Tiempo y festividades en la Roma republicana

Imagen: Parte del Mosaico de los Aurigas en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida (España), del siglo IV. Podemos ver al auriga Marcianus como vencedor (nicha) montado en su cuadriga, carro de cuatro caballos, el nombre de su caballo favorito (Inluminator – Iluminador) y el propietario de los establos, Getulo. Fuente.

Tras este año 2020 que acabamos de dejar atrás, con todas sus desafortunadas noticias, inauguramos 2021 con una nueva entrada. En esta ocasión hablaremos de cómo se medía y se trataba el tiempo en la República Romana y cuáles eran las principales festividades que se celebraban.

Los antiguos romanos tuvieron grandes dificultades para medir el tiempo, tanto para las horas del día como para los días del año. Durante la República eran los sacerdotes los encargados de calcular el inicio de las estaciones y hemos de tener en cuenta, para hablar del tiempo durante este periodo histórico, que no existían relojes precisos, el cálculo de los meses originalmente era lunar y no se asignaban números a los días del mes.

Las horas del día se calculaban usando relojes solares, dividiendo el día en 12 horas y otras tantas para la noche. De esta manera una hora no medía nunca lo mismo, habiendo una diferencia de casi 30 minutos entre invierno (una hora diurna tenía cerca de los 46 minutos) y verano (la duración era de unos 75 minutos).

Por ejemplo, en Madrid (España) en el solsticio de invierno de 2020 el día duró 9 horas y 17 minutos mientras que en el solsticio de verano del mismo año fueron 15 horas y 3 minutos. Eso nos da 557 minutos el primero y 903 el segundo, que en horas romanas se traduce en una hora durando aproximadamente 46 minutos en el primer caso y 75 en el segundo. La diferencia de latitud entre Roma y Madrid es de 1⁰ 25’ aproximadamente, así que la duración del día en ambas ciudades, para el nivel de precisión que buscamos aquí, es prácticamente la misma.

Las horas romanas eran muy sencillas y parecidas a las nuestras en la actualidad, enumerándose de la primera a la duodécima, aunque originalmente tenían nombres más rocambolescos según la actividad que se debía realizar en ese momento. La primera hora se iniciaba con la salida del sol, que correspondía con el principio de la jornada laboral. El mediodía (meridiem) se correspondía con la hora sexta y marcaba la diferencia entre la mañana (antemeridiem, utilizado actualmente en el mundo anglosajón como a.m.) y la tarde (postmeridiem, p.m.). La noche llegaba con la hora duodécima y empezaba el cómputo de 12 horas nocturno, llamadas vigilias.

El censor Publio Cornelio Escipión Nasica Córculo introdujo la clepsidra en -159, inicialmente para medir el tiempo que tenía un orador en un tribunal, pero posteriormente usado para las guardias militares nocturnas. Seguramente los relojes de agua también se utilizarían en diversos lugares públicos de las ciudades, mejorando el cálculo de los relojes solares, prácticamente inútiles en los días nublados y durante la noche. Hay que tener en cuenta que no se podían calcular los minutos y su concepto estaba fuera de la mente romana.

Durante la República no existían los días de la semana, sin embargo cada 8 días se realizaba un día de mercado y descanso, en el día llamado nundinae, noveno día, debido al desconocimiento del cero y a contabilizar de forma inclusiva el día en curso como uno en lugar de cero. Esos días eran fasti y se permitían juicios y votaciones; como el año no era divisible por ocho era muy importante determinar cuándo iban a suceder de antemano.

Los días de la semana tal y como los conocemos hoy en día derivan del siglo I y ya estaban extendidos por todo el territorio imperial en el siglo IV. Su número y nombre proviene de la astrología griega, y esta de la mesopotámica que asignaba a cada día el nombre de una estrella móvil, un planeta, la luna o el sol, que a su vez tenía el nombre de una deidad asociada. Los griegos adaptaron las divinidades babilónicas a las suyas y así lo hicieron los romanos, y de ellos los germanos. El orden de los planetas en la semana no tenía tanto que ver con su movimiento aparente en el cielo como con cómputos esotéricos relacionados con la primera hora del día a la que estaba vinculado. Eso modificaba el orden lógico de Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio y Luna (de más lento a más rápido, que Ptolomeo interpretó como lejanía o cercanía de la Tierra). La semana al final quedaría así:

Primer día – Día del Sol – Domingo/Sunday/Sonntag/Dimanche

Segundo día – Día de la Luna – Lunes/Monday/Montag/Segunda-feira/Lundi

Tercer día – Día de Ares/Marte/Tyr – Martes/Tuesday/Dienstag/Terça-feira/Mardi

Cuarto día – Día de Hermes/Mercurio/Wotan – Miércoles/Wednesday/Mittwoch/Quarta-feira/Mercredi

Quinto día – Día de Zeus/Júpiter/Donar/Thor – Jueves/Thursday/Donnerstag/Quinta-feira/Jeudi

Sexto día – Día de Afrodita/Venus/Freya – Viernes/Friday/Freitag/Sexta-feira/Vendredi

Séptimo día – Día de Cronos/Saturno – Sábado/Saturday/Samstag/Samedi

Como se puede ver algunos días modernos no corresponden con esta clasificación debido a influencias cristianas. Domingo se refiere a día del señor en castellano, o en el Dimanche francés, mientras que en inglés y alemán se refiere a día del sol. Mittwoch en alemán se refiere literalmente a media semana, el día cuarto a partir de la semana litúrgica que enumera los días de la semana (como en el actual portugués). Sábado y Samstag se refieren al Sabbat, el último día de la semana judeocristiana, como en el francés Samedi.

El año romano inicialmente se dividía en 10 meses que se iniciaban con cada luna nueva, la tradición atribuía a Rómulo la creación de este calendario. A su sucesor, el también legendario Numa Pompilo, Tito Livio le atribuyó la adición de los meses de Enero y Febrero y la creación de un calendario lunar de 12 meses que se ajustaba, más o menos, al ciclo solar. Esa inexactitud se correspondía con unos 10 días menos respecto al año solar lo que se solucionaba con un mes llamado Mercedonius o Intercalaris que, efectivamente, se intercalaba entre febrero y marzo. Mercedonius tenía 27 o 28 días y cuando se utilizaba febrero solamente tenía 23. Su uso debía utilizarse cada dos o tres años, pero la decisión recaía en los pontífices y respondía más a razones políticas que prácticas, de esta manera a menudo los solsticios se movían hasta tres meses respecto a su fecha real.

El año romano empezaba con el mes de Marzo en honor a Marte, patrón de Roma y padre de Rómulo, e indicaba el inicio de las campañas bélicas. Seguía el mes de Abril que podría deber su nombre a un derivado de la palabra Afrodita griega, la Venus romana, pero no hay seguridad al respecto. Mayo parece derivar de la diosa Maia, diosa de la fertilidad y cuyo festival se celebraba en ese mes, lógicamente, y Junio proviene del nombre de la diosa Juno, según Ovidio, aunque menciona otras etimologías. Los siguientes meses son nombrados según su orden en el calendario, del quinto al décimo; el mes quinto se cambiaría de nombre a finales de la República en honor a Julio César y recibiría el nombre de Julio y el mes sexto posteriormente en honor a Octavio Augusto, pasando a llamarse Agosto. Los meses restantes derivarían en los actuales Septiembre (7º), Octubre (8º), Noviembre (9º) y Diciembre (10º). Los dos meses finales correspondían a Enero y Febrero, el primero recibe su nombre de Jano dios dual de las transiciones y el segundo de las festividades de purificación Februa. En -153 para poder planificar las campañas militares con antelación se cambió el inicio del año de marzo a enero.

Los meses romanos tenían entre 28 y 31 días, pero no se correspondían con la duración actual, excepto en algunos casos. La duración actual proviene de las reformas de Julio César y las modificaciones posteriores del senado para honrar a Augusto. César en -46 estableció que el año duraría 365 días con 12 meses y se añadiría un día en febrero cada cuatro años, para un año bisiesto de 366. Los meses pares tendrían 30 días, excepto febrero con 29, y 31 los impares. Por razones políticas posteriores, Julio y Agosto tendrían los dos 31 días y se restó uno a febrero, para mantener la alternancia se cambiaron los días de septiembre a diciembre, llegando a la forma actual. El calendario juliano corrigió los desfases arrastrados, pero seguía produciendo un atraso de 1 día cada 128 años, entre 1582 y 1587 fue substituido en Europa central y occidental por el calendario gregoriano.

