurisdicción del señor, siendo casi de su familia. Le denominaban senior al contrario que los campesinos que usaban dominus. Su función era mantener el distrito bajo el orden feudal.

Las aventuras marítimas de Castilla y Portugal

Siglos XV y XVI

Imagen: mapamundi de Martín Waldseemüller (Universalis Cosmographia), 1507, con la primera aparición del nombre de América, al considerar el cartógrafo a Américo Vespucio descubridor del continente, por error.

En esta entrada vamos a describir las expediciones portuguesas y castellanas por los océanos Índico y Atlántico, respectivamente, junto a los problemas con que se encontraron.

Portugal y la navegación índica

El negocio portugués del siglo XV incluía tres elementos principales: el tráfico de esclavos africanos a las islas atlánticas (Cabo verde, Madeira), el cultivo de la caña de azúcar y el extenso circuito comercial de importación/exportación entre Europa y África.

Todo este negocio logró financiar, entre otras cosas, la expedición de Vasco de Gama (1497-1499) que bordeó el Cabo de Buena Esperanza hasta la India, previamente avistado ya por Bartolomé Díaz en 1488. De Gama llevó 4 barcos a través del Cabo y realizaron la ruta de Mombasa a Calicut contratando a un piloto indio. Al llegar a la India los bienes para comerciar en África que portaban no servían porque a Calicut ya habían llegado portugueses por tierra, se encontraron con cristianos y sólo pudieron volver con dos noticias: que existía una ruta por mar hasta la India y que el nicho comercial ya estaba ocupado por los musulmanes.

Portugal envió una flota armada con órdenes de destacar una fuerza permanente en la zona. Para intentar sacar a los musulmanes y ocupar su zona comercial Álvares Cabral volvió a la India con 12 barcos en 1500 (de los que volvieron 7, y de camino descubrió Brasil) teniendo enfrentamientos con los barcos árabes en el Índico. Hasta 1519 hubo una situación de guerra naval provocada por las incursiones portuguesas y propiciada por los venecianos, que ayudaban a los árabes para que no se vendieran especias en Lisboa sin pasar por Venecia.

Los portugueses tenían barcos mejor armados que los árabes y establecieron bases isleñas cerca de la India, como Goa en 1512, Malaca en 1519 y Ormuz en 1520. Debido a que los árabes y malayos estaban desunidos en pequeños reinos, Portugal pudo derrotarlos gracias a una mejor organización y mayor capital invertido. Al tener mejor posición estratégica y geográfica Portugal podía controlar, dirigir y transportar las especias y mercancías del Índico, substituyendo a los árabes y malayos; al mismo tiempo las elites indias seguían beneficiándose del comercio ya que, simplemente, se habían substituido unos mercaderes por otros.

La expedición atlántica de Castilla

Nace por casualidad mientras Cristóbal Colón busca una nueva ruta hacia Catay y las Molucas, tras varias semanas siguiendo los vientos alisios continuamente en una ruta fija logra llegar a América en 1492.

A partir de 1248 con la conquista de Sevilla, Castilla consigue un paso hacia el Atlántico y un litoral hasta Gibraltar. Desde allí se planifican varias expediciones político-comerciales como la conquista de las Canarias (1402-1478). En 1492 se conquista Granada y Castilla ha de dar un nuevo objetivo a la población, de esta manera aceptaron el viaje de Colón como una posible válvula de escape.

Colón no trajo mucho oro, ni siquiera especias, pero sí trajo indios paganos que había que cristianizar. Debido a esto el Papa concede una bula en 1493 para cristianizar las Indias y las discusiones sobre los derechos de las rutas llevaron al tratado de Tordesillas en 1494 que dividió el mundo para descubrir entre Castilla y Portugal en base a un meridiano.

En el primer viaje Colón llevó 3 carabelas, varios marineros y soldados; en el segundo viaje se incrementó la dotación a 12 barcos con 1500 hombres y el religioso Rodríguez de Fonseca organizó una colonia con campesinos, artesanos y frailes. La colonia fracasó, pero Fonseca se encargaría de organizar toda la empresa de las Indias posteriormente. Entre 1492 y 1502 todas las expediciones fracasarán.

