Dinosaurios en Alemania

Rocas, vegetación y clima del Palatinado

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Imagen: representación de un quiroterio (Chirotherium) en Hildburghausen, Turingia. En el fondo hay una reconstrucción de las huellas del dinosaurio encontradas en 1834.

Hace millones de años en lo que es hoy la Sierra de Odenwald había desiertos y estepas subtropicales. No solo encontramos muestras de esto en las rocas sedimentarias que han perdurado desde entonces, sino también en los restos de plantas y animales que han quedado atrapados entre esas rocas. Muchas de las rocas sedimentarias proceden del período Triásico de la era Secundaria, datando de hasta 250 millones de años de antigüedad. Entre los animales encontrados hay grandes anfibios, dinosaurios y reptiles acuáticos [1].

En el Valle del Neckar, cerca de Eberbach, se han encontrado huellas de Erythrosuchus, un dinosaurio carnívoro del grupo de los quiroterios (del griego animales -therion– con mano –chiro-). Se le conoce como “Cocodrilo Rojo” y mide 1’8 metros de altura. Este hallazgo, de los más antiguos encontrados de este grupo de animales, fue hecho en 1994 por el artista Michael Krauth [2].

En Ünglert en 2007 fueron halladas más huellas pertenecientes a esta especie de dinosaurio. El Dr. Marco Lichtenberger, consultor del Instituto Geológico-Paleontológico de la Universidad de Heidelberg (Geologisch-Paläontologischen Institut) se encargó de catalogar los nuevos restos. Lichtenberger ha estado estudiando la presencia de dinosaurios en Odenwald desde 2006 y se encarga de hacer conferencias divulgativas sobre el tema desde entonces, siendo uno de los mayores divulgadores sobre la presencia de dinosaurios en Odenwlad con su libro “Saurier aus dem Odenwald[3].

Los quiroterios son reptiles del Triásico con zarpas de cinco dedos muy similares a las de los primates superiores, osos y seres humanos. Aunque tienen pulgar parece que solo servía para una mayor estabilidad al caminar y no podía ser usado para agarrar herramientas; se cree que son los antepasados de los actuales cocodrilos. Los primeros hallazgos de la especie son de 1834 y 1838 en Turingia y en Inglaterra, respectivamente. Actualmente existen restos en América, Norte de África, Europa y China [4]. Esto parece demostrar las teorías sobre la tectónica de placas y la unión de los diferentes continentes en Pangea, la cual empezó a separarse en el período Jurásico posterior.

Durante el Triásico Medio gran parte de las tierras de la actual Alemania (y Europa central), del súper-continente Pangea, estaban cubiertas por un mar interior que recibía las sedimentaciones que formarían más tarde la arenisca abigarrada (Buntsandstein). Los quiroterios eran depredadores de los cangrejos limúlidos que habitaban en las costas de ese mar, quedando algunos de sus cadáveres atrapados en los sedimentos y fosilizándose posteriormente. La arenisca abigarrada fue catalogada por primera vez por el geólogo alemán Friederich August von Alberti en 1834 y en el Palatinado hay varios monumentos naturales, como el Altschlossfelsen en Eppelbrunn, compuestos de ese material.

La arenisca abigarrada es una arenisca mezclada con cuarcitas, molasas y conglomerados del Triásico Inferior; materiales sedimentarios propios de la era Secundaria. Predominan los tonos rojizos y amoratados. En la ladera norte del Königstuhl en Heidelberg existe una terraza de este material y fue allí donde se construyó el castillo de la ciudad.

Heidelberg tiene un clima de tipo Oceánico (Cfb en clasificación Köppen) muy influido por su posición entre Pfälzerwald (ladera oeste del Valle del Rin) y Odenwald (ladera este). Ambas sierras y la posición de la ciudad en el límite de la última acentúan ciertas características que diferencian el clima de la población del resto del área recibiendo más vientos del este que el resto del valle. Debido a eso los vientos son predominantes tanto del oeste (de corte marítimo y húmedo) como del este durante todo el año y la cercana sierra favorece la nubosidad y las precipitaciones. Heidelberg es el lugar más cálido de Alemania según el Servicio Meteorológico Alemán (Deutscher Wetterdienst) con 12,2° de temperatura media en 2011.

