Hey Kids! Comics!

Leyendas del cómic estadounidense del siglo XX

Imagen: portada del recopilatorio de la serie de cómics Hey Kids! Comics! publicado en España, realizada por Don Cameron. En la imagen se puede ver a la parodia de un aficionado: algo desaliñado, voyeur y con gusto por el manga erótico. El comentario que realiza es una crítica a aquellas personas que no compran las obras cuando se publican, esperando por si las recopilan en tomo (lo que significa que han tenido éxito). La cuestión es que si no se compran lo suficiente en grapa cuando aparecen por primera vez no se llegarán a recopilar, así que este tipo de actitudes perjudican a todos los implicados: lectores, autores y editores.

  • Autor: Howard Chaykin
  • Dolmen Editorial
  • Fecha de publicación: febrero de 2020
  • Originalmente en los números 1-5 de agosto a diciembre de 2018 por Image Comics, recopilado en febrero de 2019.
  • 160 páginas.

Publicada hace un año en España, no tuve hasta hace poco el placer de leer esta obra que compila la mayoría de historias, ciertas o no, que han rodeado a la creación de cómics estadounidenses desde 1938, cuando apareció Superman, o su trasunto en la obra, Powerhouse. Con sus 68 años cuando se publicó originalmente, Howard Chaykin, con el color de Wil Quintana y las portadas de Don Cameron, nos narra de forma atrevida, crítica y satírica los entresijos de la industria del cómic, los abusos, tejemanejes, discriminaciones y otras historias truculentas.

La narrativa no es lineal, saltando entre cuatro momentos clave de la Historia: 1945, 1955, 1965 y 2001. Cada época es reflejada en la obra, el boom de los superhéroes durante la guerra y su declive posterior, la afluencia de las obras de terror y suspense que dieron pie a la censura del Comics Code Authority, la renovación de los superhéroes en los años 60 consolidando a este género como el mayoritario y, finalmente, la llegada al cine comercial de éxito en los 2000. Podemos ver también la lucha editorial para conseguir una fórmula exitosa de ventas y las decenas de géneros que se probaron y no funcionaron, las condiciones de cuasi esclavitud de los artistas o las compras de derechos y obras originales por pocos dólares que se transformaron en millones.

Sus protagonistas son un trío de dibujantes que luchan para conseguir trabajo digno y que se reconozca su arte mientras las editoriales explotan sus creaciones, que se tornan negocios millonarios y ellos se ven relegados a obtener las migajas. Sin embargo los propios autores tampoco eran solidarios entre ellos, apuñalándose para poder conseguir trabajos y menospreciando los cómics que dibujaban como basura para idiotas. Las luchas de egos eran la norma y solo algún caso, antes del star system de los 90, destilaba un atisbo de idealismo.

Rodeando a los protagonistas están otras figuras que hicieron posible todo este negocio, dibujantes, guionistas, editores, detractores y fans. Todos los nombres de personajes, revistas y personas reales han sido cambiados por Chaykin, pero en muchos casos son reconocibles. Powerhouse es Superman, Midknight es Batman, Tarantulad es Spider-man, solamente hay que fijarse un poco, igual que para reconocer qué editorial es Marvel, cual DC y cual la EC.

Algo más difícil es ver quién es quién entre los personajes. Chaykin reconoce que Bob Rose es Stan Lee y Sid Mitchell es Jack Kirby, pero deja el resto al lector. Algunos otros son también bastante obvios como Ron Fogel para Bob Kane e Irwin Glaser e Ira Gelbart para Jerry Siegel y Joe Shuster.

Los protagonistas, por otro lado, son una mezcla de varios autores reales. Chaykin fue ayudante de Gil Kane y buena parte de las experiencias de este están reflejadas en el protagonista Ray Clarke. Benita Heindel por su parte podría tener relación con Marie Severin o Ramona Fradon (y su lucha contra el machismo en la industria y los niñatos como editores) y Ted Whitman con Joe Kubert o Bill Finger (los autores ninguneados por la industria en favor de aquellos que firmaban sus obras como propias). El resto de personajes no están tan ligados a personas reales, pero reflejan los modos de algunas de ellas como Tom Hollenbeck, que representa a los autores estrella surgidos a partir de los 90: Todd McFarlane, Rob Liefeld o Jim Lee.

Página 4 de Hey Kids! Comics! en la que el editor de Yankee Comics, Meyer Hershenson, tras dar una limosna a un hombre en la entrada del estreno del musical de Powerhouse, reconoce que ese hombre (Irwin Glaser) fue el creador del personaje que tanto éxito está cosechando.

El dibujo de Chaykin se caracteriza por ser algo estático y tener ciertos problemas para identificar los rostros de los personajes. A su favor hay que decir que en esta obra se ha esforzado para dar individualidad a cada uno, dada la gran cantidad de personajes que baraja, incluyendo un dramatis personae al principio para usar como referencia. De todas maneras el dibujo es efectivo y la estructura narrativa funciona muy bien, centrándose en conversaciones y primeros planos. Por otro lado, el guion atrapa, desvelando poco a poco toda una historia de triunfo y tragedia, cerrando un círculo en el desenlace final, que no es más que el principio de todo.

Tal vez le falte a la obra algo de visión positiva, es muy mordaz y al centrarse en los trapos sucios del mundillo deja de lado, o hasta critica, los aspectos positivos, como un fandom que tilda de borrego o la falta de creatividad de los autores modernos (como si los anteriores a los 90 hubieran aprendido a dibujar por sí solos). Muchas de las historias que explica Chaykin son muy conocidas entre los amantes del cómic estadounidense, pero serán muy reveladoras para aquellos que no conozcan sus entrañas al detalle.