A partir de 1502 los portugueses ya tendrán colonias en Brasil, lo que forzó una nueva estrategia castellana. Se decide que los indios son hombres con alma y hay que salvarlos, estableciéndose la primera ciudad: Santo Domingo. Ciudad fundada por los dominicos, confesores de la reina, con unos 2500 hombres, más animales y soldados. El objetivo era una colonia agrícola y ganadera. Hasta 1520 se establecerían colonias castellanas en América.

Surgen entonces las encomiendas de indios a colonos, pero ésto provoca una nueva crisis. Los indios se mueren, o los matan los propios colonos, y Bartolomé de las Casas recomienda abandonar América, eliminar las encomiendas y proteger a los indios. En su lugar se envían frailes jerónimos en una comisión para estudiar la situación de los indios, los colonos y el trabajo. La conclusión fue que los nativos no estaban acostumbrados a trabajar y arar la tierra y se buscó mano de obra esclava en los africanos negros para substituirlos.

El culto a Mitra en la Germania Superior

La religión de la frontera y los soldados

Imagen: Bajorrelieve del Mitra Tauróctonos (Mitra el matador de toros) hallado en Neuenheim (Heidelberg, Alemania), 1902.

La provincia romana de Germania Superior ocupaba el curso alto y medio del río Rin y los cursos altos del Saona y el Doubs en los territorios del sudoeste de Alemania, Alsacia y el Franco-Condado. Su capital era Maguncia (Mogontiacum) y su origen parece remontarse a algún punto entre -58 y -28, tomando como base la frontera natural del Rin y ampliándola hacia el Este a medida que el Imperio se expandía. Su máxima extensión fue en el año 90, con varias carreteras y empalizadas a lo largo de la Selva de Oden.

Podemos encontrar numerosos restos del culto a Mitra en la provincia, posiblemente muy ligados a su condición de frontera poblada por numerosos legionarios. El mitraísmo era una religión mistérica que gozaba de cierta popularidad en el Impero Romano entre los siglos I y IV. Su deidad principal era Mitra y tenía su mayor difusión entre los soldados, con lo que, exceptuando Roma, encontramos la mayor parte de restos arqueológicos en la frontera, como la Germania Superior. Mitra era una deidad indo-irania de origen incierto alrededor del -1400 y relacionada con el zoroastrismo. Como religión inciática tenía una tradición oral y no se conservan restos escritos, sólo iconográficos. Su centro de culto era el mitreo (mithraeum), que se situaba en cuevas o subterráneos.

El centro de adoración en los mitreos es la imagen de Mitra matando un toro (Mitra Tauróctonos), diversos animales, representando símbolos de la religión y constelaciones, comparten o toman parte activa en la escena observada por dos portadores de antorchas, Cautes y Cautopates, y el dios Sol. En Germania Superior encontramos algunos de los mayores mitreos de Roma, entre los años 80 y 120.

En 1902 J. Hörning descubrió en Neuenheim, Heidelberg, un bajorrelieve de Mitra en un mitreo. El bajorrelieve se asienta en una base y consiste en una imagen central junto a otras más pequeñas alrededor, excepto en la parte inferior que contacta con la base. En el centro está Mitra matando al toro, cuya cola termina en 7 espigas de trigo. La expresión del dios es de tristeza y mira a un cuervo en su capa (destruido en la imagen). Un escorpión pinza los testículos del toro, un perro come del trigo que emana de la herida del cuello y una serpiente se desliza por el suelo hasta una fuente con un león al fondo. Las figuras más pequeñas representan distintas escenas de la vida de Mitra.

Junto a Roma y en las regiones del Rin y el Danubio también fue muy popular el culto a Mitra en Hispania, Britannia y África. El culto congregaba a iniciados exclusivamente masculinos, muy centrado en soldados y comerciantes, con 7 niveles de iniciación y rituales consistentes en ceremonias y banquetes donde se comía pan y se bebía vino. Mitra era conocido como el Invicto, el Soldado o el Sol y fue objecto de numerosos sincretismos con Zeus-Serapis y, sobre todo, el Sol Invicto. Este sincretismo provocó un debilitamiento de su culto en favor del culto imperial al Sol a partir de 274.

Las últimas inscripciones a Mitra se encuentran en el 325 en Germania Superior, la pérdida de territorios fronterizos como consecuencia de las migraciones germánicas debilitó el culto a Mitra, y el auge del cristianismo, con la conversión del Emperador Constantino en 312 (y el consecuente Edicto de Milán de 313), significó el principio del fin. Los mitreos fueron, además, objeto de destrucción sistemática por parte de los cristianos y por ello son poco frecuentes en las zonas centrales del imperio, en contraste a su mayor difusión en la frontera[1].