Podemos hablar, por tanto, de un micro-clima, un clima local que tiene características propias que le diferencian del área en la que se encuentra, en este caso Alemania en general y específicamente el Valle del Rin. El micro-clima tiene una serie de patrones de tiempo influidos por factores determinados que los crean. En el caso de Heidelberg la topografía es fundamental (Valle del Neckar y Sierra de Odenwald) y le proporciona una humedad y una temperatura diferentes. La vegetación, aunque claramente euro-siberiana, tiene rasgos mediterráneos que demuestran el clima especial de la zona: encontramos vid, olivo, almendro, alcornoque, higueras y un estilo agrícola de campo abierto que no es propio de la región centro-europea donde se encuentra. Otras plantas características son el tilo, el castaño, el roble, la haya, el tulípero, el saúco, la hiedra o la ortiga.

[1] http://www.verlag-seeling.de/04.html

[2] http://www.eberbach-channel.de/art_ausgabe.php?id=25773

[3] http://www.dinosaurier-interesse.de/web/Nachrichten/Texte/2007/di-n46.html

[4] http://www.envs.emory.edu/faculty/MARTIN/ichnology/Cheirotherium.htm

Países de ficción en el cómic

Ejemplos del Universo Marvel

Imagen: el país africano ficticio de Wakanda tal y como se representa en la serie de animación The Avengers: Earth’s Mightiest Heroes producida por Marvel Animation (2010-2012). Fuente.

El cómic, al igual que la literatura, ha permitido reflejar los deseos, imaginarios y características de las sociedades que lo crean. El mundo del llamado noveno arte es muy extenso y contamos con obras producidas en los Estados Unidos, Japón y Europa como las más prominentes y premiadas, con un gran volumen de negocio (aunque en otros países se producen cómics, tanto en Sudamérica como en Asia, no llegan a mover una cantidad de dinero ni seguidores similar).

En esta entrada vamos a presentar los ejemplos de varios países ficticios del Universo Marvel, que representan el imaginario de la sociedad norteamericana sobre ciertos lugares del mundo, son utilizados como alegorías para explicar problemas sociales o sirven para tratar temas políticos internacionales sin mencionar explícitamente una región del mundo real. El Universo Marvel es un mundo de ficción que transcurre principalmente en comic-books (revistas de cómic periódicas, comúnmente de 24 páginas y mensuales) producidos por la editorial Marvel de los Estados Unidos de América.

Aunque estrictamente el Universo Marvel surge a finales de los años 30 del siglo XX bajo el sello editorial de Timely no sería hasta 1961 con la aparición del primer número de la revista The Fantastic Four cuando se estructuraría esta ficción compartida entre varias revistas de comic-books donde los sucesos en un título afectarían a los otros y donde los personajes aparecían en distintas series, dando la ilusión de que la narración reflejaba un universo real; además de tratar personalidades más complejas que en épocas anteriores y las referencias a lugares y sucesos culturales contemporáneos. Otras revistas surgidas en aquella época (y que continúan hoy en día, aunque en volúmenes y nomenclaturas diferentes) fueron The Incredible Hulk (1962), The Avengers (1963), The Amazing Spider-Man (1963) o The X-Men (1963), por ejemplo.

Existen docenas de países ficticios en el Universo Marvel, situados en lugares que corresponden a otros países del mundo real, pero con cambios de fronteras y en algunos casos hasta del relieve. Solamente comentaremos algunos de los más relevantes e importantes:

Genosha

La República de Genosha es un pequeño estado insular situado cerca de las islas Seychelles, al norte de Madagascar. Fue creada por el escritor Chris Claremont y el dibujante Rick Leonardi en 1988 y apareció por primera vez en la revista The Uncanny X-Men número 235 del mismo año. Esta pequeña ex-colonia británica sin nativos conocidos utiliza individuos con poderes extraordinarios innatos (mutantes) como mano de obra esclava, convirtiéndola en una nación muy rica a pesar de su falta de recursos. El país es utilizado para tratar temas como la esclavitud, el apartheid, la guerra, los estados raciales y las zonas de desastre (como podrían ser Siria desde 2011 o Manhattan tras el 11-S).

Latveria

El Reino de Latveria es un micro-estado europeo situado entre Hungría, Rumanía y Serbia. Su primera aparición fue en Fantastic Four Annual número 2 de 1964 creado por Stan lee y Jack Kirby. Latveria es una monarquía absoluta gobernada por un tirano ególatra llamado Dr. Víctor von Doom. Es uno de los países que representa el ideario de Europa Central y Oriental Norteamericano, junto a Symkaria y Transia. Una tierra atrasada, poblada por gitanos y que mezcla la típica imagen del Tirol del siglo XIX y los Balcanes, con la corrupción y las mafias. También sirve para explicar y satirizar las dictaduras totalitarias con líderes supremos, como la de Corea del Norte.

