Sociedades y poder en Europa y Asia

Situación en el siglo XV

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Imagen: Venecia, Procesión en la plaza de San Marcos de Gentile Bellini (1496). La Serenísima República de Venecia fue un estado comercial marítimo europeo cuyo apogeo se sitúa en el siglo XV.

Entre 1405 y 1433 el eunuco chino Cheng Ho hizo siete grandes expediciones náuticas con 300 barcos de más de 120 metros de eslora y 30 000 hombres, por expedición. El primer viaje les llevó hasta Java, Sumatra, Ceilán y Calicut (India); a partir del segundo repitió la ruta y la amplió hasta la península arábiga y el Mar Rojo; finalmente acabó el séptimo viaje llegando casi hasta el final de la costa índica de África retornando a China con dos jirafas y ébano.

Los mandarines decidieron matar a Cheng Ho tras sus viajes (aunque existen varias teorías sobre su muerte), prohibieron los barcos de alto cabotaje y en 1440 también a cualquier chino embarcarse en navíos extranjeros. Más adelante quemaron los astilleros y prohibieron alejarse más de 15 Km de la costa: China lo tenía todo comercialmente hablando en el siglo XV. Mientras en Europa se buscaban comercio, tierras, esclavos y cristianos en China no había religión que exportar, disponían de una gran población de campesinos, grandes extensiones de tierra y materias primas suficientes.

Los vecinos de China como Dai Viet (Vietnam) o Corea se convirtieron rápidamente en vasallos tributarios, sólo las islas, como Japón o Taiwan, fueron dejadas al margen a partir del siglo XIV. La dinámica interna del país se caracterizaba por la falta de grandes manufacturas -excepto la seda-, pequeños artesanos itinerantes, comercio interior a pequeña escala y control de la moneda por parte del estado. No existen grandes ciudades comerciales en China ni una división clara del campo y la ciudad en los recuentos de población. No hay, por tanto, símbolos del poder local, ayuntamientos o señores y el ejército es de carácter profesional al mando de los mandarines. La monarquía imperial gobierna de forma absoluta mediante los burócratas mandarines (aunque a veces influida por los eunucos de la corte o los confucianos) y los comerciantes y artesanos son la parte más baja de la pirámide social.

Europa, por el contrario, contaba con una población de 80 millones de habitantes (China contaba con unos 100 millones) dividida en múltiples estados territoriales y ciudades-estado, cada uno de ellos políticamente independiente y con ejército propio. Las dos realidades eran muy distintas debido a las características de la tierra y el mar respecto al coste comercial. En tierra el incremento del coste es aritmético siendo muy barato en distancias cortas y muy caro en las largas; el coste en el mar en cambio es curvo, algo más elevado que el de tierra en las distancias cortas, pero estabilizándose a partir de cierta distancia en un coste fijo casi independiente de la distancia.

Esto afecta a la distribución de los centros de comercio, las ciudades costeras son más proclives a la actividad comercial y por ello a forzar la especialización de la producción manufacturera. En cambio la capacidad de circulación se invierte, en mar es muy difícil ejercer el poder a distancia y las comunicaciones son irregulares. El comercio terrestre sólo es viable para productos de lujo de altos costes y fácil transporte (por ejemplo joyas o seda) mientras que el marítimo es viable para todo tipo de producto, es más barato y de mayor capacidad de transporte. En las tierras continentales es más fácil mover tropas, hacer circular la información, recaudar impuestos y hacer valer las leyes; los derechos individuales, la equidad y el comercio son características, en cambio, de los estados marítimos.

La comunicación en tierra es jerárquica, de dominación, el poder se emana desde la cúspide y ésta recibe el dinero obtenido de la base, son sociedades agrarias con un dominio directo del territorio, una gran administración y burocracia, suelen ser monarquías; por ejemplo la mencionada China o Francia, con ciudades mercado interiores. En el mar la comunicación es lineal, entre iguales, con acuerdos bilaterales y comercio entre ambas partes, son sociedades comerciales de acuerdos mutuos y formas de gobierno pactadas, suelen ser repúblicas; por ejemplo Génova o Venecia, con ciudades comerciales marítimas o fluviales.