En definitiva, un buen cómic en una cuidada edición que todo aficionado al género debería leer e incluso todo aquel deslumbrado por el glamour del cine de superhéroes actual debería conocer. Es la historia de luces y sombras de trabajadores y editores, de explotación y oportunidades, de la especulación y los derechos sobre la propia obra.

Narración Pulp en Barcelona

Un lugar de encuentro

Imagen: logo de la segunda edición de Area Pulp con los personajes creados por Robert E. Howard, Conan el Bárbaro (1932, izquierda) y Solomon Kane (1928, derecha). Ilustración de Juanma Martín Rivas.

El pasado domingo 10 de noviembre Area Pulp organizó su segundo festival, en esta ocasión homenajeando a Robert E. Howard creador del famoso Conan el Bárbaro y de Solomon Kane. El lugar escogido fue la taberna Ovella Negra cercana a la calle Marina, en Barcelona. El festival aglutinó a escritores, ilustradores, artesanos, tiendas y profesionales relacionados con la literatura fantástica, la ciencia ficción, el cómic y los juegos de rol; y, por supuesto, a muchos aficionados a esos géneros.

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Algunas paradas del mercado de Area Pulp.

 

Estos festivales surgieron con la idea de poner en contacto al gran público con creadores de contenido del fantástico y difundir una cultura poco conocida, pero rica en contenidos. El formato escogido es el de un mercado donde puedes pasear por los diversos puestos y charlar, comprar o debatir en las diferentes mesas redondas. El festival contaba además con un concurso literario, juegos de mesa, sesiones de maquillaje de efectos especiales y paradas de firmas de los diversos autores.

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Autores firmando en el evento Area Pulp.

En la película Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994) se iniciaba el metraje con una definición de la voz inglesa pulp que en su segunda acepción decía: “Una revista o libro que contiene temas escabrosos y está impreso de forma característica en papel rugoso y sin guillotinar”. Tarantino ya había hecho patente su intención de hacer una película que fuera del mismo estilo que la revista Black Mask (1920), que se encuadraba dentro de ese formato y que trataba normalmente con historias de género negro. El propio título de la película se podría traducir como “narración pulp”.

Primeros minutos de la película Pulp Fiction.

Las revistas pulp fueron muy populares desde finales del siglo XIX hasta los años 60 del siglo XX, siendo un producto muy barato destinado a la evasión y a las clases populares, sobre todo a hombres, y con historias, como decía la definición, algo truculentas. El termino pulp (pasta o pulpa) es algo despectivo y se refiere al tipo de papel utilizado, amarillento y barato, de mala calidad y sin guillotinar, encuadernado en rústica.

Los argumentos solían ser simples, aunque no siempre, y usualmente incluían historias de ciencia ficción, terror, fantasía, romance y género negro. Eran frecuentes los temas sórdidos, eróticos, el consumo de drogas y la violencia donde el enfoque que daban los autores era muy directo, dejando de lado el desarrollo de los personajes y el dialogo a favor de la narrativa y la trama. Los nombres de las revistas solían contener palabras como “asombroso”, ”aventura”, “extraño”, “horror” o “espeluznante”, como en la famosa Weird Tales (Cuentos Extraños, 1922).

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Portada de Weird Tales de mayo de 1934, con una historia de Conan escrita por Robert E. Howard, ilustración de Margaret Brundage. Fuente.

Su pico de mayor popularidad llegó en la década de los años 30, época en la cual el imaginario colectivo sitúa las historias de los personajes pulp más famosos. Tras la Segunda Guerra Mundial el aumento de los costes del papel debido a la escasez y la competencia de los comic-books, las novelas de bolsillo y la televisión hicieron declinar este formato. Aun así el relevo lo tomaron las llamadas revistas para hombres con historias de guerra, acción en lugares exóticos y chicas ligeras de ropa, pero ya con papel satinado.

Dentro de las revistas pulp surgieron personajes que posteriormente saltaron a la publicación en novela (a menudo recopilando los relatos de las revistas), el cómic o el cine como Buck Rogers, Conan el Bárbaro, los Mitos de Cthulhu, Doc Savage, Flash Gordon, John Carter de Marte, la Sombra, Tarzán o el Zorro. Multitud de autores pasaron por las páginas de este tipo de revistas, tan famosos como Isaac Asimov, Ray Bradbury, Philip K. Dick, Robert E. Howard o H. P. Lovecraft.

En Area Pulp podréis encontrar autores que dan homenaje a ese tipo de historias surgidas de las revistas pulp. Historias con anti-héroes, fantásticas, llenas de acción donde el misterio, lo oculto y la magia siempre están presentes. Historias que suceden en el futuro o en lugares exóticos, con sociedades muy distintas, y a la vez muy parecidas, a las nuestras. Aunque el formato y la calidad de muchas de las historias publicadas dejaran mucho que desear, las revistas pulp permitieron despegar a autores que hoy en día son ampliamente reconocidos. Un ejemplo de que la “cultura popular” puede realizar obras reflexivas y de alto valor, a menudo despreciadas por la llamada “alta cultura”.

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Una de las mesas redondas del evento Area Pulp.

Fotografías de Rubén Alonso Jiménez.

100 años de superhéroes (VI y final)

Imagen: portada de X-Men #114 (julio de 2001) por Frank Quitely. Este número es el primero de la etapa de Grant Morrison, guionista que marcará a muchos de los cómics de los últimos años. La logoforma fue editada para que hiciera referencia a New X-Men a petición del autor. Los personajes que aparecen son de izquierda a derecha: la Bestia, Fénix, Lobezno, el Profesor X, Cíclope y la Reina Blanca.