Madripur

El Principado de Madripur es otro estado isleño situado en alguna de las múltiples islas del archipiélago que hay entre la ciudad-estado de Singapur y la gran isla de Sumatra. El país fue creado por Chris Claremont y Steve Leialoha en el número 32 de New Mutants (1985). Representa las diferencias sociales extremas y el crimen organizado, con una cultura asiática de origen chino y malayo, principalmente. Madripur busca reflejar las desigualdades en el sudeste asiático, cómo los grandes centros financieros como Hong-Kong y los paraísos fiscales (como Singapur) conviven junto a lugares de extrema pobreza como Camboya o Myanmar. También se utiliza como sátira de los pequeños estados absolutistas, como el sultanato de Brunéi.

Tierra Verde

La República de Tierra Verde es un pequeño estado centroamericano que colinda con México al norte, Guatemala y otro micro-estado ficticio, Costa Verde, al este y el Océano Pacífico al oeste. Fue creada por el guionista Archie Goodwin y el dibujante John Buscema en Fantastic Four número 117 (1971). Por un lado se realiza una cierta caricatura de la población indígena de origen maya, presentándolos como adoradores de esa religión aunque en la región el 90% son cristianos; por otro se presenta el país al más puro estilo de República Bananera Tropical, dirigida por una dictadura militar. Este país se utiliza para mostrar los narco-estados, las guerras civiles centroamericanas (como en Nicaragua), la injerencia de los Estados Unidos en las contrarrevoluciones de América Latina e incluso la superveniencia de nazis en ese territorio.

Wakanda

El Reino de Wakanda se sitúa entre Etiopía, Kenia, Sudán y Uganda, rodeado de otros pequeños estados ficticios. Su creación se debe al dúo de Stan Lee y Jack Kirby en el Fantastic Four número 52 de 1966 y lo podemos ver en la película Black Panther de 2018. Wakanda recoge la vieja idea pulp del reino oculto en medio del territorio salvaje, pero que posee una tecnología futurista, una idea que podríamos recorrer hasta el Reino del Preste Juan medieval. El país intenta poner en duda el racismo presentando una nación africana que es, en muchos aspectos, superior a las occidentales sociedades blancas. Sin embargo respetan sus tradiciones culturales ancestrales, su propia religión totémica y las diferentes tribus que la conforman. ¿El secreto? Un metal, el Vibranium, con propiedades especiales que conforma la base de toda su tecnología, respetuosa con el medio ambiente, por cierto.

Actividades humanas en Andalucía

Población, economía y patrimonio

Imagen: La Alhambra de Granada, 2017.

El subsistema humano es el conjunto de actividades, asentamientos, paisajes, organizaciones y cultura que todo el ser humano realiza en una región concreta. Éste se establece como un sustrato superior al subsistema biofísico, lo modifica y es influido a su vez por él. Los factores clave dentro del territorio andaluz son la población, la economía y el patrimonio, dentro de ellos encontramos elementos propios del sistema que analizaremos a continuación.

La población

La migración del campo a la ciudad explica el despoblamiento cada vez más acusado del primero, debido a la falta de oportunidades, y la consecuente concentración en las ciudades, sobre todo en las costeras con una actividad turística muy dinámica. El turismo del sol y playa de los últimos 50 años y la importancia de los puertos andaluces con el comercio americano potencia la concentración en la costa. Eso no impide que el peso económico del campo en Andalucía sea importante, pero el poblamiento andaluz es latifundista, con carencia de pueblos pequeños y medianos, lo que hace que económicamente tenga mucho peso, pero demográficamente no.

La falta de infraestructuras hace que el policentrismo urbano sea posible ya que la distribución de los recursos no es fácil y se tiende a un mercado provincial, tanto laboral como económico. El principal interés de la ordenación territorial andaluza de las últimas décadas ha sido el dotar de una extensa red de autovías a la comunidad. De esta manera encontramos ciudades medianas, con pocos desequilibrios entre provincias, excepto entre el interior y la costa. Ciudades como Sevilla, Málaga y Córdoba son las más importantes, seguidas de Granada, Jerez y Almería, sin despreciar a Cádiz, Huelva o Jaén.  Sevilla ejerce una atracción alta y presenta cierta centralidad, pero no tan grande como, por ejemplo, Barcelona en relación a Cataluña.