En Europa las monarquías dominaban la periferia en el siglo XV (Castilla, Francia, Inglaterra, Lituania, Hungría, Moscovia) y las repúblicas el centro (estados germánicos e italianos). Los estados monárquicos territoriales tienen una gran fuerza militar y de coacción apoyada por una gran población, aunque carecen de capital para invertir y capacidad de comerciar, siendo el caso inverso el de las repúblicas urbanas. Durante la edad moderna las campañas miliares de los grandes monarcas fueron  financiadas por los grandes burgueses de las repúblicas como los Medici, los Fugger o los genoveses en una combinación de demografía y capital.

Pero los grandes casos presentados son modelos ideales, la mayoría de veces hay combinaciones mixtas de ambas realidades, como en Cataluña con Barcelona. Mientras que Cataluña es un fuerte estado territorial coaccionador, la ciudad de Barcelona está gobernada por un consejo y dispone de una carta de libertades desde el siglo XIII dentro de ese estado.

Fuentes en Geografía de la Población

Las principales fuentes en España

Imagen: Cruce de la estación del barrio de Shibuya en Tokio, el llamado “Scramble Kōsaten“, distrito con una densidad de población de casi 15 000 habitantes por Km2.

La Geografía de la Población se encarga de estudiar las relaciones entre el territorio y sus características con la estructura y la dinámica de la población, la distribución, las migraciones y su crecimiento. Para poder realizar ese estudio es necesario recopilar datos sobre la población a analizar mediante las fuentes más completas y fidedignas que indaguen dentro de una región, municipio o estado concreto. Las más utilizadas en España son el censo de población, el padrón municipal, las estadísticas vitales, el padrón continuo, los nomenclátor, el movimiento natural de la población y las encuestas.

El censo de población es la fuente con mayor información, recuenta los habitantes de un estado clasificados según diferentes datos demográficos, su objetivo es saber cuánta población hay y sus características. Es universal, de obligado cumplimiento y veracidad, se reparte a los hogares (pero la información es individual), es simultáneo en un momento concreto y existe un compromiso para repetirlo periódicamente, normalmente cada 10 años, aunque depende de la riqueza y la población del país, ya que requiere mucha inversión. El censo está regulado por la administración central del estado (mediante institutos de estadística normalmente, en España el Instituto Nacional de Estadística -INE- desde 1970) y se garantiza su realización, obligatoriedad, veracidad y protección de los datos por ley.

El padrón municipal recoge información parecida a la del censo con las diferencias de que es de ámbito municipal, y no estatal, y no tiene secreto estadístico. Debido a la falta de protección las preguntas del padrón son más reducidas, pero incluyen datos sobre la vivienda, el género, la edad, el nacimiento y los estudios, encaradas hacia el censo electoral. Los municipios más grandes piden los datos directamente al censo o a los institutos de estadística regionales (como el Institut d’Estadística de Catalunya -Idescat-) debido al gran volumen de población que manejan. El padrón es una herramienta muy necesaria para poder gestionar y planificar los servicios de sanidad, las elecciones y el uso de infraestructuras. Desde 1986 hasta 2001 se realizaba cada 5 años, pero desde entonces se propuso cambiar al padrón continuo.

La ONU recomienda un listado de preguntas a realizar por los países en sus estudios demográficos. Algunos ejemplos son: lugar de residencia, lugar de nacimiento, composición del hogar, género, edad, estado civil, ciudadanía, religión, idiomas, grupo étnico, hijos (vivos y totales), defunciones en el último año, alfabetización, asistencia escolar, nivel de instrucción, ocupación y rama, ingresos, tiempo trabajado, discapacidades, etc. Las preguntas varían de país a país, según sus necesidades y presupuesto, y en algunos casos son de uso partidista o polémico.

Las estadísticas vitales son los datos sobre nacimientos, matrimonios, defunciones y divorcios en un momento concreto. Se actualizan constantemente obligando a su cambio a la población por ley en el Registro Civil desde 1871. Existe una amplia colaboración entre el Registro, el INE y el padrón para compartir datos entre ellos y realizar una explotación estadística de los mismos. Los datos del Registro Civil también están protegidos y se exige veracidad.