Resurgimiento (2002-2011)

A principios del siglo XXI se percibió que no había regeneración de lectores en los cómics de superhéroes. Por un lado se empezó a invertir más en el apartado gráfico para atraer a un público cada vez más acostumbrado a menos texto y más imagen. No solo el color por ordenador se había ido perfeccionando durante los años 90 sino que se exigía cada vez más a los dibujantes y entintadores, llegando a obtener páginas de una altísima calidad. Pero por otra parte los propietarios de los personajes empezaron cada vez más a franquiciarlos y los superhéroes se diversificaron en el cine, la televisión y los videojuegos, dejando de ser casi exclusivamente héroes de papel.

Películas y series de superhéroes en radio, cine y televisión ha habido desde los años 40, siendo los más recordados los seriales televisivos de Superman (1951) y Batman (1966), la película de Superman de Richard Donner (1978), la de Batman de Tim Burton (1989) y sus continuaciones durante los 80 y los 90. También hubo series de animación como Batman: la serie animada de Bruce Timm de 1992, que tuvo muy buena crítica y aceptación. Pero no había en aquellos años ninguna intención de cambiar el modelo de negocio del papel al celuloide.

En el año 2000 la película X-Men de Bryan Singer, con dos secuelas hasta 2006, fue toda una sorpresa comercial y se vio el cine como una gran oportunidad de negocio. Viendo la caída de lectores se empezaron a crear cada vez más películas y series basadas en superhéroes, relegando el comic-book a los lectores más veteranos y enfocando los nuevos medios para atraer nuevo público. Spider-Man de Sam Raimi en 2002, y sus secuelas en 2004 y 2007, volvieron a ser un éxito y, sobre todo, las trilogías de Batman de Christopher Nolan (2005 a 2012) y Iron Man (2008 a 2013). Los cómics, las películas y los juegos se retroalimentaban, la línea ultimate de Marvel sería la base de su universo cinematográfico y a la vez las películas influirían en los comics posteriores.

Por ejemplo, en 2001 el guionista escocés Grant Morrison se encargó de los guiones de la Patrulla X en la serie X-Men. A partir del número 114 (julio de 2001) junto a Frank Quitely y otros dibujantes, como Phil Jiménez, la serie tuvo un tono muy diferente a lo habitual, con drogas, adulterio, revueltas estudiantiles, personajes con fuertes personalidades y tramas posmodernas, dando brillo a una franquicia en caída libre. Sin embargo, estéticamente la serie se parecía a las películas aunque sus historias no se asemejaran en nada.

En ese mismo año el guionista que iba a ser la mano detrás de la Marvel de los años 2000 empezó en la serie Daredevil vol. 2 #26 (diciembre de 2001) dentro de la línea Marvel Knights. Junto al dibujante Alex Maleev, Brian Michael Bendis presentaba historias de género negro, conducidas mediante hábiles diálogos y un ritmo narrativo muy pausado. Al terminar su etapa en Daredevil, Bendis migraría a los Vengadores, donde los alzaría a las auténticas estrellas de la Casa de las Ideas, como nunca antes había pasado. Empezaría en el Avengers #500 (septiembre de 2004) y continuaría con New Avengers #1 (enero de 2005) en una etapa que duraría hasta 2010, incorporando a personajes como Spiderwoman, Luke Cage, Puño de Hierro, Lobezno o Spider-Man a las filas habituales de los Vengadores.

Mientras tanto los mutantes de Marvel probaban nuevas vías de volver a resucitar a la franquicia como el experimento de Peter Milligan y Michael Allred en X-Force (X-Force #116, mayo de 2001) que llevaría a la cancelación de la serie y al inicio de un nuevo título: X-Statix (septiembre de 2002). Los autores trataban polémicos temas como la sociedad de consumo, los famosos, la política internacional o la alienación juvenil. Varios miembros del grupo eran homosexuales y se intentaba reflejar la sociedad norteamericana de principios del siglo XXI a través de una crítica mordaz.

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Portada de X-Statix #1 por Mike Allred, septiembre de 2002. Fuente.

Tras la etapa de Morrison se realizó un fichaje estrella para la Patrulla X como fue Joss Whedon, creador de Buffy Cazavampiros y Firefly, con amplia experiencia en cine y televisión como guionista. Se le creó una serie a él expresamente y se aceptaron todas sus peticiones con tal de que resucitase a los mutantes. Astonishing X-Men #1 (julio de 2004) continuaba la historia donde la dejó Morrison y contaba con el dibujante John Cassaday. Fiel a su estilo, muestra historias de crecimiento personal de los personajes, con homenajes a la etapa de Claremont, con sentimientos a flor de piel, pero adoleciendo sus diálogos de réplicas constantes para ver quién es más duro e ingenioso.

Paralelo a la etapa de Bendis otro de los autores base de la Marvel de los 2000 y de su adaptación a la gran pantalla fue Mark Millar. En 2006 creó el crossover Civil War junto a Steve McNiven que tuvo repercusiones en casi todo el universo Marvel, llegando hasta la muerte del Capitán América y la consolidación de Tony Stark como perro guardián de la seguridad de los Estados Unidos. Papel que mantuvo hasta la Invasión Secreta de Bendis en 2008. Otras obras que, como Civil War, han marcado las películas y series de Marvel de la pasada década han sido el Capitan América de Ed Brubaker (Captain America vol. 5 #1, enero de 2005) junto a Steve Epting y Marcos Martín entre otros dibujantes; el Puño de Hierro de Ed Brubaker, Matt Fraction y David Aja (Immortal Iron Fist #1, enero de 2007); y el Iron Man de Matt Fraction y Salvador Larroca (Invincible Iron Man vol. 2 #1, julio de 2008).