La economía

La economía andaluza depende mucho del resto de factores y sobre todo del subsistema biofísico; en el primer caso debido al poblamiento histórico andaluz y, en el último, de los recursos que puede obtener el sistema. Debido a la falta de hierro y carbón de calidad durante la revolución industrial la región no pudo despegar a pesar de la presencia minera en Sierra Morena durante los siglos XIX y XX. El carácter agrario se intensificó, por tanto, favorecido por el latifundismo que conformaba unas ciudades poco orientadas al comercio y enfocadas a la residencia de mano de obra rural barata y un artesanado de alcance local. Hasta la obertura al turismo de los años 60 y 70 del siglo XX Andalucía era una región pobre y ruralizada con industria deficiente.

Los grandes beneficios del turismo han hecho que sea la actividad predominante de la comunidad autónoma, junto a los servicios personales ligados a él. La temporalidad de la actividad agraria y la falta de expectativas han potenciado la migración hacia zonas turísticas. El turismo se beneficia de un patrimonio cultural y un buen tiempo durante casi todo el año, mientras el agro no tiene interés en mejorar la productividad debido a la concentración de la propiedad. La pesca en cambio ha sido una actividad tradicionalmente importante, gracias a su proximidad a los bancos de pesca atlánticos.

Para poder desarrollar la región y corregir los desequilibrios del campo y la costa y respecto a otras regiones europeas, Andalucía recibe subvenciones del estado español y de la Unión Europea en forma de planes especiales de desarrollo y fondos de cohesión.

El patrimonio

Los dos elementos principales son la historia y la cultura andaluzas. Las inercias del pasado que hemos visto han provocado el subdesarrollo de muchos sectores económicos andaluces, pero también han potenciado otros. El patrimonio cultural andaluz es muy importante ya que permite a la región enfocarse en un turismo de calidad y de mayor valor añadido lo que ha permitido a ciudades como Sevilla y Córdoba tener una potente atracción. El patrimonio natural en forma de espacios protegidos son parte, también, del motor económico andaluz. Es fundamental, por tanto, que la comunidad extienda el conocimiento de su cultura y patrimonio, de su legado histórico y que potencie la vertiente de calidad del turismo.

Para concluir destacaremos varias lineas que podría seguir la ordenación territorial andaluza para potenciar el desarrollo y corregir desequilibrios. Por un lado la mencionada potenciación del turismo de calidad, cultural e histórico; por otro dar ventajas a la mejora de la productividad en el campo (sector vitivinícola, por ejemplo); contnuar con la creación de infraestructuras e invertir en aquellos centros urbanos que permiten una economía de escala como Sevilla o Málaga para conseguir un entorno favorable a la industria y el I+D; finalmente apostar por un entorno energético sostenible que potencie el patrimonio natural y genere industria relacionada.

Relieve, clima y vegetación en Andalucía

El subsistema biofísico

Imagen: Dehesa en Andújar, Jaén (2016).

En esta entrada analizaremos el subsistema biofísico dentro del sistema andaluz, siguiendo un esquema diferente al que utilizamos para Cataluña y su territorio. Andalucía es un punto de unión entre Europa y África, entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico. Múltiples culturas la han poblado y colonizado siendo el paso de migraciones de pueblos enteros, incluso en la actualidad, lo que la sitúa en un punto estratégico de control geo-político. Tiene una superficie de 87 268 km² representando el 17’3% del total de España; una extensión mayor que la de países como Bélgica, Holanda, Dinamarca o Suiza. Se encuentra en la región templada de la Tierra entre los paralelos 36 y 38 norte y entre la longitud 2 y 3 oeste, siendo la región más meridional del estado español en la península Ibérica. El límite norte está marcado por Sierra Morena y separa dos mundos diferentes: la Meseta Castellana y el Valle del Guadalquivir. La frontera oeste la define el río Guadiana y la sur la costa atlántico-mediterránea, el este no tiene unos límites claros, pero los sistemas montañosos sub-béticos forman una cierta separación.

El medio ambiente es un factor interno muy importante del sistema andaluz que afecta a su desarrollo socio-económico condicionando las políticas que se llevan a cabo. La realidad del subsistema biofísico de Andalucía nos habla de un sistema sometido a diversos tipos de tensiones que perfilan su situación actual e hipotecan las perspectivas futuras: distribución y tipo de los recursos y amenazas naturales.