[1] Aguado, P. (2001). “El Culto a Mitra en la época de Caracalla” en Gerión. Revista de Historia Antigua, 19, Madrid: Universidad Complutense, p. 559-568.

Sociedades y poder en Europa y Asia

Situación en el siglo XV

Imagen: Venecia, Procesión en la plaza de San Marcos de Gentile Bellini (1496). La Serenísima República de Venecia fue un estado comercial marítimo europeo cuyo apogeo se sitúa en el siglo XV.

Entre 1405 y 1433 el eunuco chino Cheng Ho hizo siete grandes expediciones náuticas con 300 barcos de más de 120 metros de eslora y 30 000 hombres, por expedición. El primer viaje les llevó hasta Java, Sumatra, Ceilán y Calicut (India); a partir del segundo repitió la ruta y la amplió hasta la península arábiga y el Mar Rojo; finalmente acabó el séptimo viaje llegando casi hasta el final de la costa índica de África retornando a China con dos jirafas y ébano.

Los mandarines decidieron matar a Cheng Ho tras sus viajes (aunque existen varias teorías sobre su muerte), prohibieron los barcos de alto cabotaje y en 1440 también a cualquier chino embarcarse en navíos extranjeros. Más adelante quemaron los astilleros y prohibieron alejarse más de 15 Km de la costa: China lo tenía todo comercialmente hablando en el siglo XV. Mientras en Europa se buscaban comercio, tierras, esclavos y cristianos en China no había religión que exportar, disponían de una gran población de campesinos, grandes extensiones de tierra y materias primas suficientes.

Los vecinos de China como Dai Viet (Vietnam) o Corea se convirtieron rápidamente en vasallos tributarios, sólo las islas, como Japón o Taiwan, fueron dejadas al margen a partir del siglo XIV. La dinámica interna del país se caracterizaba por la falta de grandes manufacturas -excepto la seda-, pequeños artesanos itinerantes, comercio interior a pequeña escala y control de la moneda por parte del estado. No existen grandes ciudades comerciales en China ni una división clara del campo y la ciudad en los recuentos de población. No hay, por tanto, símbolos del poder local, ayuntamientos o señores y el ejército es de carácter profesional al mando de los mandarines. La monarquía imperial gobierna de forma absoluta mediante los burócratas mandarines (aunque a veces influida por los eunucos de la corte o los confucianos) y los comerciantes y artesanos son la parte más baja de la pirámide social.

Europa, por el contrario, contaba con una población de 80 millones de habitantes (China contaba con unos 100 millones) dividida en múltiples estados territoriales y ciudades-estado, cada uno de ellos políticamente independiente y con ejército propio. Las dos realidades eran muy distintas debido a las características de la tierra y el mar respecto al coste comercial. En tierra el incremento del coste es aritmético siendo muy barato en distancias cortas y muy caro en las largas; el coste en el mar en cambio es curvo, algo más elevado que el de tierra en las distancias cortas, pero estabilizándose a partir de cierta distancia en un coste fijo casi independiente de la distancia.

Esto afecta a la distribución de los centros de comercio, las ciudades costeras son más proclives a la actividad comercial y por ello a forzar la especialización de la producción manufacturera. En cambio la capacidad de circulación se invierte, en mar es muy difícil ejercer el poder a distancia y las comunicaciones son irregulares. El comercio terrestre sólo es viable para productos de lujo de altos costes y fácil transporte (por ejemplo joyas o seda) mientras que el marítimo es viable para todo tipo de producto, es más barato y de mayor capacidad de transporte. En las tierras continentales es más fácil mover tropas, hacer circular la información, recaudar impuestos y hacer valer las leyes; los derechos individuales, la equidad y el comercio son características, en cambio, de los estados marítimos.

La comunicación en tierra es jerárquica, de dominación, el poder se emana desde la cúspide y ésta recibe el dinero obtenido de la base, son sociedades agrarias con un dominio directo del territorio, una gran administración y burocracia, suelen ser monarquías; por ejemplo la mencionada China o Francia, con ciudades mercado interiores. En el mar la comunicación es lineal, entre iguales, con acuerdos bilaterales y comercio entre ambas partes, son sociedades comerciales de acuerdos mutuos y formas de gobierno pactadas, suelen ser repúblicas; por ejemplo Génova o Venecia, con ciudades comerciales marítimas o fluviales.