Las fechas se indicaban según los días que faltaban para el siguiente hito del mes, siendo estos las calendas, las nonas y los idus. Las calendas eran el primer día del mes, cuando se pagaban los alquileres y las deudas. Las nonas caían el día 5, excepto en los meses de marzo, mayo, julio y octubre que era el día 7; los idus el día 13 excepto en los anteriores meses que era el día 15. Así el día 20 del mes de enero se notificaría como 11 días antes de la calenda de febrero, teniendo en cuenta que la numeración romana incluye el primer día (en nuestro cómputo actual sería 10 días). El día 3 de febrero sería 3 días antes de la nona de febrero (el día 5), por ejemplo, pero el día 4 se llamaría pridie nonas. Cuando faltaban dos días se utilizaba el término pridie. Bastante confuso para el método actual, bastante más directo.

Para los años se utilizaban los cónsules que se habían nombrado para ese periodo para identificarlos. Así el año -200 fue el segundo consulado de Publio Sulpicio Galba Máximo (cónsul senior) junto a Gayo Aurelio Cota (cónsul junior). Lógicamente esto implicaba recordar la larga lista de cónsules para poder determinar el año del que estamos hablando. Los cónsules se nombraban el 15 de marzo, los idus de marzo, fatídica fecha para Julio César, que marcaba el inicio del año romano, más o menos coincidente con el equinoccio de primavera, cuando empieza a haber más horas de día que de noche. Tras el cambio de inicio de año se instauró el 1 de enero como fecha de nombramiento. Otra manera de determinar los años era la utilizada por los historiadores en sus anales, que partían de la consensuada fecha de fundación de la ciudad de Roma, en nuestra datación actual -753. En el ejemplo anterior la fecha sería el año 554 ab Urbe condita (AUC o AC), desde la fundación de la ciudad.

En los calendarios romanos (fasti) a cada día le correspondía una serie de letras y abreviaciones que indicaban qué tipo de día era y qué tipo de actividades se podían realizar. La primera letra era A, B, C, D, E, F, G o H y se utilizaba para designar el día de mercado el nundinae. En un mismo año todos esos días correspondían a la misma letra, que cambiaba de año en año. Si un día era calenda se indicaba con K seguido de la abreviatura del mes, por ejemplo K.MAR era el primero de marzo. Las nonas se indicaban con NON y los idus con EIDUS. Las siguientes letras representaban las actividades permitidas, la C era para los dies comitialis, jornadas que permitían las asambleas (comicios), pero no los juicios, excepto si era un nundinae. La N era para los dies nefasti, los días nefastos, cuando no se podían realizar juicios ni asambleas, al contrario que los dies fasti marcados con F. Los llamados dies endotercisis EN, días cortados, eran nefastos por la mañana y la noche, pero no el resto del día. También estaban los NP, fiestas públicas, considerados también nefastos. Muchas festividades tenían sus propias abreviaturas.

Reproducción de un calendario romano de la época imperial. Podemos ver que las nundinae de ese año caían en la letra A, abajo se indica la duración de los días de cada mes. Fuente.

En Roma se celebraban numerosas fiestas públicas. Durante esos días se suspendían las actividades políticas y los litigios y los esclavos no debían trabajar, prácticamente solo se podían realizar actividades religiosas y descansar. También estaban los juegos, ludi, que tenían un significado religioso, pero comprendían actividades deportivas, teatrales, procesiones, banquetes, espectáculos con animales y las muy populares carreras de carros.

También estaban los combates de gladiadores, los munera. En -264 ya se había consolidado, a través de la influencia griega, la celebración de ritos funerarios que involucraban derramamiento de sangre mediante el combate, pero con pocos participantes. Con el tiempo fueron creciendo en popularidad y en número de combatientes y hacia -100 se desvincularon de su significado ritual, siendo meras muestras de poder y riqueza por parte de los organizadores.

Las fiestas y juegos principales durante la época republicana para un año dado eran los siguientes:

Feriae Marti, 1 de marzo, festival en honor de Marte con procesiones y cánticos.

Equiria, 14 de marzo, fiesta dedicada a Marte con carreras de caballos.

Liberalia, celebrada el 17 de marzo, festival a los dioses de la fertilidad, Liber y Libera.

Quinquatrus, del 19 al 23 de marzo. Purificación de los escudos sagrados, junto a un sacrificio a Marte y también a Minerva.

Tubilustrium, durante el 23 de marzo era el festival de limpieza de las trompetas de guerra que marcaba el inicio de las campañas.

Ludi Megalenses, del 4 al 10 de abril. A partir de -204, en honor a Cibeles, la mayoría de juegos eran representaciones teatrales, con banquetes y procesiones. Solo el último día se realizaban juegos en el circo.

Cerialia, era un festival celebrado del 12 al 19 de abril dedicado a Ceres, diosa de la tierra, para conmemorar la búsqueda de su hija Proserpina al submundo, cuya salida de allí marcaba la primavera.

Ludi Cereales, del 12 al 19 de abril. Dedicados a Ceres, a partir de -202, se dejaban libres zorros con antorchas atadas a sus colas. Se basaban en artes escénicas, pero el último día había carreras de carros.

Fordicidia, 15 de abril, era el ritual de sacrificio de una vaca embarazada a Tellus, diosa también de la tierra. Los embriones eran quemados y sus cenizas usadas en Parilia.

Parilia, durante el 21 de abril, era un festival de purificación en honor de Pales y fecha de la fundación de Roma. Se realizaban hogueras sagradas y se bendecía a los animales.

Vinalia, el 23 de abril se bebían los primeros vinos, ofreciéndose a Júpiter.

Robigalia, fiesta del 25 de abril en honor a Robigus, dios de las cosechas, se sacrificaban un perro y una oveja.

Floralia, del 28 de abril al 3 de mayo, se realizaba en honor a la diosa Flora y la primavera, animales de gran fertilidad, como los conejos, se liberaban en el Foro.

Ludi Florales, del 28 de abril al 3 de mayo. A partir de -283, cuatro días de representaciones teatrales con actrices y prostitutas desnudas, con el último día para los juegos del circo.

Lemuria, se celebraba el 9, el 11 y el 13 de mayo. Se realizaba un ritual en las casas para calmar a los hambrientos y furibundos espíritus de los antepasados.

Argei, celebrado el 15 de mayo, ceremonia de purificación de las vestales y el máximo pontífice.

Ludi Apollinares, del 6 al 13 de julio. Dedicados a Apolo, a partir del -212. Principalmente actividades teatrales, con dos días finales para el circo.

Ludi Victoriae Caesaris, del 20 al 30 de julio. Inicialmente promovidos por César para honrar a Venus en -46, pero tras su muerte fueron dedicados a él. Comprendían siete días de juegos teatrales y cuatro de juegos circenses.

Consualia, 21 de agosto, celebraba la cosecha y honraba al dios Consus, el altar subterráneo bajo el circo máximo se llevaba a la superficie y se retiraba la tierra que lo cubría. Se sacrificaban frutos y se llenaban los silos de la ciudad. Los animales que habían trabajado bien ese año descansaban.

Opiconsivia, celebrado el 25 de agosto, se realizaba en honor de la esposa de Consus, Consivia, y la fertilidad de la tierra. También se hacían alabanzas a Ops, diosa de la abundancia, de ahí el nombre del festival.

Mundus patet, durante el 24 de agosto, el 5 de octubre y el 8 de noviembre. Cuando las puertas del submundo se abrían y los fantasmas recorrían la tierra, representado con la apertura de las Lapis Manalis de Roma. Se arrojaban frutos a ese gran pozo para calmar a los espíritus.

Ludi Romani, del 5 al 19 de septiembre. Los juegos más antiguos que se conocen, dedicados a Júpiter, a partir del año -366.

Equus Octobris, 15 de octubre, era un ritual de sacrificio de un caballo a Marte y un combate posterior para ganar su cabeza. La cola se empapaba en sangre y se utilizaba posteriormente en Parilia.

Armilustrum, el 19 de octubre marcaba el final de las campañas bélicas y se celebraba limpiando y purificando las armas antes de guardarlas para la siguiente campaña.

Ludi Victoriae Sullae, del 26 de octubre a 1 de noviembre. Dedicados a Sula por sus victorias, a partir de -82. Eran seis días de juegos teatrales y uno de juegos circenses.

Ludi Plebeii, del 4 al 17 de noviembre. Los segundos juegos más antiguos, datados en -216, representando la reconciliación de la plebe con los patricios. Consistían en nueve días de juegos teatrales que culminaban con un gran banquete en honor a Júpiter. Posteriormente se realizaba una procesión de la tríada capitolina Júpiter, Juno y Minerva (originalmente Júpiter, Marte y Jano-Quirino) que terminaba en el circo con cuatro días de juegos circenses.

Consualia, el 15 de diciembre se repetía el festival de la fertilidad, pero añadiendo la celebración del rapto de las Sabinas.

Saturnalia, durante el 17 de diciembre se celebraba la cosecha antes del invierno. Se sacrificaban lechones a Saturno e incluía banquetes, intercambio de regalos y otros sacrificios. Con el tiempo llegó a  durar hasta tres días.