Existe una marcada variedad geológica, organizada de este a oeste. Hay cuatro grandes regiones: Sierra Morena, las cordilleras Béticas, el valle del Guadalquivir y el extenso litoral. Las dos primeras son estructuras montañosas, destacando en altura y extensión la segunda. La forman el sistema Sub-bético, formada por las sierras de Cazorla, Segura y Sagra y el sistema Peni-bético ubicado más al sur próximo al Mediterráneo y donde se encuentran las mayores elevaciones de la península, destacando Sierra Nevada y el Mulhacén (3 478 m). Sierra Morena en el norte contiene montañas de altura media en las sierras de Aracena (Huelva), los Santos (Córdoba) y Andújar (Jaén).

El valle del Guadalquivir (Wadi al-Kabir, río Grande, el romano río Betis) se caracteriza por ser una planicie baja ubicada entre Sierra Morena y los sistemas Sub-béticos, tiene forma triangular con la parte más ancha en la desembocadura. Cerca del nacimiento del río se forma un valle estrecho de relieve ondulado, en el curso central se encuentra la Campiña y en la parte baja abundan las marismas.

El litoral andaluz se divide entre los dos grandes cuerpos de agua al este y al oeste unidos por el estrecho de Gibraltar (Yabal Tariq, monte de Tárec). La costa atlántica es baja y arenosa, sin cortes, con extensas playas y grandes dunas. La costa mediterránea, al contrario, es más elevada y rocosa debido a las sierras Peni-béticas, fragmentada y con diversos tipos de playas. Esta doble vertiente provoca un sub-sistema hidrológico dualista con la mayoría de ríos desembocando en el Atlántico y cortos ríos en la costa mediterránea, con gran pendiente, caudal escaso e irregular y que dan lugar a inundaciones periódicas.

El elemento atmosférico se puede definir como Mediterráneo, con inviernos suaves y veranos cálidos, aunque con marcadas diferencias regionales. Las precipitaciones disminuyen de oeste a este. El lugar con mayores lluvias de Andalucía, y de los mayores de España, se encuentra en la Sierra de Grazalema (2 138 mm anuales) mientras que en el otro extremo encontramos el Cabo de Gata (117 mm anuales) el lugar menos lluvioso de Europa. Podemos habar de tres regiones, una Andalucía húmeda en las tres cordilleras principales, una árida en la provincia de Almería y la Hoya de Guadix-Baza y el Valle del Guadalquivir con precipitaciones moderadas. Hay grandes oscilaciones en los días de lluvia variando entre 50 y 300, con una media de 75 al año. El valor medio de las temperaturas son 16ºC variando desde los 18’5ºC de Málaga a los 15’1ºC de Baeza. El mes más frío es enero (media de 6’4ºC en Granada) y el más caluroso, agosto (media de 28’5ºC en Écija). Las sierras de Granada y Jaén son las que registran las temperaturas más bajas de todo el sur de España.

Los dualismos territoriales en Andalucía se encuentran fuertemente marcados por la vegetación con grandes contrastes entre el Valle del Guadalquivir y las montañas. La región ha sido ampliamente explotada por el ser humano y ha provocada una deforestación general, siendo el cultivo agrícola el paisaje predominante. Al mismo tiempo encontramos zonas menos explotadas en las montañas y en los cotos de caza. Predomina el bosque mediterráneo de encina y sabina (en partes altas), con un pino omnipresente, mientras que los robles pertenecen a las montañas con suelos calizos. Las grandes diferencias pluviométricas dan lugar a un gran número de endemismos y especies exclusivas, por ejemplo en la costa predomina el palmito.

La corología biogeográfica enmarca a Andalucía en la región boreo-mediterránea, con temperaturas suaves y largas sequías, siendo dominante la encina, aunque en las zonas más secas aparece, no obstante, la estepa. La realidad agrícola en Jaén y Córdoba a hecho desaparecer la cubierta natural de vegetación sustituyéndola por plantaciones de olivos, en Huelva se ha introducido con fuerza el cultivo del eucalipto y la presión antrópica ha eliminado las zonas pantanosas y el bosque de ribera. El paisaje aparece deforestado, con grandes extensiones de olivos y dehesas.

La gran diversidad ecológica ha dado lugar a una serie de políticas de protección ambiental que resultan en un plan de espacios naturales protegidos donde destacan: el Parque Natural de Sierra Nevada, parte de la Reserva de la Biosfera de la Humanidad; el Parque Natural de Doñana, uno de los más extensos de Europa y el Desierto de Tabernas, único desierto europeo.