DC entraba en los años 2000 tras varios años marcados por la renovación que supuso Kingdom Come. Siguiendo la estela de la serie de Waid y Ross justo había finalizado la etapa de la JLA de Grant Morrison y Howard Porter que había puesto en primera línea al grupo emblema de DC, recuperando la esencia de los personajes y con un tono totalmente mitológico. Los planteamientos del guionista acabarían incluso afectando al resto de colecciones, hasta Crisis Final en 2008.

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Portada de JLA #1 por Howard Porter y John Dell, enero de 1997. Fuente.

Aunque Marvel volvía a tomar la delantera del medio gracias a la renovación que supuso la línea Ultimate y sus consecuencias, DC seguía produciendo obras puntuales de calidad, aunque cada vez más y más el caos se apoderaba de sus series y su continuidad. Cada pocos años DC presentaba a sus personajes “renovados”, cambiando sus orígenes y personalidades con varias Crisis (infinita en 2005 y final en 2008), volviendo al multiverso, pero con “sólo” 52 tierras alternativas (Nuevos 52, ya en 2011). Aunque estas estrategias sirvieron para mantener el interés y las ventas no produjeron etapas realmente remarcables.

Dentro de los personajes femeninos, sí que DC ha estado siempre más a la delantera que Marvel. En enero de 2002 se publicó Catwoman vol. 3 #1 de Darwyn Cooke y Ed Brubaker, con muy buenas críticas. También encontramos a la serie Birds of Prey que narraba las aventuras de Canario Negro y Barbara Gordon (primero como Oráculo y luego como Batgirl). En el número 56 (agosto de 2003) la guionista Gail Simone añadió a la Cazadora como protagonista y actualmente las tres conforman la alineación regular.

Darwyn Cooke también realizó tal vez la mejor publicación de DC de los años 2000, La Nueva Frontera (New Frontier) de 2004. Un universo alternativo donde vuelve a narrar la aparición de los héroes de la Edad de Plata, pero esta vez inmersos en la cultura e historia de los años 50 y 60. Cooke presentaba la Guerra Fría, el racismo, la caza de brujas, la carrera espacial y la era atómica a partir de un discurso de John F. Kennedy del que se extrae el título de la serie. Una obra muy nostálgica a la vez que buscaba inspirar para el futuro.

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Portada de New Frontier #1, por Darwyn Cooke, marzo de 2004. Fuente.

Inicialmente también ambientada en los años 50 Superman Red Son (2003) de Mark Millar y Dave Johnson nos respondía a qué hubiera sucedido si Superman hubiera aterrizado no en Kansas sino en Ucrania. La historia avanza a través de las décadas con un Superman como adalid de la Unión Soviética, buscando siempre el bienestar de la humanidad, pero cayendo en el autoritarismo. El conflicto entre seguridad y libertad es el hilo conductor de esta obra, con un inesperado final.

Grant Morrison iba poco a poco configurándose como indispensable para el universo DC y además de su JLA y de sus Crisis se encargó en esta década de dos obras relacionadas con los dos iconos de la editorial. Por un lado su etapa en Batman desde el número 655 (septiembre de 2006) y después en Batman and Robin en 2009. Junto a varios dibujantes como Andy Kubert, Tony Daniel o Frank Quitely el guionista crea una de las etapas más psicodélicas del Hombre Murcielago, utilizando elementos muy variopintos de su pasado: desde la supuesta supervivencia de uno de sus progenitores, villanos a cada cual más esperpéntico, hasta el plan de contingencia de Batman por si un día él mismo se volviera loco.

Por otro lado una de las mejores obras de esta década la encontramos en All-Star Superman de 2006. Junto a su dibujante fetiche, Frank Quitely, Morrison de-construye a Superman, analizando y aislando todos los elementos clásicos que hacen al último hijo de Krypton una leyenda. En cada número se trata un icono del universo de Superman en una suerte de doce pruebas de Hércules mientras se desarrolla una trama donde la vida del Hombre de Acero está en peligro.

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Portada de All-Star Superman #1 por Frank Quitely y Jamie Grant, enero de 2006. Fuente.

Además de Morrison encontramos también en estos años a otro gran demiurgo del destino de los personajes de DC, Geoff Johns. En el año 2005 fue el encargado de traer de vuelta al Green Lantern Hal Jordan después de su traición y muerte en Hora Cero. Se volvía a reescribir su origen, pero se añadían y ampliaban las historias que había hecho Alan Moore para el cuerpo de linternas verdes. Johns crea el concepto del espectro emocional, donde cada emoción está ligada a un color, como sería el verde a la voluntad o el amarillo al miedo, por ejemplo. Esto le permite crear toda una mitología a su alrededor que devolvió a Green Lantern a primera línea. No solo eso sino que también se encargaría de guionizar el crossover de Flash que cambiaría el universo DC para adecuarlo a las nuevas 52 tierras alternativas de 2011, Flashpoint.

¿Crisis en cómics infinitos? (2012-2019)

A partir de 2008 la proliferación de películas y series de televisión de superhéroes ha ido en aumento. Marvel creó el MCU (Marvel Cinematic Universe) donde todas sus producciones estaban interrelacionadas y donde existía una continuidad, al estilo de los comics que crearon Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko. En 2012 se estrenó Avengers, la película de los Vengadores, que unía a personajes ya presentados en anteriores filmes como Thor (2011), Iron Man (2008) o Capitán América: el primer vengador (2011). Avengers ha contado con tres secuelas, incluida la recientemente estrenada Avengers: Endgame (2019). Cada año varios títulos de superhéroes se han estrenado, tanto de Marvel como de DC, incluyendo varias películas sobre Superman, Batman, Spider-Man, Lobezno, la Patrulla X y los Guardianes de la Galaxia.  The Dark Knight de Christopher Nolan (2012) y Black Panther (2018) de Ryan Coogler han recibido varias nominaciones y premios de la Academy of Motion Picture Arts and Sciences (los llamados premios Óscar).