Opalia, el 19 de diciembre recibía la celebración en honor a Ops, diosa de la abundancia y esposa de Saturno.

Parentalia, del 13 al 21 de febrero, festival privado de honra a los muertos, llevando flores y alimentos a los sepulcros.

Lupercalia, el 15 de febrero se celebraba un festival de purificación y fertilidad, se sacrificaban varias cabras y un perro y se pintaba la cara de dos jóvenes patricios con su sangre, que, vestidos con pieles de cabra, recorrían la ciudad y azotaban a las jóvenes que se encontraban con un pequeño látigo para incrementar su fertilidad.

Feralia, celebrado el 21 de febrero, festival público que marcaba el fin de la paternalia con el sacrificio de un cordero.

Para terminar esta entrada, dedicada al calendario y las festividades, quiero desear un feliz año 2021 a todo el mundo, esperando que podamos superar la COVID-19 individualmente y como sociedad. También quiero agradecer el esfuerzo realizado por el personal sanitario, muchas veces desbordados por la falta de recursos, y a todas aquellas personas que hacen lo posible para evitar que se propague la enfermedad. Muchas gracias a todos y a todas.

Los mapas más antiguos del mundo

Imagen: el llamado Imago Mundi, posiblemente el mapa del mundo más antiguo que existe, data del siglo VII a. C. y reproduce un mapa anterior del siglo IX a. C. posiblemente recopilando información anterior. Fuente.

Un mapa se puede definir como una representación del planeta Tierra, o parte del mismo, dibujado a determinada escala y normalmente en una superficie plana. Esta definición, sin embargo, es muy estricta y, por ejemplo, en el Diccionario de Geografía de Pierre George a partir del Comité Francés de Cartografía se define mapa como:

“Representación convencional, generalmente plana, en posiciones relativas de fenómenos concretos o abstractos, localizables en el espacio”.

La definición ignora el concepto de escala, fundamental en un mapa, aunque lo añada en la descripción posterior de la entrada. Otros conceptos básicos para entender un mapa son la leyenda y la simbología, que permiten definir qué objeto real representa cada símbolo del mapa. Podemos distinguir también entre carta -actualmente referido a los mapas de costas y océanos, utilizados en marina y aviación-, plano -representación a gran escala de un elemento más o menos concreto, como un apartamento, una ciudad o un aeropuerto- y mapa -que representa un espacio a media o pequeña escala siendo un inventario general (mapa topográfico) o seleccionando información, que puede ser de carácter abstracto (mapa temático)-.

Los primeros mapas fueron cartas estelares mostrando estrellas y constelaciones como los encontrados en Lascaux y en las cuevas del Monte Castillo de -14000 a -12000. Tal vez algunas representaciones en hueso o pintadas en paredes de roca halladas en cuevas prehistóricas o ciudades neolíticas podrían ser los mapas más antiguos, pero no está claro qué representan o si eran realmente mapas y no símbolos abstractos o figurativos de elementos naturales como montañas y animales. El mapa de Bedolina (Italia) data de c.-2000 y podría ser un asentamiento humano, pero no está claro si los símbolos no reconocibles representan casas, caminos, ríos, parcelas o pozos; sí incluye pictograma de seres humanos y animales reconocibles, sin embargo.

Las primeras civilizaciones humanas buscaban representar gráficamente el espacio y la distribución de elementos de la superficie terrestre, con el fin de poder visualizarlos mejor y con finalidades bastantes diversas: distribución de la propiedad, crecidas de los ríos, explotaciones mineras o defensa, por ejemplo.

En Egipto se han encontrado un plano detallado de un jardín en una superficie de madera con yeso de c. -1500 y también el conocido Mapa de Papiro de Turín, que se encuentra en el museo egipcio de la ciudad. Es un mapa topográfico hecho por Amennakht por orden del faraón Ramses IV en c. -1150 para una explotación minera en wadi hammamat. El mapa se encontró en una tumba de Luxor y muestra las montañas al este del Nilo, con minas de oro y plata, pozos y carreteras.

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El Papiro de Turín. Fuente.

En Mesopotamia encontramos más variedad de planos supervivientes de la Antigüedad que en Egipto. Entre ellos un fragmento que representa los muros y edificios de la ciudad de Nippur entre -1400 a -1200, periodo casita, junto a canales, fosos y un jardín, identificados como tales en una leyenda y con una escala determinada. En Nuzi se encontró el llamado mapa Acadio de c. -2300 con una orientación hacia el este y donde se representan asentamientos, montañas y cursos de agua. De aproximadamente la misma época se ha hallado una tableta de arcilla en Kirkuk con la representación de un valle fluvial entre dos colinas junto a un inventario de la propiedad de esa tierra.

Otro plano muy conocido es el llamado Imago Mundi que se encuentra actualmente en el Museo Británico de Londres. Está considerado el mapamundi más viejo que se conserva, aunque su finalidad no era técnica. Parece una representación más cultural que cartográfica del mundo, omitiendo pueblos cercanos como los persas o los egipcios. Posiblemente la influencia del resurgir babilónico en la época de Nabuconodosor II influyó en la creación de un mapa que pusiera a la ciudad en el centro del mundo conocido.

Data de entre -700 a -500 pero probablemente no es más antiguo que -600, se encontró en Sippar en 1899 y fue reconstruido por Eckhard Unger. El mapa muestra a Babilonia en el centro (representada con un rectángulo) y atravesada por al Éufrates que fluye de las montañas al norte en Anatolia Oriental, regiones colindantes como Asiria, Elam o Urartu también son representadas. El mapa está orientado hacia el norte centrado en el río que fluye de arriba a abajo hasta un pantano y con Babilonia en el centro. Muestra las ciudades de Susa (capital de Elam), Habban (capital de los casitas), Der y Bit Yakin. Todo rodeado por un “río amargo” circular representando el océano.

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Transcripción de la leyenda del Imago Mundi en inglés. Fuente.

Fuera del mar circular hay 7 islas o regiones con forma triangular que dan una forma de estrella al mapa, reflejando la cosmología babilónica. Son lugares que menciona como inexplorados, en los límites del mundo. Se describe la más oriental como la tierra donde nace la mañana y la más norteña como donde no llega la luz del sol, estando siempre en plena oscuridad.

Fueron los habitantes de Grecia durante entre los siglos VI al IV a. C. que recogerían el saber de las regiones mesopotámica y egipcia y lo ampliarían. Los filósofos de esa época plantearían las bases de la cartografía moderna que no serían superadas hasta el siglo XV cuando se redescubriría a Ptolomeo. Pero eso ya es otra historia para otro día.

El Antiguo Egipto (III)

Auge y caída

Imagen: mural donde se representa un calendario de cosecha de Egipto. Podemos ver a los terratenientes a la derecha y los trabajadores a la izquierda. Estos últimos realizan las tareas de roturación, arado, siembra, cosecha, aventado y almacenamiento de los cereales. Fuente.

Acabamos nuestro recorrido por el Egipto de la Antigüedad con esta entrada, donde veremos el Egipto clásico que conocemos por las películas con todo el esplendor de sus faraones y su debacle tras la crisis del final de la Edad de Bronce. A partir de ese punto la cultura egipcia estuvo cada vez más influida por culturas extranjeras, hasta que cambió su idioma por el griego y sus dioses fueron mezclados con dioses helénicos, como Serapis. Con el Imperio Romano y el cristianismo se diluyó por completo la cultura antigua de Egipto y cuando llegó el islam no quedaba casi nada de ella.

Reino Nuevo

Los reyes del Alto Egipto, cuya capital era Tebas, emprendieron una prolongada guerra para expulsar a los hicsos hacia el -1550, y finalmente consiguieron unificar nuevamente las dos coronas en el -1530. Su victoria señala el inicio del reino Nuevo, con el cual alcanzan su punto culminante el poder y la influencia del antiguo Egipto, un periodo de gran expansión, la época clásica de Egipto, cuando los reyes empezaron a ser conocidos como faraones. El culto a Amón, oriundo de Tebas, fue creciendo en importancia y se convirtió en el mayoritario del país.

La invasión de los hicsos había mostrado la debilidad de las fronteras egipcias. Ante el temor de una nueva invasión y movido por la ambición claramente militarista y expansionista de la dinastía reinante, el Reino Nuevo inició una campaña de conquistas que llegaron a su punto álgido en los años alrededor del -1500.

Egipto conquistó todo el Levante y estableció una frontera en el Éufrates. Se trataba de una opción estratégica: pretendía establecer una zona de seguridad entre el país y el resto de las potencias imperiales del Próximo Oriente, a la vez que controlaría una zona nuclear para las redes comerciales de Asia y del Mediterráneo oriental. Tras un periodo de revueltas contra su dominio, bajo la presión primero del reino de Mitanni y después de los hititas, los egipcios hubieron de retroceder.