En Andalucía la capacidad de uso del suelo es alta y éste es muy fértil, aun así existen una serie de catástrofes naturales importantes en la región como son las sequías, las inundaciones y las olas de calor. La mayoría de aguas superficiales se concentran en el Valle del Guadalquivir y las subterráneas en la costa mediterránea. En conclusión la economía, la salud humana, el poblamiento, el turismo, la actividad agraria, la pesca y la caza están muy influidas por el subsistema biofísico andaluz, siendo éstas las actividades más importantes de la región y la mayoría de ellas situadas en el Valle y en la costa como veremos en la siguiente entrada.

El contexto regional catalán

Península Ibérica, Europa y el Mediterráneo

Imagen: Puerto de Barcelona en 2013.

Como ya hemos comentado en entradas anteriores Cataluña es un país de forma triangular de dimensiones pequeñas, situado en el extremo noreste de la península Ibérica. El lado norte tiene una extensión de 220 km y está situado en los Pirineos orientales, el lado sureste, el más largo, mide 580 km y discurre por la costa mediterránea mientras que el lado oeste limita con Aragón y Valencia a lo largo de 280 km. En el contexto español es la 6ª comunidad autónoma en superficie (de 19, contando las dos ciudades autónomas) y en el europeo se asemeja a regiones pequeñas como Bélgica (30 000 km²), Países Bajos (41 000 km²) o Dinamarca (43 000 km²). Siendo la media regional en Europa de 17 000 km² Cataluña entra dentro del grupo de regiones grandes, como la alemana Baden-Württemberg (35 000 km²).

En Cataluña confluyen tres grandes áreas: Europa, España y el Mediterráneo. Estas tres escalas marcan la historia de Cataluña como territorio. Inicialmente nace dentro de la esfera del Imperio Carolingio (s. IX), cuando comienza el proceso de configuración de la región, posteriormente se incluye dentro de España social, política y económicamente, mientras que el mar Mediterráneo siempre ha sido el marco principal económico y cultural de Cataluña gracias a su tradición marinera.

Aun estando alejada de los grandes conflictos europeos en los últimos 200 años las corrientes económicas, filosóficas y sociales del continente han influido a la región; la industrialización catalana y su burguesía, por ejemplo, son de un corte más semejante al europeo que no al español. Cataluña ha sido la puerta de entrada de ideas y personas de Europa hacia España hasta la llegada del mercado único y la unión monetaria (1986-2002), un corredor de flujos bilaterales que ha fomentado la naturaleza comercial de la región, y su primacía en adquirir las ideas del continente respecto al resto de la península.

Pero desde el siglo XV se produce una migración del centro económico europeo desde el Mediterráneo hasta el Atlántico, desde los centros de Génova y Venecia hacia los de Londres, Amberes y Amsterdam. Se configura el inicio de la llamada “Banana Azul” que actualmente incluye el eje Londres – Frankfurt – Milán, entre otras ciudades importantes, dejando el sur del continente, y por tanto Cataluña, lejos de los flujos de poder y riqueza de la Edad Moderna. Sólo a partir de los años 50 del siglo XX se inicia una recuperación del área mediterránea, gracias en parte al turismo de masas,  creándose la “Banana Dorada” con el eje Barcelona – Tolosa – Niza – Milán. Mientras que la primera se caracteriza más por actividades financieras e industriales la segunda apunta más a nuevas tecnologías e investigación.

Estando en el istmo peninsular la región ha estado históricamente acotada como tierra de frontera entre dos grandes estados territoriales, Castilla y Francia. Ha actuado como nexo de unión de ambos imperios y ha realizado las funciones de cojinete, sufriendo agresiones por ambas partes, pero también aprovechándose de ambas potencias cuando ha podido. Cataluña colecta actualmente los principales flujos desde y hacia Europa de la península en cuestiones de turismo, petroleo (Tarragona) y mercancías (logística) gracias a su peculiaridad física con las mejores vías de comunicación hacia el norte y su posición costera.

Barcelona, la capital catalana, es atípica desde el punto de vista geo-político europeo, está a la altura de muchas capitales de estado, sin serlo, y localizada en una posición intermedia entre Madrid y París, siendo más semejante a la primera que a la segunda. La centralización francesa en París impide que las ciudades intermedias se desarrollen, mientras que la descentralización española permite la creación de ciudades de mayor importancia en esa escala como también es el caso de Sevilla, Valencia o Bilbao. De esta manera Barcelona ha podido absorber la población y la actividad económica, tecnológica, científica y social de Cataluña, estando al tercer nivel europeo como Berlín, Roma o Bruselas.