Además, gracias a los servicios de streaming, las series sobre superhéroes también han tenido un crecimiento sin precedentes. Aunque DC había producido previamente bastantes series con cierto éxito (Wonder Woman, 1975; Flash, 1990;  Las aventuras de Lois y Clark, 1993; Smallville, 2001; por ejemplo), no fue hasta Arrow (2012) cuando despegó la fiebre. Desde entonces han aparecido Gotham (2014), Constantine (2014), Flash (2014), Supergirl (2015), Legends of tomorrow (2016), Titans (2018) y Doom Patrol (2019).

Marvel tuvo cierto renombre con la serie de televisión de Hulk que protagonizaba Lou Ferrigno en 1977 junto a otras producciones menores basadas en Spider-Man durante esa época. A partir de 2013 empezó su línea de series con Agentes de SHIELD, pero la popularidad vino a partir de Daredevil y Jessica Jones en 2015, seguidas de Luke Cage (2016), Iron Fist (2017), Punisher (2017) y The Defenders (2017). Actualmente parece que han perdido algo de fuelle aunque siguen produciendo series como Cloack and Dagger (2018) y Runaways (2017).

Parece que el foco de los superhéroes se centra hoy en día en los medios audiovisuales, aunque también parece dar síntomas de saturación, con batallas de derechos, licencias, excesivos títulos para seguir, múltiples plataformas de visionado, etc. Sin embargo las creaciones más originales siguen realizándose en papel y, aunque eclipsadas por la vorágine de efectos especiales, han surgido títulos remarcables en los últimos años que vale la pena mencionar aquí.

Este éxito de crítica no se corresponde con una subida de las ventas, que en todo caso han bajado, debido a un contingente de lectores reaccionarios. Muy a menudo el lector medio de superhéroes suele ser un hombre blanco entado en los 40 que busca seguir leyendo a sus personajes de toda la vida (en este caso de los años 80 y 90). Aunque se ha intentado atraer a nuevas generaciones a los cómics de superhéroes, el público habitual parece querer contenido clásico como en las reestructuraciones de DC y  Marvel, Rebirth y Legacy de 2016 y 2017.

La feminización y socialización de la Marvel de Axel Alonso fue muy valorada, pero no acompañada de ventas altas. Jane Foster, anteriormente una secundaria, ganaba los poderes de Thor y se convertía en la diosa del tueno (Thor vol. 4, #1, de Jason Aaron y Russell Dauterman, diciembre de 2014); aparecía el primer personaje musulmán de primera fila de Marvel, la nueva Ms. Marvel, una adolescente hija de inmigrantes (Ms. Marvel vol. 3 #1, de G. Willow Wilson y Adrian Alphona, abril de 2014) y Riri Williams se convertía en la nueva Iron Man, negra, joven y mujer (Invincible Iron Man vol 4. #3).

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Portada de Thor vol. 4 #1, por Russell Dauterman y Frank Martin, diciembre de 2014. Fuente.

En los últimos años las mejores obras de superhéroes han sido las menos convencionales, las que han tratado un desarrollo de personajes más profundo y cercano a la realidad o premisas originales nunca vistas anteriormente. El Daredevil de Mark Waid, Paolo Rivera y Marcos Martín (Daredevil vol.3 #1, septiembre de 2011) rehace toda la etapa de los 2000 hacia un tono mucho más positivo y cercano al lector. También encontramos al Ojo de Halcón de Matt Fraction y David Aja (Hawkeye vol. 4 #1, octubre de 2012) con un personaje sin uniforme, compartiendo protagonismo con su versión femenina.

Dan Slott nos sorprendió con la mente del Dr. Octopus ocupando el cuerpo de Spider-Man, intentando ser mejor de lo que lo había sido Peter Parker en Superior Spider-Man #1, enero de 2013, junto a Ryan Stegman. Saladin Ahmed y Christian Ward en julio de 2017 iniciaron una serie limitada con el rey de los inhumanos como protagonista, Rayo Negro (Black Bolt #1), gráficamente muy potente, donde nos presentan al protagonista encarcelado.

Y finalmente tenemos al guionista estrella del momento, Tom King, el ex-agente de la CIA. King ha escrito la aclamada serie Vision vol. 2 en 2016 (junto a Gabriel Hernández Walta) con el androide de los Vengadores buscando el sentido de la vida formando una familia, la colección de Mr. Miracle (2017) junto a Mitch Gerads que explora como los traumas vitales condicionan la vida familiar de este personaje creado por Kirby y actualmente guioniza una de las mejores etapas de Batman de los últimos años (Batman vol. 3 #1, agosto de 2016).

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Portada de Mr. Miracle vol. 4 #1, por Nick Derington, octubre de 2017. Fuente.

Y hasta aquí este repaso sobre los superhéroes desde hace 100 años, esperamos que haya servido para poder entender mejor este género y, sobre todo, dar obras de referencia para aquellos que quieran ahondar más en él. Por supuesto, como dijimos en la primera entrega, no es una lista exhaustiva y seguro que nos dejamos muchos autores y personajes fuera de estas entradas. Pero el formato y el tiempo nos ha obligado a escoger las que pensamos han sido las más representativa o de mayor calidad para cada momento. Muchas gracias por leernos.

