El culto a Mitra en la Germania Superior

La religión de la frontera y los soldados

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Imagen: Bajorrelieve del Mitra Tauróctonos (Mitra el matador de toros) hallado en Neuenheim (Heidelberg, Alemania), 1902.

La provincia romana de Germania Superior ocupaba el curso alto y medio del río Rin y los cursos altos del Saona y el Doubs en los territorios del sudoeste de Alemania, Alsacia y el Franco-Condado. Su capital era Maguncia (Mogontiacum) y su origen parece remontarse a algún punto entre -58 y -28, tomando como base la frontera natural del Rin y ampliándola hacia el Este a medida que el Imperio se expandía. Su máxima extensión fue en el año 90, con varias carreteras y empalizadas a lo largo de la Selva de Oden.

Podemos encontrar numerosos restos del culto a Mitra en la provincia, posiblemente muy ligados a su condición de frontera poblada por numerosos legionarios. El mitraísmo era una religión mistérica que gozaba de cierta popularidad en el Impero Romano entre los siglos I y IV. Su deidad principal era Mitra y tenía su mayor difusión entre los soldados, con lo que, exceptuando Roma, encontramos la mayor parte de restos arqueológicos en la frontera, como la Germania Superior. Mitra era una deidad indo-irania de origen incierto alrededor del -1400 y relacionada con el zoroastrismo. Como religión inciática tenía una tradición oral y no se conservan restos escritos, sólo iconográficos. Su centro de culto era el mitreo (mithraeum), que se situaba en cuevas o subterráneos.

El centro de adoración en los mitreos es la imagen de Mitra matando un toro (Mitra Tauróctonos), diversos animales, representando símbolos de la religión y constelaciones, comparten o toman parte activa en la escena observada por dos portadores de antorchas, Cautes y Cautopates, y el dios Sol. En Germania Superior encontramos algunos de los mayores mitreos de Roma, entre los años 80 y 120.

En 1902 J. Hörning descubrió en Neuenheim, Heidelberg, un bajorrelieve de Mitra en un mitreo. El bajorrelieve se asienta en una base y consiste en una imagen central junto a otras más pequeñas alrededor, excepto en la parte inferior que contacta con la base. En el centro está Mitra matando al toro, cuya cola termina en 7 espigas de trigo. La expresión del dios es de tristeza y mira a un cuervo en su capa (destruido en la imagen). Un escorpión pinza los testículos del toro, un perro come del trigo que emana de la herida del cuello y una serpiente se desliza por el suelo hasta una fuente con un león al fondo. Las figuras más pequeñas representan distintas escenas de la vida de Mitra.

Junto a Roma y en las regiones del Rin y el Danubio también fue muy popular el culto a Mitra en Hispania, Britannia y África. El culto congregaba a iniciados exclusivamente masculinos, muy centrado en soldados y comerciantes, con 7 niveles de iniciación y rituales consistentes en ceremonias y banquetes donde se comía pan y se bebía vino. Mitra era conocido como el Invicto, el Soldado o el Sol y fue objecto de numerosos sincretismos con Zeus-Serapis y, sobre todo, el Sol Invicto. Este sincretismo provocó un debilitamiento de su culto en favor del culto imperial al Sol a partir de 274.

Las últimas inscripciones a Mitra se encuentran en el 325 en Germania Superior, la pérdida de territorios fronterizos como consecuencia de las migraciones germánicas debilitó el culto a Mitra, y el auge del cristianismo, con la conversión del Emperador Constantino en 312 (y el consecuente Edicto de Milán de 313), significó el principio del fin. Los mitreos fueron, además, objeto de destrucción sistemática por parte de los cristianos y por ello son poco frecuentes en las zonas centrales del imperio, en contraste a su mayor difusión en la frontera[1].

[1] Aguado, P. (2001). “El Culto a Mitra en la época de Caracalla” en Gerión. Revista de Historia Antigua, 19, Madrid: Universidad Complutense, p. 559-568.