Los orígenes del nombre de Cataluña

Una historia de hace 897 años

Imagen: Página 34 del “Liber maiolichinus de gestis pisanorum illustribus” (1120) donde aparecen referencias a Barcelona y Cataluña, así como del conde Ramón Berenguer III “el Grande” de Barcelona.

Los corónimos son los nombres que reciben las regiones o áreas de la misma manera que los topónimos son los nombres que reciben los lugares puntuales (como pueden ser las ciudades o las cimas). En el caso de Cataluña su corónimo aparece bastante tarde, en el siglo XII, si lo comparamos con el dinamismo económico y demográfico de la región, que ya se podría dar por establecida en el siglo X.

El nombre se puede encontrar en el “Liber maiolichinus de gestis pisanorum illustribus” (Libro mallorquín de las gestas ilustres de los pisanos) que narra la cruzada de Mallorca en el 1114 por parte del arzobispo de Pisa y el conde de Barcelona contra el emir Mubáishir Nássir-ad-Dawla con el objetivo de liberar esclavos cristianos y acabar con la piratería de la isla en el mar Mediterráneo. Contemporáneamente existen también textos en la ciudad de Carcasona  donde aparece el gentilicio “catalán” como nombre de persona y la referencia a “Cataluing”.

Pero ciertamente el origen del nombre de Cataluña que se menciona en el poema es desconocido. Por un lado la tardanza en aparecer viene dada por la gran tradición de utilizar la denominación Marca Hispánica para la región catalana (desde el siglo IX). Por otra parte una región ha sido denominada, como norma general, por el nombre del pueblo que la habita como son los casos de Inglaterra (país de los Anglos), Francia (país de los Francos) o Bretaña (país de los Bretones), pero en Cataluña ésto no sucede.

Existen explicaciones folclóricas y románticas como la de Otger Cataló que vinculan el corónimo al apellido del guerrero que en el siglo VIII habría expulsado a los musulmanes del norte de la región. Las referencias a este personaje legendario aparecen en el siglo XV y su mayor desarrollo fue en el siglo XIX con el surgimiento del catalanismo cultural dentro de la Reinaxença. Otras explicaciones podrían ser la derivación de la palabra de “tierra de castillos” o de “tierra de montañas” a partir del prefijo indoeuropeo “Cata”. También podría ser una palabra de origen occitano derivada de Cata-lounh que significa “mirar lejos”, la deformación de la palabra Gothland o Gotia (tierra de los Godos, usada por los francos carolingios para referirse al territorio antes dominado por los Visigodos) o la palabra celta Catalauni (pueblo del sur de Bélgica), o incluso podría ser de origen árabe.

De todas maneras el territorio catalán ha sido objeto de estudio desde el mundo antiguo, aunque siempre desde una perspectiva unitaria con Hispania, y podemos encontrar referencias en las obras de Polibio (Historias, s. II a. C.), Estrabón (Geografía, s. I a. C.), Plinio el Viejo (Historia natural, s. I),  o Ptolomeo (Geografía, s. II). Estas fuentes describen las bases de los asentamientos humanos y las vías de comunicación de Cataluña que llegarían a su estructura final en el siglo XI, pero que ya apuntan a tribus y límites que se prolongarían hasta los condados catalanes y las actuales comarcas, muy influidos por el relieve fragmentado catalán.

En conclusión, sólo podemos determinar con exactitud que el corónimo Cataluña y su gentilicio aparecen en el siglo XII poco antes de la creación del escudo heráldico de cuatro palos de gules con campo de oro de Ramón Berenguer IV, actual bandera catalana (1150). La mayor parte de los territorios de la región se habían ido aglutinando bajo el dominio de los condes de Barcelona en un proceso de 400 años de duración que acabarían conformando una región con identidad e idiomas propios a partir de los restos del reino visigodo, desestructurado tras la conquista musulmana y muy influidos por la cultura carolingia.

El territorio catalán

Visión de conjunto

Imagen: Orto-fotografía compuesta de Cataluña y alrededores, fuente: ICGC, 2017.

En esta entrada vamos a describir los rasgos más característicos de la región de Cataluña, sin ánimo de ser exhaustivos, tratando aspectos tanto físicos como humanos con el ánimo de dar una visión de conjunto del país. En futuras entradas hablaremos del origen del corónimo y de la relación de Cataluña con su entorno, España, Europa y el Mediterráneo.