La expansión también se dirigió hacia el sur. Tuvo lugar la reconquista de la Baja Nubia y la invasión de Kush, básicamente para hacerse con el control de los yacimientos de oro de la zona. Las evidencias parecen indicar que Nubia fue sometida a un gobierno plenamente colonial y a una intensa explotación.

También hacia el -1550 los principales poderes de la zona de Oriente Próximo entraron en una enconada disputa por la hegemonía en el Levante: egipcios, hititas, mitannos, asirios y casitas -recién llegados al poder en Babilonia- se enfrentaron diplomática y militarmente. Al mismo tiempo en el Egeo la civilización cretense iniciaba su última fase, mientras que en Chipre la riqueza generada por el comercio del cobre daba lugar a la formación de un poderoso reino, y en la Grecia continental la civilización micénica emergía y se consolidaba.

Se promocionó el culto al dios Amón desde el templo de Karnak, la economía creció y hubo largos periodos de paz y expansión territorial, las redes de comercio crecieron y se construyeron los grandes monumentos.

En -1490 empezó el reinado de Hatshepsut y posteriormente de Tutmosis III, ambos soberanos llevaron a Egipto a su máximo esplendor. El reinado de Hatshepsut fue el punto álgido del reino Nuevo, consolidando la adoración al dios Amón y la expansión de Egipto dominando el Levante y Siria, el poder egipcio llegó hasta el Éufrates y la Cuarta Catarata del Nilo.

Hacia el -1450 se constata un movimiento de grupos de aqueos por el Egeo. Se cree que conquistaron Creta, con la que mantenían lazos importantes desde sus orígenes, y que fundaron Mileto en la costa de Anatolia. Es posible que también realizaran incursiones en Egipto y el reino hitita.

Medio siglo más tarde Mitanni recuperó el control del norte del Levante y empujó a los egipcios al sur del río Orontes. Hacia el -1400 Egipto y Mitanni formaron una alianza. La iniciativa de paz probablemente provino de Mitanni, que se enfrentaba a un resurgimiento del poder hitita en el norte, mientras en el este los asirios habían recuperado la independencia.

El poder de Egipto empezó a decaer tras el reinado de Amenofis IV (Amenhotep) (-1353 a -1335). Era un reformador político y religioso que pretendió sustituir el tradicional politeísmo egipcio por el culto monoteísta a Atón, el disco solar. Cambió su nombre por el de Ajenatón y fundó una nueva capital, Amarna. Su intento de ruptura con el pasado fracasó, incapaz de soportar las tensiones con la clase dirigente -sacerdotes, nobles y militares-, poco interesada en cambiar el estado de las cosas. Ajenatón, por su parte, intentó anular el poder cada vez más influyente de los sacerdotes de Amón consolidando el absolutismo real. A su muerte Tutankatón hijo de Ajenatón se renombró Tutankamón y retornó a Tebas, los sacerdotes de Amón retomaron el control político del país.

Los hititas, que disponían de la hegemonía en Levante tras derrotar a Mitanni, entraron en conflicto directo con Egipto, que tras la entrada de una nueva dinastía intentaban recuperar su empuje imperial. En el -1287 los egipcios iniciaron una invasión del territorio hitita y tuvo lugar una gran batalla entre dos ejércitos de carros en Kadesh. El resultado fue incierto, aunque, a pesar de autoproclamarse vencedores, parece que los egipcios se llevaron la peor parte, puesto que se retiraron y el dominio hitita se extendió hacia el sur, llegando hasta Damasco. Las relaciones entre los dos imperios siguieron siendo difíciles hasta el -1260, cuando establecieron una alianza, ante la alarma que suponía el crecimiento del poder asirio.

Tras el subsiguiente periodo de inestabilidad política, Egipto perdió el control del Levante a manos de los hititas. Internamente cabe destacar el aumento del poder y las riquezas de los templos que acapararon las tierras de cultivo a lo largo de todo el periodo.

En -1279 empezó el reinado de Ramsés II (Ozymandias). Construyó más templos, estatuas, obeliscos y engendró más hijos que cualquier otro rey. Combatió a los hititas llegando a un punto muerto, con el tratado de paz más antiguo de la Historia. En -1213 Merneptah se convirtió en el primer faraón.

En el -1200 se produjo uno de los colapsos más importantes del mundo antiguo. Por causas desconocidas el Mediterráneo oriental y el Oriente Próximo entraron en una fase de gran inestabilidad. Había llegado el fin de los imperios de la Edad del Bronce del Asia suroccidental.

Si se sigue la trayectoria de la crisis, puede verse que alrededor del -1200 Egipto, que atravesaba serios problemas internos debido a los crecientes problemas sucesorios y al poder cada vez mayor de los templos, hizo frente hacia el -1180 a unos misteriosos Pueblos del Mar, derrotados por Ramsés III. Estos se establecieron en Gaza con el nombre de filisteos, dominando la región de Canaán. Los diversos pueblos del norte introdujeron el uso del hierro en Egipto, el Egeo, los Balcanes y Oriente Medio.

Su poder sobre el Levante se desvaneció, y pocos años después, a causa de la fortísima inestabilidad interna, el país se rompía nuevamente y se iniciaba el Tercer Periodo Intermedio.

III Periodo Intermedio

Durante -1050 el Alto Egipto era gobernado por los sacerdotes desde Tebas, mientras que el Bajo Egipto estaba gobernado por los libios desde Tanis. Egipto estaba despoblado y devastado.

En torno al año -1000 la geografía política de esta parte del Próximo Oriente estaba totalmente modificada:

– Egipto había perdido su influencia en el Próximo Oriente. El país se encontraba debilitado y en franca decadencia, reducido a su territorio original del Nilo.

– Asiria surgió como ganadora de la crisis. Poco afectada por los ataques arameos creó una burocracia efectiva reforzada por el ejército. Controló las comunicaciones, se creó un sistema postal y un cuerpo de funcionarios. Babilonia aprovecharía una crisis interna y se aliaría con pueblos extranjeros para derrocar a Asiria como potencia hegemónica. Egipto nunca se pudo recuperar de la crisis y estuvo a merced de pueblos limítrofes o de imperios extranjeros.

En Egipto, el Reino Nuevo había desaparecido como potencia en el año -1000. El Tercer Periodo Intermedio fue una época de monarquías débiles y poder descentralizado. En el -714 el reino nubio de Kush, de cultura egipcia, conquistó Egipto, y ello señaló el comienzo de un periodo en el que se hizo patente la influencia extranjera sobre el país del Nilo. Se produjo una sucesión de gobiernos nubios, asirios y persas, con breves resurgimientos bajo dinastías nativas. Tras la conquista de Alejandro de Macedonia en el -334, Egipto quedó definitivamente bajo dominio extranjero.

Periodo tardío (Baja Época)

En -653 Psamético I libera Egipto del yugo nubio iniciando una nueva dinastía. Tras la invasión asiria y las campañas que siguieron para expulsarlos, los egipcios rechazaron también a los nubios y los presionaron otra vez hacia el sur.

Dominio persa

En -525 Los persas liderados por Cambises II conquistaron Egipto que acabó convertida en una satrapía del Imperio Persa.  Esto supuso la pérdida paulatina de la cultura egipcia que se acrecentará con el dominio helénico y finalizará con la llegada del cristianismo.

Dominio macedonio

En -334 Alejandro Magno conquistó Egipto y en -305 su general Ptolomeo heredó el trono del país tras la muerte de Alejandro. La capital sería Alejandría. La conquista encontró poca resistencia persa y fue recibida por los egipcios como una campaña de liberación.

A partir de -200 empieza una gran era para la capital de Alejandría hasta la dominación romana, la biblioteca y el faro datan de esta época. La cultura nativa no fue suplantada por la griega, aunque algunas tradiciones se mezclaron, como el sincretismo entre dioses, pero a pesar del intento de mantener ambas culturas existían continuas revueltas entre los egipcios y los gobernantes griegos.

Buscando la estabilidad del país para conseguir un flujo constante de grano egipcio (del cual dependían cada vez más) los romanos decidieron invadirlo para poder controlar la mercancía directamente mediante un protectorado fomentando la paz y la estabilidad en el país mediante la fuerza militar.

En -31 Egipto se incorpora al Imperio Romano y tras la muerte de Cleopatra VII derrotada por Octavio Augusto, ultima descendiente de Ptolomeo, se convierte en una provincia del imperio. La administración pasa a manos romanas y se prohíbe a los egipcios entrar en ella.

Dominio romano

El cristianismo se expande por el país desde el siglo I (según la tradición por Marcos desde el año 42), pero sufre de marginación y persecución hasta su despenalización en el 313; la cultura egipcia era ya muy minoritaria comparada con la grecolatina. Con el edicto de Teodosio en 380 se prohíben cultos públicos no cristianos y se dejan de mantener los templos paganos. En 535 se prohíbe el último culto privado egipcio que quedaba en el templo de Isis de File. En 640 los árabes conquistan el territorio egipcio del Imperio Romano de Oriente y se difunde el islam.