100 años de superhéroes (II)

Imagen: Portada del Showcase número 4 (Carmine Infantino y Joe Kubert, octubre de 1956) que presenta al nuevo Flash de DC Comics y es considerado el primer cómic de la Edad de Plata. Nótese el sello de la Comics Code Authority en la parte superior derecha. Fuente.

La Edad de Plata (1956-1970)

Tras la debacle producida por la pérdida de ventas, debido a que una gran cantidad de lectores de cómics eran las tropas movilizadas durante la guerra, y a su condena como incitadores de la violencia juvenil sólo unos pocos títulos de superhéroes de DC Comics se mantenían en el mercado con historias de muy baja calidad. Pero, paradójicamente, la censura del Comics Code Authority (CCA) iba a resucitar el género de superhéroes. Una vez eliminados, o castrados, gran cantidad de géneros dentro del cómic debido a la necesidad de llevar el sello del CCA para poder vender en quioscos (y para que el público percibiera que eran aptos para niños), quedaba un nicho de mercado que los superhéroes podían llenar una vez se reinventaran, siendo menos violentos, menos eróticos y más inocentes.

En 1956 DC Comics estrenó al nuevo Flash de Julius Schwartz, Gardner Fox y Carmine Infantino en la revista Showcase número 4. Basado en el personaje homónimo de los años 40 nos presenta a un policía científico, del medio oeste americano, que además combate el crimen disfrazado gracias a sus poderes de súper-velocidad obtenidos por un accidente con productos químicos. Sus enemigos son personajes disfrazados, algo ridículos, y con motivaciones bastante ingenuas, incluyendo también gánsteres y monstruos, pero sin nada de la sordidez de los años 40. Los nuevos lectores de superhéroes son chavales nacidos tras la guerra e influidos por la idea de que la ciencia y la tecnología nos ofrecerán un futuro mejor.

Tres años más tarde DC revitalizó a otro personaje de la Edad Dorada, Green Lantern, también en Showcase (número 22, 1959) mediante el equipo creativo de John Broome y Gil Kane. Las historias de aventuras en otros planetas y dimensiones junto a la ciencia fantástica (en contraposición al ocultismo y la magia más predominantes en las décadas anteriores) eran la norma habitual, pero los personajes eran bastante planos debido a las limitaciones aparentes que imponía el Comics Code: sus sentimientos son siempre justos y honorables y el mundo en el que viven carece de relación con la realidad norteamericana excepto en apariencia. En 1960 la editorial decidió crear un grupo de superhéroes, la Liga de la Justicia de América (The Brave and the Bold #28), que aglutinaba a las estrellas de la casa: Superman, Batman, Aquaman, Flash, Green Lantern, el Detective Marciano y Wonder Woman. De nuevo vuelven a aparecer decenas de personajes y series nuevas cada mes, impulsadas por las altas ventas.

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Portada del Brave and the Bold #28, marzo de 1960. Por Mike Sekowsky y Murphy Anderson. Fuente.

Martin Goodman, director de Marvel Comics en esa época, vio que era el momento de que su editorial se sumara a la nueva moda de los superhéroes tras las grandes ventas de la Liga (hasta el momento la editorial se centraba en publicar historias de monstruos, ciencia ficción y fantasía). Encargó a su sobrino Stanley Lieber (que usaría su seudónimo Stan Lee y que trabajaba como asistente y guionista en la editorial) que creara un grupo de superhéroes del estilo de la Liga de la Justicia para aprovechar la tendencia. Junto a Jack Kirby crearían a los 4 Fantásticos (Mr. Fantástico, la Chica Invisible, la nueva Antorcha Humana y la Cosa) en 1961, pero resultaron en un grupo poco usual para los estándares de la época y alejado de lo que Goodman pretendía. Sorprendentemente fueron un éxito de ventas.

Los 4 Fantásticos dieron frescura al género añadiendo profundidad a los personajes, con emociones genuinas, defectos, dudas y un entorno (la ciudad de Nueva York) cercano y reconocible para el lector. Los personajes a partir de entonces dejaron de ser paladines asexuados y empezaron a tener deseos, miedos y motivaciones muy humanas; los lectores empezaron a identificarse con ellos y su media de edad subió, llegando a ser muy populares entre los universitarios y la contracultura de los 60.

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Portada de The Fantastic Four #1, noviembre de 1961. Por Jack Kirby y Dick Ayers. Fuente.

Tras el éxito de los 4F Stan Lee junto a diversos autores empezaron a crear nuevos personajes para Marvel siguiendo el mismo estilo: el Hombre Hormiga (Stan Lee y Jack Kirby, 1962), Hulk (Stan Lee y Jack Kirby, 1962), Thor (Stan Lee y Jack Kirby, 1962), Spider-Man (Stan Lee y Steve Ditko, 1962), Iron Man (Stan Lee y Don Heck, 1963), Doctor Extraño (Stan Lee y Steve Ditko, 1963) y Daredevil (Stan Lee y Bill Everett, 1964). Spider-Man al cabo de poco tiempo se convirtió en la estrella de la editorial y su icono por excelencia, presentado las aventuras de un adolescente de 15 años y su evolución como persona hasta llegar a la universidad mientras se enfrentaba a villanos disfrazados y a tener que pagar el alquiler mes tras mes, gracias al equipo de Stan Lee (como no) y John Romita.