El padrón continuo se elabora a partir del Registro Civil sumando el número de nacimientos y restando las defunciones a la población inicial de esta fuente. Debido a la obligatoriedad de empadronarse si hay un cambio de domicilio o entrada en el país el INE actualiza el cambio en el padrón continuo cuando se notifica. Pero esto comporta problemas, porque muchas personas sólo se empadronan si lo necesitan y a menudo no lo hacen, incluso algunos municipios que no quieran perder población pueden falsear los datos o pueden existir problemas de comunicación o burocracia interna que ralenticen la actualización. También existen datos como el nivel de instrucción que no se pueden actualizar constantemente; aunque el trabajo de campo es caro y comporta problemas no debería de abandonarse ya que permite mayor fiabilidad.

El nomenclátor se realiza paralelo al censo por unidad de población, no municipio, y nos proporciona información inframunicipal importante para el poblamiento de un territorio. Se lleva a cabo desde el siglo XIX y nos da información sobre el número de entidades de población dentro de un municipio y su tipología (villa, lugar, masía, etc.), la población por género, el número de viviendas y la distancia entre la capital y la entidad.

El movimiento natural de la población es una publicación anual del INE donde se registran los movimientos del Registro Civil desde 1975. La ONU recomienda que en un boletín de estadísticas vitales se diferencie entre el lugar donde se produce el suceso y el lugar de residencia debido a que los hospitales tienen un índice mucho más elevado de nacimientos y defunciones que otros lugares, por ejemplo, o la diferencia entre el municipio de un matrimonio y el lugar de residencia posterior de la pareja. La ONU también recomienda una serie de preguntas como: datos del recién nacido (prematuro, parto múltiple), datos de la madre y el padre (edad, profesión, residencia, estado civil, hijos), datos sobre el difunto (edad, estado civil, género, profesión, residencia), causas de la muerte, causas antecedentes a la muerte (enfermedades, lesiones), religión del matrimonio, etc.

Además de las encuestas de carácter privado o esporádico existe la “Encuesta de fecundidad y familia” de la ONU con continuidad desde 1950 hasta 1995 con las mismas preguntas en cada periodo de 10 años aproximadamente. El resto de encuestas son poco comparativas, aunque sirven para ampliar la información del resto de fuentes, junto a variables indirectas interesantes (por ejemplo, el uso de preservativos).

Según los países el porcentaje de respuesta a las fuentes varía. En la UE, los Estados Unidos, Japón, Australia, Venezuela, Canadá y Argentina el porcentaje es alto; en Rusia, China, y el resto de América, Asia y África septentrional y austral es medio; en cambio en África central es bajo. Los datos sobre nacimientos suelen ser mejores que el resto de datos y en las áreas urbanas son más fiables que en las rurales.

Asia y sus estructuras agrarias

Cereales y sociedad del año 500 al 1500

La dieta en Asia durante la edad media tenía unas características bastante distintas de la dieta europea, pero que en parte perduran hoy en día. En el continente asiático prácticamente el cien por cien de las calorías provenían del arroz entre los siglos VI al XVI. Dentro de sus alimentos no encontramos producto lácteo alguno y el consumo de carne es muy bajo, sólo el pescado era importante en algunos casos (como el de Japón). Las proteínas debían de proceder, por tanto, de otra fuente, en este caso de la soja, y las bebidas preferidas eran el té y los destilados del arroz.

El cultivo de regadío predominaba en el paisaje rural asiático y tenía un rendimiento distinto de los cultivos europeos, de secano y basados en el trigo. Mientras que el trigo producía, según las condiciones técnicas de entonces, 600 Kg por Ha, el arroz llegaba a 2300 Kg. A su vez el trigo requiere una cuarta parte de la cosecha para su renovación, mientras que el arroz sólo requiere una centésima parte. De esta manera la cosecha neta de trigo se situaba en 450 Kg/Ha mientras que la de arroz en 2277 Kg/Ha. Gracias a una cuidada selección de semillas entre los siglos X y XII, se podían realizar dos cosechas anuales.

El arroz soporta excelentemente el almacenaje, no fermenta sino que mejora de un año a otro y por tanto permitía una mejor administración y gestión de las crisis. Hay que tener en cuenta que 1 Ha de trigo alimentaba a una persona, mientras que 1 Ha de arroz lo hacía para ocho. El arroz se complementaba con sorgo o caña de azúcar. Al ser un cultivo que requiere una alta intensidad de trabajo y tiempo, así como un control del agua, se produjo una sociedad donde el trabajo era colectivo, que requería una alta inversión de capital y producía un elevado control social. La aldea era la unidad administrativa base contra la familia que lo era en el mundo europeo.