A partir de entonces la Historia de Egipto ha estado muy ligada al mundo musulmán hasta nuestros días, aunque los restos de las obras de la Antigüedad, las pirámides, los templos, las escrituras y los murales han quedado como testimonios de una época que duró, con sus diferentes etapas, más de 3000 años.

El Egipto antiguo (II)

Desde los orígenes hasta la invasión de los hicsos

Imagen: Las divinidades Osiris (sentado) y Horus (derecha) en una pintura de la tumba del faraón Seti I. Fuente.

En esta entrada continuamos con el gran periodo histórico que fue el antiguo Egipto. Iremos desde sus orígenes hasta el II periodo intermedio y veremos su sociedad, política y algo de su religión. Al ser un periodo tan largo no es posible tratar con detalle todos los aspectos, así que pretendemos dar una visión general, pera entender su evolución y dar una dimensión de cambio a un país que parece que siempre haya sido igual en el imaginario colectivo, y no es así. Parte de este texto está extraído del curso de la Universidad de Barcelona Virtual «Com hem arribat fins aquí? Un viatge interactiu a través de la História» de 2005.

Periodo predinástico

En este periodo la población que habitaba el Sáhara se empieza a concentrar alrededor del Nilo huyendo de la desertización. La agricultura formaba parte de la vida de estas personas, combinada con la caza y la pesca, y con el tiempo fueron incorporando la cerámica y la ganadería a sus prácticas, posiblemente por difusión desde Mesopotamia. Las comunidades se agrupaban entorno a jefaturas que se corresponderían con los futuros nomos administrativos, cada una de ellas poseía un tótem que identificaba a su deidad protectora y además a su tribu. Los diversos tótems evolucionarían en las divinidades patronales de cada nomos. La ciudad principal de esta época es Tinis que tenía como patrón al halcón, el dios Horus.

Periodo Arcaico

La creación del estado egipcio parece vinculada a una drástica reducción de los niveles de las crecidas, que se produjo hacia el -3300. Esto habría conducido a una mayor necesidad de organización de las comunidades tanto para afrontar las pobres cosechas obtenidas como para redistribuir el espacio al disminuir el área inundada por el río. La tierra se convirtió en objeto de dura competencia y los conflictos entre comunidades arreciaron. Todo ello propició la aparición o el refuerzo de los jefes y líderes triunfantes ante las dificultades, que ganaron prestigio y poder en el proceso sin que el conjunto de la comunidad pudiese valorar las consecuencias que ello tendría a largo plazo. Una de las principales ciudades que quedó reforzada con estos cambios fue Hieracómpolis (Nejen), en el Alto Egipto, con una población aproximada de 10 000 habitantes hacia el -3400, que inició un proceso de expansión por su área y acabó unificando el país. En el Bajo Egipto dominaba la ciudad de Buto, ya desde el periodo predinástico.

Finalmente, tras un periodo de conflictos continuos, se cree que llegaron los procesos de integración: las jefaturas del sur se unieron en un reino del Alto Egipto, que con el tiempo logró dominar al Bajo Egipto. Aunque se trata de un periodo del que hay pocos datos, se considera que el primer rey que ejerció su autoridad sobre todo Egipto fue Narmer (Menes), rey del Alto Egipto, que conquistó el país hacia el -3000 y estableció su capital en Menfis. De esta época data la aparición de la escritura jeroglífica.

Posiblemente se estableciese ya una monarquía teocrática, que constituiría la base del antiguo estado egipcio. Los símbolos propios de la realeza -falda, plumas, corona blanca y roja, bastón de mando y cetro, funda alargada en la barbilla- y la imaginería y el ceremonial que envolvería su figura son propios también de esta fase, aunque tardarían centenares de años en convertirse en elementos indisolubles de la cultura egipcia. El mito de Osiris también parece tener origen alrededor del -3000.

Durante los siguientes siglos (-2900 a -2600) los reyes de Egipto desarrollaron una administración con vocación centralista. Según los datos de los que se dispone, desde muy pronto se había llegado a un modelo que en lo esencial había de conservarse igual durante 3000 años. El rey gobernaba por sí mismo, con la ayuda de una administración que ejecutaba sus órdenes tanto en la capital, Menfis, como en las provincias, denominadas nomos. Se trataba de una administración dual: la Casa Blanca del Sur y la Casa Roja del Norte, distinción que posteriormente desapareció. Por otra parte, los gobernantes de los nomos, descendientes de las antiguas jefaturas, se habían convertido en los nobles que asistían al rey.

Menfis ocupaba una posición estratégica cerca del delta del Nilo, controlando esta zona y las rutas de comercio con el Sinaí, que suministraban cobre y turquesas. En el otro extremo del país eran también importantes los contactos con Nubia, que proporcionaban al país esclavos y materias primas. A través de las rutas comerciales circulaban también las ideas y creencias: algunos motivos del arte Egipto, como los grifos alados y las serpientes gemelas enroscadas llegaron al país procedentes de Súmer o incluso más al este, de Elam.

Reino Antiguo

Este periodo da nombre al estado gobernado desde Menfis por una sucesión de cuatro dinastías durante el que maduraron los fundamentos del mundo egipcio. Durante el reino antiguo destacan los reyes Keops, Kefrén y Micerino que construirían las grandes pirámides. La deidad principal de Menfis era Ptah y a partir del nombre griego del templo mayor, Aegyptos, pasará a denominarse así todo el país.

Se cree que Egipto estaba gobernado por unas eficaces burocracias central y local, y era administrado como una propiedad personal del rey: la burocracia central era una extensión de la casa real. El funcionario de mayor rango era el visir, que se encargaba de la supervisión de la administración de justicia y los impuestos. Tras él seguía una numerosa burocracia formada por los cancilleres, los administradores de los almacenes, etc., que recibían el apoyo del personal subalterno, un conjunto de escribas hábiles en la escritura y la contabilidad. En el ámbito local, el país se dividía en nomos, gobernados por miembros de las familias nobles o la propia familia real.

Según las fuentes, el rey era en sí mismo el estado. Se le consideraba un personaje de carácter divino, y se le atribuían propiedades mágicas, que permitirían el mantenimiento del orden, de la estabilidad en el estado y la crecida periódica del Nilo. Sus poderes habían de renovarse, en consecuencia, por procedimientos mágicos.

Sus tumbas, mastabas o pirámides suponen una imponente demostración del poder que los reyes egipcios ejercían y tienen su máximo exponente en la pirámide de 146 metros de altura levantada para Keops (pirámide de Guiza en -2558) y la de su hijo Kefrén, un poco más pequeña. En -2600 se construyó la Esfinge y las últimas pirámides en -2235.

A partir de las fuentes de que se dispone se ha deducido que la pirámide social egipcia del -2500 estaba segmentada en tres grupos: el faraón y la familia real, cuya personalidad era divina, vinculada a la alta nobleza local y a la alta jerarquía religiosa; la nobleza menor y los funcionarios; y los artesanos y los campesinos. La burocracia estaba muy desarrollada y existía una clase media relativamente numerosa y culta, puesto que la instrucción había llegado a las familias pudientes.

Las tierras tendían a concentrarse en manos de grandes terratenientes, con vastas extensiones de terreno. Los pequeños propietarios vivían en haciendas de unas pocas hectáreas; en general, no se dedicaban directamente al cultivo de la tierra, puesto que ocupaban cargos administrativos; solían emplear a jornaleros, que recibían una paga mensual, o establecían contratos de arrendamiento con otros aldeanos. Se conoce la existencia de campesinos vinculados a la tierra, aunque se debate si eran egipcios o prisioneros de guerra cedidos por el monarca a propietarios privados.

La población urbana se concentraba esencialmente en el delta, aunque no ha podido constatarse arqueológicamente ya que todos los restos han sido sepultados por los aluviones del río. Los núcleos urbanos mantenían sus funciones ceremoniales, con grandes santuarios, pero en el Bajo y el Medio Egipto se habían convertido en centros comerciales muy dinámicos, con grupos de ricos propietarios y comerciantes, armadores y fabricantes, y una masa de marineros y asalariados que vivían en condiciones muy precarias. Solían trabajar en grupos de diez, dirigidos por intendentes y el salario se pagaba en especie (pan, cerveza, trigo, tejidos, etc.).

La monarquía se debilitó progresivamente desde el -2500, ya que el rey aumentó las concesiones de tierras a la nobleza como pago a sus servicios. Hacia el -2100 se cree que se combinaron varios factores con gran capacidad de desestabilización:

– El retroceso del poder real. Los gobiernos provinciales se convirtieron en hereditarios y, poco a poco, escaparon al control de la monarquía. Los templos, favorecidos por el faraón para atraer a los sacerdotes, adquirieron grandes propiedades territoriales; y los altos puestos del gobierno se hicieron accesibles a los sectores urbanos enriquecidos.