Además de series con personajes individuales Lee y Kirby crearon en 1963 a dos grupos de superhéroes que también serían muy populares, uno que reunía a las estrellas del sello Marvel (esta vez sí, imitando a la Liga de la Justicia) y otro que trataría temas raciales, de marginalidad y genética. El primer caso fueron los Vengadores, con su primera alineación formada por Iron Man, la Avispa, el Hombre Hormiga, Thor y Hulk. El segundo caso fue la Patrulla X (debido a que sus miembros tenían un poder extra y era además el símbolo de lo desconocido): Cíclope, la Bestia, el Hombre de Hielo, el Ángel y la Chica Maravillosa. Cabe destacar que la Patrulla Condenada de DC, de Arnold Drake y Bob Haney, precede varios meses a la publicación de la Patrulla X (X-Men en el original) y ambos grupos tienen sospechosas similitudes, como un líder súper inteligente en silla de ruedas y ser personas con poderes que les marginan de la sociedad.

En 1966 Batman tendría una serie televisiva, casi paródica, que mostraba la gran popularidad de los superhéroes durante la década. Otros shows televisivos copiaron la idea mostrando personajes similares a superhéroes, parodiándolos e introduciendo el género completamente en el imaginario popular. A pesar de su popularidad entre los universitarios el público objetivo del género súper-heroico seguía siendo juvenil, normalmente niños blancos entre los 10 y los 15 años.

Video con escenas de baile de la serie Batman (1966) con Adam West (Batman) y Burt Ward (Robin). Puede verse la poca seriedad con que tratan al personaje, el estilo camp y la influencia de la moda y música de los 60.

Además del declive del cómic de horror debido al CCA las mayores ventas de los cómics de superhéroes también redujeron la presencia de cómics sobre el lejano oeste, las historias de amor y las caricaturas de animales antropomórficos. Sin embargo los cómics de temática adolescente (como los de Archie Comics) y dirigidos al público infantil (como los de Harvey Comics) ganaron adeptos e incluso crearon personajes semejantes a superhéroes. Junto al cómic de superhéroes también ganaron popularidad los llamados underground comix, cómics satíricos auto-editados y distribuidos en círculos de la contracultura, orientados a adultos y con un fuerte contenido sexual, junto con drogas y violencia.

Hacia finales de los años 60 la popularidad de los superhéroes en el mercado y los medios de comunicación dio síntomas de saturación y las ventas empezaron a caer. Las historias, bastante ingenuas, empezaban a resultar menos atractivas a una sociedad imbuida de movimientos contra-culturales, problemas sociales y raciales. Además el CCA empezó a permitir personajes de terror en los cómics a partir de 1971 siempre que fueran culturalmente apropiados (como Drácula o el monstruo de Frankenstein), lo que inició una nueva línea de cómics de horror que compitió por el mismo mercado que los superhéroes. La crisis de ventas junto a la retirada de los autores que iniciaron la Edad de Plata permitió la entrada de una nueva generación que intentó adaptar los superhéroes a los nuevos tiempos.

100 años de superhéroes (I)

Imagen: Portada de la revista All-Story Weekly número 9 de agosto de 1919, donde se inició el serial «La Maldición de Capistrano» que presentó al personaje del Zorro por primera vez. Fuente.

En los últimos años ha habido una gran proliferación de películas, series y videojuegos basados en superhéroes, sobre todo en los personajes de las dos grandes editoriales norteamericanas Marvel y DC. Aunque existen seriales de radio, series de televisión y películas de estos personajes desde hace décadas la mayor parte de sus aventuras han sucedido, y suceden, en el llamado noveno arte, el cómic. En este artículo vamos a hacer un repaso de la historia de los superhéroes estadounidenses desde el que podemos considerar el primer personaje del género como tal, el Zorro, y centrados más en el medio de la historieta. No es un resumen exhaustivo y seguro que nos dejamos a grandes autores en el tintero, pero intentaremos hacer justicia a los grandes, y bajos, momentos de este género.

Precedentes

Tal vez el primer precedente sea la Pimpinela Escarlata de 1903, un noble británico que usa una doble identidad para ayudar a aristócratas franceses a librarse de la guillotina durante el Terror de la Revolución Francesa. La Pimpinela incluye convenciones del género súper-heroico tales como una identidad secreta, el disfraz y una habilidad e ingenio superior para derrotar a sus enemigos, pero no podemos llamarle aún superhéroe ya que el propósito de sus acciones es muy particular y centrado en un momento histórico concreto.

En 1919 el Zorro (creado por Johnston McCulley) hizo su aparición prácticamente copiando las premisas de la Pimpinela, ya dentro de las revistas pulp y no en un ámbito literario, por tanto más accesible al público en general y a las clases obreras en particular; debido a su influencia posterior en todos los superhéroes y su apertura a la cultura popular, lo hemos elegido como iniciador del género. Además el Zorro tiene un sentido más universal de la justicia que la Pimpinela (aunque también es más abstracto en sus motivaciones, como la mayoría de personajes del género). En las historias pulp y las tiras de prensa existían personajes muy variopintos que influyeron en los primeros proto-superhéroes tales como John Carter (Edgar Rice Burroughs, 1911), Tarzan (Edgar Rice Burroughs, 1912), Buck Rogers (Philip Francis Nowlan, 1929), Dick Tracy (Chester Gould, 1931), Dan Dunn (Norman Winfield Marsh, 1933) o Flash Gordon (Alex Raymond, 1934).

A partir de este punto, junto a las historias de misterio, eróticas y de aventuras, surgen héroes que copian el estilo del Zorro mezclado con la acción en entornos exóticos (en la Tierra o fuera de ella) o combatiendo el crimen organizado al estilo del pulp como la Sombra (Walter Gibson, 1931), Doc Savage (Henry Ralston y John Nanovic, 1933), Mandrake (Lee Falk, 1934) o el Hombre Enmascarado (Lee Falk, 1936).