En Europa las monarquías dominaban la periferia en el siglo XV (Castilla, Francia, Inglaterra, Lituania, Hungría, Moscovia) y las repúblicas el centro (estados germánicos e italianos). Los estados monárquicos territoriales tienen una gran fuerza militar y de coacción apoyada por una gran población, aunque carecen de capital para invertir y capacidad de comerciar, siendo el caso inverso el de las repúblicas urbanas. Durante la edad moderna las campañas miliares de los grandes monarcas fueron  financiadas por los grandes burgueses de las repúblicas como los Medici, los Fugger o los genoveses en una combinación de demografía y capital.

Pero los grandes casos presentados son modelos ideales, la mayoría de veces hay combinaciones mixtas de ambas realidades, como en Cataluña con Barcelona. Mientras que Cataluña es un fuerte estado territorial coaccionador, la ciudad de Barcelona está gobernada por un consejo y dispone de una carta de libertades desde el siglo XIII dentro de ese estado.

La transición feudal

De la edad antigua a la edad media

Imagen: homenaje al rey Alfonso II “el Casto” de Aragón en el Liber Feudorum Maior (1192).

En torno al año 1000 tuvo lugar lo que se puede denominar la “revolución feudal”. Este concepto, y su interpretación como “revolución”, fue acuñado durante los años 70 del siglo XX por Georges Duby, aunque ya antes existía un debate entorno al feudalismo. La palabra empezó a utilizarse estrechamente en relación con el Antiguo Régimen a principios del siglo XIX, de forma despectiva y equivalente a barbarie, falta de estado y despotismo. Paralelamente se crearon dos lineas de investigación: una en torno al derecho privado, muy restringida y sólo en el ámbito del Derecho, y otra de carácter económico relacionada con el modo de producción feudal, estado intermedio entre el esclavista y el capitalista.

A partir del siglo XX esas dos lineas lineas opuestas en torno al feudalismo son objeto de crítica. Marc Bloch en los años 30 valoraba negativamente esas posturas extremistas buscando alejar el concepto de feudalismo del de institución de derecho o modo de producción y del de antiguo régimen. La vertiente institucional estudiaba el feudalismo ligado al feudo y al vasallaje, como parte exclusiva del derecho privado mientras que la vertiente materialista lo trataba como un modo de producción económica más, vinculada a las tesis marxistas. A partir de 1970 se insiste en precisar más y estudiar el feudalismo como un sistema social que engloba tanto la manera de producir, como aspectos culturales y de derecho, y a analizarlo como sistema social de forma más holística.

Guy Bois, a partir de las ideas de Duby, profundizó en esa linea tras investigar la región de Cluny en Francia. Estableció que existe una ruptura respecto a la sociedad anterior al año 1000 aproximadamente y planteó que:

  • Europa vivía con unas estructuras de modelo antiguo hasta ese año.
  • Esas estructuras adolecían de disfuncionalidades y sufrían de altibajos.
  • La revolución feudal sucedió en un periodo de larga duración coronado con una ruptura de unos 35 años que originó el sistema feudal.

En el sistema de la antigüedad la jerarquía social se basaba en el eje de personas libres y no libres (esclavos mayoritariamente). La función política la realizaba un estado centralizado que controlaba la fiscalidad, utilizando la ciudad como elemento vertebrador y central de la administración y el comercio, absorbiendo la riqueza del campo de forma unilateral.

En el nuevo sistema feudal medieval la jerarquía social se basaba en la barrera de señores y campesinos. La función política la ejercía el señor de una forma privada que controlaba la justicia y el fisco. La ciudad, al contrario que en el mundo antiguo, pierde protagonismo y se equipara al campo, funcionando como mercado, y existiendo una relación bilateral entre ambos.

En una generación a finales del siglo X se rompió con el Imperio Romano definitivamente, eliminando sus instituciones y quedando sólo el nombre de algunas de ellas (como el título de emperador). Las substituirían otras nuevas basadas en el dominio ejercido por unos señores a través de la fuerza y legitimadas por la religión, para intentar mantener la paz. La violencia feudal vería su máximo durante los siglos X y XI cuando los diferentes señores luchaban por las parcelas de poder de Europa, mientras la iglesia intentaba no ser absorbida por la vorágine.