– Crecidas, hambre y crisis social. Tuvo lugar un periodo de crecidas poco abundantes del Nilo, que provocaron hambre y escasez, en un clima de decepción y escepticismo.

Así la autoridad del monarca se vino abajo: el estado del reino antiguo se desmoronó y Egipto se dividió en dos dinastías rivales, la del Alto y la del Bajo Egipto, en lo que se conoce como el I Periodo Intermedio.

I Período Intermedio

Es una edad oscura para Egipto, libres de sus obligaciones para con el rey los potentados locales empezaron a luchar entre ellos por el dominio de las tierras y la supremacía política. En -2160 los nobles de la ciudad de Heracleópolis controlaban el norte y familias rivales en Tebas hacían lo propio con el sur. Ambos clanes expandieron su influencia y chocaron por el control del valle del Nilo.

Reino Medio

Según las fuentes, la reunificación de Egipto se produjo hacia el -2000 por el rey Mentuhotep II de Tebas. Esta fecha señala el inicio del reino Medio. Pocas décadas después la autoridad real gozaba nuevamente de poder efectivo y se había reducido el poder de los gobernadores provinciales. Se inició un periodo de estabilidad política. Para reconstruir la legitimidad de la administración real, los gobernantes del reino Medio pusieron en marcha un programa propagandístico en el que la estatuaria y las grandes obras de prestigio acompañaron a obras de carácter literario. Se reinició a su vez la construcción de pirámides y el culto funerario a Osiris fue mayoritario en el país junto al popular culto a Toth.

Es en esos momentos cuando Egipto decidió emprender una política exterior agresiva ante la supuesta amenaza de la proliferación de pequeños reinos y jefaturas en sus fronteras. La Baja Nubia fue conquistada hacia el -1960, y en los decenios siguientes se fortificó la frontera de la Segunda Catarata.

La influencia egipcia se extendió por el Levante, primero a través de lazos comerciales y a partir del -1880, tras varias expediciones militares, los gobernantes locales se convirtieron en vasallos. El control del Sinaí pasó a convertirse en uno de los resortes estratégicos más importantes de la región.

Una vez asentado, el reino Medio vio cómo la monarquía delegaba sus poderes cada vez más en los visires y cómo la burocracia crecía descontroladamente, provocando un aumento progresivo de las tensiones internas a partir de -1750.

En -1800 los hicsos (extranjeros) vencieron al rey en batalla y empezaron a entrar en el país asentándose en el norte. Durante los siguientes siglos los hicsos fueron aumentando en número y dominando cada vez más zonas del territorio llegando a hacerse con el control del estado mediante la fuerza, en -1653 conquistaron Menfis. La irrupción de los hicsos acabó con la homogeneidad el reino Medio llevando a otro periodo intermedio de transición.

mapa-egipto antiguo

II Período Intermedio

Los hicsos dominaron Egipto en esta época, procedentes del Levante (eran sirio-cananeos) y de Libia, con capital en la ciudad de Avaris. El dominio del país por estos pueblos estuvo consolidado a partir del -1640, dividiendo el territorio entre el norte hicso y las pocas zonas del sur controladas por familias egipcias (Tebas). La derrota egipcia se debe en parte a que los hicsos poseían mejor armamento como el arco compuesto y los carros de guerra.

Y con este periodo llegamos al final del segundo capítulo de la historia de Egipto en la antigüedad, en la siguiente entrega finalizaremos esta serie una vez lleguemos a la conquista romana de este país tan interesante. Hemos visto el auge y caída del reino de Egipto en dos ocasiones, su primera invasión extranjera y la competencia entre el norte y el sur. Seguidamente veremos el periodo clásico del país, antes de que la crisis del -1200 acabase con uno de los grandes estados del oriente Mediterráneo.

El Egipto antiguo (I)

Introducción

Imagen: templo de Abu Simbel en 2015, construido por Ramsés II para su gloria y la de su mujer Nefertari alrededor de -1265. Conmemora la victoria de Kadesh y pretendía imponer respeto a los nubios del sur. Las cuatro estatuas representan a Ramsés II sentado en el trono. Hay otras estatuas menores que muestran a la familia del rey a sus pies y en el centro una estatua de RaHorus siendo adorada por el rey. Arriba hay 22 babuinos adorando al Sol.

Egipto es el país del Nilo. Tras la Primera Catarata, el río fluye por un estrecho valle que sólo se ensancha en el delta. La llanura, con pocos kilómetros de anchura, acoge las crecidas y es probablemente la zona más propicia para la agricultura de todo el mundo antiguo. Además a ambos lados se extiende un desierto que aisló a Egipto de la influencia de otras civilizaciones a la vez que lo protegió de los invasores: el país tenía más de 1.300 años de antigüedad cuando sufrió la primera invasión de importancia.

La cultura egipcia se empezó a desarrollar alrededor del río Nilo hacia el -5500. El propio río permitió que se utilizara la agricultura en sus orillas, en contraste con el estéril desierto de alrededor, y además funcionó como una gran autopista comunicando y transportando noticias, mercancías y personas. El estrecho valle del río en el sur formaría el llamado Alto Egipto, mientras que el delta del Nilo sería llamado el Bajo Egipto. La concentración de la población en las orillas del Nilo y la desertización del Sáhara se consolidaron hacia -4000 en un proceso que llevaría a la creación de un fuerte estado centralizado. En esa época las poblaciones eran aun de pocos centenares y semi-agrícolas, muy dependientes de la caza y la pesca.

La existencia de pocas tierras cultivables propició la temprana jerarquización social. Egipto era una región con poca población y esto facilitó su temprana unificación y la religión surgió como un refuerzo del poder secular. La poca población y superficie hacían efectivo el control burocrático y de las clases bajas, produciéndose una compleja burocracia y la construcción de grandes monumentos. La decadencia del poder central solía deberse a crisis de malas cosechas que debilitaban el control central del excedente favoreciendo los gobiernos locales.

La necesidad de controlar el agua mediante canalizaciones y de organizar la producción agrícola produjo, como en China, un poder centralizado capaz de construir obra pública y administrar el excedente. Además también creó una clase no agrícola de trabajadores que pudiera ser capaz de llevar la contabilidad y medir el paso del tiempo y las estaciones mediante el estudio de las estrellas.

La historia del antiguo Egipto se divide en las siguientes etapas, cada una se caracteriza por un Egipto más o menos unificado entorno a un estado monárquico, por la división en varios estados o el dominio por imperios extranjeros.

  • Periodo predinástico                     -5500 a -3100
  • Periodo arcaico                               -3100 a -2686    dinastías I a II
  • Reino antiguo                                  -2686 a -2181   dinastías III a VI
  • I periodo intermedio                     -2181 a -2050    dinastías VII a X
  • Reino medio                                    -2050 a -1750    dinastías XI y XII
  • II periodo intermedio                    -1750 a -1550    dinastías XIII a XVII
  • Reino nuevo                                    -1550 a -1070     dinastías XVIII a XX
  • III periodo intermedio                  -1070 a -653       dinastías XXI a XXV
  • Periodo final                                      -653 a -525       dinastía XXVI
    • Dominio persa                         -525 a -332       dinastías XXVII a XXXI
    • Dominio macedonio               -332 a -31
    • Dominio romano                       -31 a 640

La sociedad egipcia antigua estaba muy jerarquizada en una pirámide social muy marcada. En la punta de la pirámide encontramos al rey o al faraón, que se convertiría con el tiempo en un símbolo religioso, político y económico. Su papel social fundamental era provocar las crecidas del Nilo, muy predecibles y por tanto haciendo infalible el poder del faraón cara a la sociedad egipcia. Estas crecidas eran necesarias para el ciclo agrario del Nilo y toda la economía dependía de ellas. De esta manera el faraón era Egipto y sin él la vida no era posible en el país tal y como se ofrecía a la población, que no conocía el ciclo natural de las crecidas. No estaba permitido mirar y por supuesto tampoco tocar el cuerpo del faraón.

Junto al faraón estaba su corte de aduladores, familia y amigos y sobre todo los funcionarios. El cargo funcionarial era hereditario y se componía en su mayoría de escribas, este cuerpo era el que mantenía la administración del país, la contabilidad, los impuestos, etc. Estos funcionarios dependían directamente del faraón y gestionaban sus dominios.

Tras el soberano y el cuerpo de funcionarios se encontraban los terratenientes y los sacerdotes. Los sacerdotes controlaban los templos y ostentaban también un amplio poder político debido a la influencia que proporcionaba la religión sobre el faraón y la población, además de poder económico ya que también poseían tierras y controlaban a los campesinos y artesanos que trabajaban en ellas. Los potentados además de poseer tierras eran nombrados por el faraón para ocupar puestos de gobierno o militares de confianza.