Cataluña está situada en el sector norte-oriental de la Península Ibérica y en el sector oeste del mar Mediterráneo. Es una región de carácter montañoso con importante presencia y distribución de cordilleras, de forma parecida a la propia península y al resto de los territorios que bordean el mar Mediterráneo, producto de la reciente orogenia alpina. El clima catalán está muy influido por la altitud, al igual que su poblamiento, y forma el típico paisaje íbero-mediterráneo.

La altitud media de Cataluña es de 700 metros, muy elevada, con un 20% del territorio correspondiente a altitudes por debajo de los 200 metros como el Empordà, el Camp de Tarragona, el Delta del Ebro, o las llanuras del Segrià. Un 30%, en cambio, está entre los 200 y los 600 metros como son las cordilleras costeras mediterráneas, la Selva, el Vallès, el Penedès, el Bages o la Segarra. La mayor parte del territorio (33%) está comprendido entre los 600 y los 1000 metros de altitud como las zonas del Prepirineo, la Garrotxa, el Berguedà o los Ports de Tortosa-Beseit. Finalmente, menos del 10% se sitúa entre los 1000 y los 2000 metros y cerca del 7% por encima de los 2000.

La región tiene forma triangular con una superficie de 32 108 km² (el 6’3% de la península) que se extiende desde longitud 0º 19′ Este hasta 3º 20′ Este y desde latitud 40º 31′ Norte hasta 42º 53′ Norte. La red fluvial catalana se organiza perpendicular a las principales unidades de relieve, fundamentalmente los Pirineos y las cordilleras costeras, creando una red que fluye de Norte a Sur y de Noroeste a Sureste. Se caracteriza por desfiladeros y pasos estrechos que han sido aprovechados para realizar embalses.

El terreno es fragmentado, con llanos escasos, generalmente producto de la erosión fluvial como la Conca de Barberà, el Pla del Bages o la Conca d’Òdena, y existen abundantes altiplanicies perfiladas por los ríos, como la Segarra o el Moianès. Esta fragmentación repercute en una diversidad de clima y flora contando con especies boreo-alpinas, euro-siberianas y mediterráneas.

Con una población de 7 477 131 (IDESCAT, 2017) la densidad se sitúa en 232 habitantes por km² (un aumento de 41 en los últimos 21 años) mayor que la del resto de España de 92 hab/km², y siendo un 16% de la población total del país. Los habitantes están altamente concentrados en la región metropolitana de Barcelona (1945 hab/km²) si lo comparamos con el resto de ámbitos: Comarques de Girona 132 hab/km², Camp de Tarragona 189 hab/km², Terres de l’Ebre 54 hab/km², Ponent 64 hab/km², Comarques Centrals 83 hab/km², Alt Pirineu i Aran 12 hab/km², Penedès 239 hab/km².

Esta gran concentración provoca desequilibrios y tensiones administrativas, políticas y económicas aumentando la presión en la ciudad de Barcelona y el área metropolitana, donde el 66% de la población vive en el 7’6% del territorio, mientras el 1% vive en el 18% (Alt Pirineu i Aran). Este gran desequilibrio se produce a partir de la industrialización en 1850, ya que anteriormente la distribución de población era más homogénea. La división administrativa se reparte en 4 provincias, 7 vegueries, 42 comarcas, 948 municipios y más de 6000 poblaciones.

La economía catalana está muy concentrada en los servicios con un 74’2% de la población activa (73’4% PIB), seguida de la industria con un 18’4% (20’8% PIB), la construcción con un 5’8% (4’8% PIB) y finalmente la agricultura con un 1’6% (0’8% PIB). Si lo comparamos con los territorios de su entorno los valores son similares, aunque destacando una menor importancia de la agricultura y una mayor de la industria. El territorio rural catalán representa el 83% de su superficie con un 41% de bosques, 10% de pastos y 32% de tierras de cultivo, pero sólo emplea a menos del 2% de la población, a lo largo de los años el abandono de la actividad agraria es cada vez mayor.

Cataluña representa el 20% del PIB español con más de 223 mil millones de euros (2016), un PIB per cápita de casi 30 000 euros anuales y un crecimiento medio en los últimos tres años de más del 3%. En general hemos podido observar que es una región montañosa y fragmentada con valles y altiplanos, con una población muy concentrada en la costa y alrededor de su capital, Barcelona, un paisaje y un clima variado de carácter templado generalmente y una economía dinámica y creciente basada en los servicios con una especialización cada vez mayor.