El sistema de regadío oriental (según Wittfogel) implicaba una gran disciplina y gobierno centralizado, un despotismo hidráulico de jerarquía piramidal regulado por un puñado de burócratas con una gran masa de campesinos pobres. El gobierno imperial chino gobernaba por la “Gracia del Cielo” y el emperador era el representante de la “Armonía”. Mientras existiera esa armonía, esa virtud, el emperador podía gobernar, en el caso de que hubiera guerras, terremotos, hambrunas o desastres de cualquier tipo el emperador podía ser depuesto.

El imperio chino se gobernaba mediante los mandarines, más de diez mil burócratas que administraban el imperio. El poder era básicamente arbitrario y se regía por muy pocas leyes. Los mandarines regulaban el calendario, las construcciones, las canalizaciones e impartían justicia. Les estaba prohibido trabajar con las manos y practicaban el confucionismo. El cargo no era hereditario y se elegía mediante oposiciones estatales en Pekín cada cierto tiempo, pero en cambio sí era vitalicio.

El medio ambiente desde la Geografía Humana

El análisis sistémico de la problemática ambiental

En un sistema, como conjunto de elementos relacionados entre ellos (von Bertalanffy), hay una interacción permanente de los diversos actores, agentes activos, que lo componen. Esta interacción crea necesariamente conflictos de intereses entre estos actores y, al mismo tiempo, con el medio ambiente pasivo.

Nuestro medio, por tanto, está sujeto a una serie de problemas generados por esos conflictos, los cuales no se dan de forma aislada sino en un complejo cuadro donde se alimentan unos a otros. Para poder resolver esos problemas necesitamos ponerlos en contexto en un marco ambiental global. En otras palabras: la problemática ambiental no es la suma de los diversos problemas sino el resultado de la interacción de diversos problemas al mismo tiempo.

Para poder tratar esas problemáticas serían necesarios cambios radicales en nuestra manera de pensar respecto a la concepción de la finitud de los recursos, aceptar que el actual paradigma condena a la pobreza a la mayoría de la humanidad o que los países centrales (Europa, Norteamérica, Japón y Australia) imponen su modelo al resto del planeta como el único posible, por ejemplo. Una manera de pensar que incluye la ética, la educación, la economía, la ciencia y la tecnología; con una apuesta por la sostenibilidad basada en observar el medio y el largo plazo, en lugar del corto.

No es posible la sostenibilidad si no se analiza el problema desde la perspectiva del sistema-mundo, tal y como ya apuntaba Wallerstein en su concepción de la economía planetaria como un sistema formado por sub-sistemas. Los sistemas sociales y naturales se regulan retroalimentándose mutuamente, sus efectos se hacen visibles en otros sistemas que a su vez influyen en las acciones que los diversos actores toman dentro de cada uno. Los flujos de un sistema a otro, los nexos de unión de esos flujos y las formas de conexión entre los elementos son vitales para poder entender todo el sistema-mundo e influir en él.

Existen una serie de cuatro sub-sistemas fundamentales en la Tierra:

La Biosfera: El espacio con vida, el conjunto de los seres vivos, que añadido a su medio abiótico (atmósfera, hidrosfera, litosfera) formarían la ecosfera, todos los sistemas naturales mundiales.

La Tecnosfera: El sistema de estructuras creadas por el hombre y que se asienta en la ecosfera; son todos los asentamientos e infraestructuras humanas.

La Sociosfera: El conjunto de entidades humanas que controlan las relaciones de los otros dos sistemas anteriores: estados, municipios, empresas, iglesias, etc.

La Noosfera: Esfera construida por los conocimientos e ideas aplicados a la gestión de las relaciones humanas y entre sistemas, son las telecomunicaciones, la informática y la tecnología en general, desde la más rudimentaria a la más actual.

En conclusión, cualquier problemática ambiental es un desajuste en cualquiera de los cuatro sistemas, cuando estos están en equilibrio, y debemos analizarla desde la perspectiva de múltiples disciplinas transversales, ya que sólo de esta manera podremos abarcar toda su magnitud y extensión.