La gran masa de la población se componía de los agricultores y artesanos libres, aunque sometidos al poder del faraón. Pagaban gran cantidad de rentas al monarca y a los terratenientes para poder trabajar la tierra o ejercer su oficio, que podían pagarse con especias o con trabajo construyendo diques, pirámides o murallas. Finalmente en lo más bajo de la jerarquía estaban los esclavos que se utilizaban para el trabajo en las minas, la construcción de grandes monumentos y el ejército.

La religión egipcia era politeísta y muy variada, los sacerdotes estimulaban la creencia en múltiples divinidades para poder recibir más donaciones. El poder del faraón provenía directamente de origen divino, ellos mismos eran dioses o hijos de dioses o habían estado nombrados por divinidades. Otra de las bases de la religión egipcia era la creencia en una vida después de la muerte, las primeras momias se datan del -3600 y ofrecían una protección ante la putrefacción para preservar el cuerpo para la siguiente vida.

El gobierno egipcio era centralista con un sistema administrativo que confluía en la capital, sede de la corte del rey. El territorio se controlaba mediante nomos, provincias alrededor de una ciudad que dependían del gobierno central. El ejército en Egipto no era tan importante como en otras culturas y contaba con poca presencia, siendo el reclutamiento de levas bastante importante para reforzar las tropas esclavas. Esto es debido a la dependencia de los esclavos y al propio desierto que dificultaba los movimientos de las tropas por tierra. Económicamente Egipto poseía agricultura ya desde el -6000 con trigo, cebada y ovejas y también minas de oro muy importantes.

En las próximas entradas desarrollaremos más detalladamente la sociedad egipcia y los diferentes periodos que componen la cronología del antiguo Egipto, un viaje muy extenso de más de 3000 años.

La Guerra de Troya

Contexto histórico y legendario

Imagen: Aquiles matando a Pentesilea (reina amazona aliada de Troya), detalle de una ánfora del año -535 pintada por Exequias, en el Museo Británico de Londres.

La guerra de Troya ha inspirado relatos, tragedias, películas, e incluso comics, desde hace miles de años. No hay un consenso claro respecto a la influencia de sucesos históricos en los poemas homéricos, así tampoco como en la identidad, o existencia, de su autor. La horquilla de años en los que se establecen los dos últimos ataques a la ciudad de Troya y su posterior abandono durante siglos tras ser devastada se sitúa en una época de misterio conocida como el colapso de la Edad de Bronce (o Edad de Bronce Tardía) ¿Podrían ser los desastres acontecidos en el lapso de menos de 100 años en el Mediterráneo Oriental la base de la leyenda? Vamos a ver qué sabemos.

Alrededor del año -1800 los aqueos procedentes de los Balcanes se instalaron en la Península Helénica y fundaron diversas ciudades-estado como Micenas y Tirinto. Este es uno de los nombres por los que se refieren a los griegos en la Ilíada, podría ser, por tanto, este pueblo el que atacara Troya y perdurara así su gentilicio. En los siguientes siglos los aqueos dominaron la región y de forma pacífica la isla más importante, Creta, en -1400. Aun siendo un pueblo de carácter guerrero la dominación de la Hélade parece que no recurrió a grandes batallas y poco a poco la cultura aquea se fue asimilando en la cultura dominante anterior, la minoica procedente de Creta, formando la cultura micénica (de Micenas, la ciudad más importante, que substituyó a Cnosos). A partir de -1200 la cultura micénica fue siendo substituida por la llamada cultura dórica, la escritura autóctona desapareció, se incorporó el uso del hierro y el dialecto dórico fue el predominante. Si eso fue producto de migraciones de pueblos del norte o un cambio cultural interno no está claro.

Lo que sí sucedió es que la cultura de palacios amurallados desde los que se administraban los excedentes agrarios de amplias regiones desapareció. Micenas, Pilos, Cnosos, Tebas y Troya fueron destruidas, los reinos de la Grecia micénica fueron substituidos por pequeños poblados durante quinientos de años, sólo algunas ciudades, como Atenas, sobrevivieron aunque con una influencia muy local y una cultura muy degradada. Hay evidencias de una gran inestabilidad en todo el Mediterráneo Oriental en todas las fuentes escritas de la época.

La Crisis

Pocas décadas después, alrededor de -1150, la situación previa al -1200 cambió de muchas maneras. Además se dejaron de producir fuentes escritas en el Mediterráneo entre -1050 y el -934 lo que acrecienta la oscuridad de este periodo. El producto final de la crisis parece ser el desplazamiento de muchos pueblos en Oriente Próximo y la destrucción de muchos estados previos. Las causas de estos movimientos no están consensuadas, es posible que se deban a crisis cíclicas de agotamiento de recursos en regiones donde la agricultura era muy precaria o la influencia de cambios climáticos, en específico de enfriamientos y sequías. Lo cierto es que se registran la aparición, movimiento y desarrollo de pueblos menores en regiones limítrofes como los arameos, los elamitas, los propios aqueos y los llamados pueblos del mar, entre ellos los filisteos. En Gaza la cerámica filistea tiene influencia micénica, ¿Podrían ser los aqueos parte de los pueblos del mar?

En la península Helénica se registran guerras internas entre las elites producto de las mencionadas crisis climáticas. Esto provocó migraciones y expediciones guerreras por recursos, y tal vez revueltas de esclavos o invasiones externas (¿los dorios eran esclavos? ¿Extranjeros del norte?). Las nuevas armas (jabalinas, espadas largas) y los nuevos materiales (hierro) batían con facilidad a los ejércitos de carros de los nobles micénicos, permitiendo que milicias no profesionales devastaran ciudades enteras. La fragilidad de los sistemas centralizados, complejos y altamente especializados de finales de la Edad de Bronce en todo el Mediterráneo produjo que al suceder estas crisis múltiples (migraciones, hambre, guerras) el sistema se derrumbara y colapsara en muchos países.

Los pueblos del mar invadieron el reino Hitita, Siria, Canaán y Egipto a partir de -1230. A su vez los aqueos migran hacia Chipre, Asia Menor y Creta ¿podrían estar relacionados ambos sucesos? La capital hitita, Hattusa, es destruida en -1180 y la ciudad de Ugarit, en el actual Líbano, abandonada. En -1150 la civilización micénica se hunde completamente y en esos años Ramses III fue el único que logró derrotar y detener a los pueblos del mar cuando atacaban Egipto, permitiéndoles situarse en Canaán posteriormente. ¿Podrían haber sido los aqueos los atacantes de Troya como parte de una expedición bélica por recursos o formando parte de la confederación de los pueblos del mar? Troya se situaba en la esfera de influencia hitita en Anatolia y en una posición estratégica en el Bósforo, la historia de aqueos y otros pueblos colindantes en un ataque a una ciudad próspera cercana pudo haber sobrevivido en la cultura consuetudinaria y finalmente acabar siendo escrita cuando la cultura volvió a florecer.

La Guerra de Troya

Veamos ahora un resumen de la leyenda de Troya y sus principales protagonistas:

Los aqueos saquean Troya en el pasado bajo las órdenes del gran líder Heracles (Hércules), secuestrando a la hermana de Príamo, príncipe de Troya. Años más tarde una delegación de Príamo, ya como rey, negocia con los aqueos en Esparta el paso por el Bósforo; en esa delegación viaja Paris el recién retrobado hijo de Príamo.

Helena, esposa de Menelao rey de Esparta, se fuga con Paris por amor, abandonando a su marido. Los hermanos de Helena, Cástor y Pólux, los persiguen, pero naufragan en el Egeo y mueren. Menelao pide ayuda a su hermano Agamenón, gran rey de los aqueos en Micenas, que usa su posición para reunir un gran ejército de todos los reyes aqueos de Grecia. Utiliza el juramento de los pretendientes de Helena a defender su matrimonio con quien ella eligiese que había evitado las represalias entre ellos, juramento ideado por uno de los pretendientes: Odiseo (Ulises).

Helena es bien acogida en Troya y recibe la protección de la familia real de Príamo. La princesa y sacerdotisa Casandra predice el fin de la ciudad bajo el ejército aqueo si Helena continúa en ella, pero nadie la cree. Tras varios años esperando y preparándose los aqueos son liderados por Agamenón, Odiseo y Aquiles, a instancias del troyano sacerdote Calcas (que viajaba exiliado con ellos ya que había predicho la caída de la ciudad).

Los aqueos sitian Troya durante nueve años, pero tras una plaga empiezan a perder terreno frente a los embates del príncipe troyano Héctor. Sólo Áyax resiste en pie mientras el resto de líderes caen; Patroclo, amante de Aquiles, lo acompaña llevando la armadura de este último para infundir moral. Héctor mata a Patroclo en combate y Aquiles jura venganza derrotándolo más adelante y arrastrando su cadáver en un carro durante días.

Crésida, la hija de Calcas, accede a las proposiciones de amor del príncipe troyano Troilo. Para tener a su hija consigo Calcas propone intercambiarla por un prisionero, de esta manera Crésida pasa a vivir en el campamento griego. El general Diomedes acaba enamorando a la joven y son descubiertos por Troilo, escabullido entre los griegos, quien la considera una prostituta. Troilo encoleriza y arenga a las tropas troyanas para que realicen ataques salvajes.

Paris logra disparar una flecha por la espalda a Aquiles matándolo en circunstancias confusas que involucran a una hija de Príamo, Polixena, la cual acaba degollada en la pira fúnebre de Aquiles. Odiseo y Áyax se disputan la armadura de Aquiles, perdiendo el segundo, volviéndose loco por la derrota y suicidándose.

Con la captura del hermano de Casandra y también adivino, Héleno, los griegos descubren los artefactos necesarios para conseguir la victoria: las flechas de Heracles, el Paladio de Troya y al hijo de Aquiles, Neoptólemo. Odiseo y Neoptólemo logran curar la herida que se resistía a sanar de Filoctetes, poseedor de las flechas, y éste asesina a Paris con ellas. Diomedes y Odiseo logran robar el Paladio.

Odiseo argucia una treta con un caballo de madera lleno de soldados. Los aqueos fingen partir y dejan el caballo frente a la ciudad. Un espía aqueo convence a los troyanos que es un regalo en honor de Atenea y lo introducen intramuros. Tras la celebración de la victoria con toda la ciudad bebida y de madrugada los soldados emergen del caballo y pasan a espada a la ciudad, abriendo las puertas para la entrada del resto del ejército. Troya es saqueada.

Menelao regresa a Esparta con Helena. Odiseo empieza el viaje de regreso en el que se enfrenta a multitud de monstruos y peligros por todo el Mediterráneo. Casandra es tomada como concubina de Agamenón y Neoptólemo toma a Andrómaca (esposa de Héctor) y Héleno como esclavos, más tarde moriría a manos de Orestes, hijo de Agamenón. Hécuba, reina de Troya, es tomada como esclava.

Retornando a Micenas Agamenón es asesinado por su esposa Clitemnestra (hermana de Helena) en venganza por sacrificar a su hija Ifigenia a Artemisa (Diana) para obtener vientos favorables para invadir Troya. Orestes venga a su vez a su padre con la ayuda de su hermana Electra asesinando a su madre siguiendo la tradición de venganzas y muerte de los Atreidas (hijos de Atreo, Menelao y Agamenón). Orestes se acabará casando con Hermione, hija de Menelao y Helena, su prima y heredando ambos tronos siendo el rey del Peloponeso.

Eneas, de la casa real de Dardania, aliada de Troya, realiza un periplo por el Mediterráneo pasando por Creta y Cartago hasta asentarse en Italia. Sus descendientes Rómulo y Remo fundarían Roma. Odiseo regresa a Ítaca, donde nadie le reconoce, y se enfrenta a los pretendientes de su mujer Penélope, asesinándolos con la ayuda de su hijo Telémaco. Un eclipse solar marca su regreso.

Literatura

Homero (anónimo): La Ilíada, escrita entre el -750 y el -600, texto actual de cerca del -200.

Homero (anónimo): La Odisea, escrita entre el -600 y el -500, texto actual de cerca del -200.

Esquilo: ciclo de la Orestíada – Agamenón, Las Coéforas y Las Euménides. Año -458.

Sófocles: Áyax, Filoctetes y Electra. Escritas entre -450 y -409.

Eurípides: Ifigenia en Áulide, Ifigenia entre los tauros, Las Troyanas, Andrómaca, Helena, Hécuba, Orestes y El Cíclope. Escritas entre el -425 y el -405.

Virgilio: La Eneida. Escrita cerca del año -20.

Ovidio: Las Metamorfosis. Publicada en el año 8.

Dictis Cretense: Crónica de la Guerra de Troya. Cerca del año 350.

Dares Frigio: Historia de la destrucción de Troya. Aproximadamente en 550.

Benoît de Sainte-Maure: Poema de Troya. 1170.

Geoffrey Chaucer: Troilo y Crésida. 1385.

William Caxton: Recopilación de las Historias de Troya. 1474, primer libro impreso en lengua inglesa.

William Shakespeare: Troilo y Crésida. 1602.

Comic

Eric Shanower: La Edad de Bronce (2001-2007)

bronze-age

Cine

Ulises (1954).

Helena de Troya (1956).

La Guerra de Troya (1961).

Electra (1962).

Las Troyanas (1971).

Ifigenia (1977).

La Odisea (1997). Miniserie de TV.

Helena de Troya (2003). Miniserie de TV.

Troya (2004).

El culto a Mitra en la Germania Superior

La religión de la frontera y los soldados

Imagen: Bajorrelieve del Mitra Tauróctonos (Mitra el matador de toros) hallado en Neuenheim (Heidelberg, Alemania), 1902.

La provincia romana de Germania Superior ocupaba el curso alto y medio del río Rin y los cursos altos del Saona y el Doubs en los territorios del sudoeste de Alemania, Alsacia y el Franco-Condado. Su capital era Maguncia (Mogontiacum) y su origen parece remontarse a algún punto entre -58 y -28, tomando como base la frontera natural del Rin y ampliándola hacia el Este a medida que el Imperio se expandía. Su máxima extensión fue en el año 90, con varias carreteras y empalizadas a lo largo de la Selva de Oden.

Podemos encontrar numerosos restos del culto a Mitra en la provincia, posiblemente muy ligados a su condición de frontera poblada por numerosos legionarios. El mitraísmo era una religión mistérica que gozaba de cierta popularidad en el Impero Romano entre los siglos I y IV. Su deidad principal era Mitra y tenía su mayor difusión entre los soldados, con lo que, exceptuando Roma, encontramos la mayor parte de restos arqueológicos en la frontera, como la Germania Superior. Mitra era una deidad indo-irania de origen incierto alrededor del -1400 y relacionada con el zoroastrismo. Como religión inciática tenía una tradición oral y no se conservan restos escritos, sólo iconográficos. Su centro de culto era el mitreo (mithraeum), que se situaba en cuevas o subterráneos.

El centro de adoración en los mitreos es la imagen de Mitra matando un toro (Mitra Tauróctonos), diversos animales, representando símbolos de la religión y constelaciones, comparten o toman parte activa en la escena observada por dos portadores de antorchas, Cautes y Cautopates, y el dios Sol. En Germania Superior encontramos algunos de los mayores mitreos de Roma, entre los años 80 y 120.

En 1902 J. Hörning descubrió en Neuenheim, Heidelberg, un bajorrelieve de Mitra en un mitreo. El bajorrelieve se asienta en una base y consiste en una imagen central junto a otras más pequeñas alrededor, excepto en la parte inferior que contacta con la base. En el centro está Mitra matando al toro, cuya cola termina en 7 espigas de trigo. La expresión del dios es de tristeza y mira a un cuervo en su capa (destruido en la imagen). Un escorpión pinza los testículos del toro, un perro come del trigo que emana de la herida del cuello y una serpiente se desliza por el suelo hasta una fuente con un león al fondo. Las figuras más pequeñas representan distintas escenas de la vida de Mitra.

Junto a Roma y en las regiones del Rin y el Danubio también fue muy popular el culto a Mitra en Hispania, Britannia y África. El culto congregaba a iniciados exclusivamente masculinos, muy centrado en soldados y comerciantes, con 7 niveles de iniciación y rituales consistentes en ceremonias y banquetes donde se comía pan y se bebía vino. Mitra era conocido como el Invicto, el Soldado o el Sol y fue objecto de numerosos sincretismos con Zeus-Serapis y, sobre todo, el Sol Invicto. Este sincretismo provocó un debilitamiento de su culto en favor del culto imperial al Sol a partir de 274.

Las últimas inscripciones a Mitra se encuentran en el 325 en Germania Superior, la pérdida de territorios fronterizos como consecuencia de las migraciones germánicas debilitó el culto a Mitra, y el auge del cristianismo, con la conversión del Emperador Constantino en 312 (y el consecuente Edicto de Milán de 313), significó el principio del fin. Los mitreos fueron, además, objeto de destrucción sistemática por parte de los cristianos y por ello son poco frecuentes en las zonas centrales del imperio, en contraste a su mayor difusión en la frontera[1].

[1] Aguado, P. (2001). “El Culto a Mitra en la época de Caracalla” en Gerión. Revista de Historia Antigua, 19, Madrid: Universidad Complutense, p. 559-568.