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Primera tira dominical del Hombre Enmascarado (The Phantom), 28 de mayo de 1939. Por Ray Moore. Fuente.

La Edad Dorada (1938-1945)

Durante los años 60 del siglo XX se acuñó este término comparando la producción de cómics de esa época con la que había existido durante los años de la II Guerra Mundial, muy prolífica, y que se denominó retrospectivamente Edad Dorada de los cómics (siendo los años 60 una nueva era de bonanza y acabando denominándose Edad de Plata).

En junio de 1938 se publicó el Action Comics número 1 con la primera aparición de Superman. Superman acabaría de trasformar los superhéroes de los años 30 en la imagen icónica que tenemos hoy en día de ellos. Recoge todas las influencias de las décadas anteriores, pero añade una gran cantidad de fantasía con poderes sobrehumanos, un origen en otro planeta y un uniforme ajustado de colores básicos y vistosos (influido por los forzudos circenses). Los creadores de Superman fueron Jerry Shiegel y Joe Shuster y, entre otras influencias como el pulp o la novela negra, basaron muchos de los poderes marca de la casa del personaje en el protagonista de la novela Galdiator (Philip Wylie, 1930). Superman se convirtió en un éxito de ventas y obligó al resto de editoriales a crear personajes que lo imitaran, además de incentivar en la propia editorial madre (National Publications, que acabaría llamándose DC comics) crear derivados como Batman (Bob Kane y Bill Finger, 1939), Flash (Gardner Fox y Harry Lampert, 1940), Green Lantern (Martin Nodell, 1940) o Wonder Woman (William Moulton Marston, 1941). Por su parte Fawcett Comics crearía en 1940 el personaje más vendido de la época, un imitador casi total de Superman, el Capitán Marvel (actualmente llamado Shazam por un tema de derechos) de Clarence Beck y Bill Parker. Mes tras mes aparecían nuevos personajes.

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Portada de Action Comics #1, junio de 1938. Por Joe Shuster. Fuente.

El ambiente prebélico en los EUA y la guerra en Europa influyeron mucho en las historias de los cómics de superhéroes. La editorial rival de National, Timely (posteriormente Atlas y más adelante Marvel Comics) creó a personajes como Namor, el hombre submarino (Bill Everett, 1939), la Antorcha Humana original (Carl Burgos, 1939) y el Capitán América (1941) de Joe Simon y Jack Kirby. La segunda guerra mundial estaba muy presente en el trasfondo de los cómics de la época así como el espionaje, los saboteadores y el crimen organizado. El nazismo era ridiculizado igual que los japoneses, llegando a ser marcadamente racistas en sus representaciones (con frases como “Slap a Jap” – abofetea a un ‘japo’, común en carteles de la época) a partir de la entrada de los EUA en la contienda.

The Spirit (1940) de Will Eisner, por su parte, continuó la estela de los héroes pulp, sin derivar en las historias más fantasiosas de los superhéroes. El resto de personajes se caracterizaban por llevar trajes ajustados de colores algo chillones, al estilo de Superman, y utilizar sus habilidades (sobrehumanas o no) para combatir el crimen, las injusticias y, en gran medida, el nazismo y los japoneses. Los superhéroes de los años 30 y 40 utilizaban métodos bastante expeditivos para lidiar con los problemas, siendo relativamente violentos y, en ocasiones, amorales. El público objetivo no eran niños ni adolescentes, sino soldados y adultos y en consecuencia las historias (influidas por el pulp) trataban asuntos bastante sórdidos.

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Portada de Action Comics #58, marzo de 1943. Por Jack Burnley. Fuente.

Aunque los superhéroes eran predominantes en los cómics de la época, los títulos de humor y de temática adolescente seguían teniendo gran representación. Los cómics de aventuras como el Príncipe Valiente (Harold Foster, 1937), Flash Gordon o Tarzan, también continuaron publicándose sin demasiados altibajos.

El crepúsculo de los héroes (1946-1955)

Tras la guerra las ventas empezaron a mermar para el cómic de superhéroes, los personajes estaban muy ligados a la II Guerra Mundial y a la época de crisis de los años 30 y 40, una vez finalizado el conflicto, cuando mejoraron las condiciones de vida, la población estadounidense empezó a demandar otro tipo de historias. Paradójicamente el género bélico se volvió más popular (tal vez porque representaba más de cerca las vivencias de los veteranos de guerra) y subieron con mucha fuerza la ciencia ficción (paralelamente a la literatura del mismo género), la serie negra y el terror. Otros géneros en auge incluyeron el romance y el lejano oeste.

En 1953 un subcomité del senado de los Estados Unidos de América dirigió una investigación para abordar el problema de la delincuencia juvenil, en auge durante la década. Influidos por el libro La seducción del Inocente (1954) de Fredric Wertham, que afirmaba una relación directa entre los cómics y el comportamiento violento y delictivo de los jóvenes, acosaron a las editoriales que publicaban historias de terror y suspense, que fueron llevadas a juicio.

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Portada de Crime SuspenStories #22, mayo de 1954. Por John Craig. Fuente.

Las historias de superhéroes también fueron acusadas de promover la violencia y finalmente se creó el Comics Code Authority (CCA, 1954) un organismo que censuraba y aprobaba los cómics publicados en esa época acorde a un estricto código moral. Aquellos cómics que no llevaban el sello de la CCA en portada cayeron en picado, en consecuencia editoriales como EC Comics cancelaron toda su línea de cómics de horror y otras se autocensuraron para poder llevar el mencionado sello.

A finales de 1954 casi todas las series de superhéroes habían sido canceladas excepto las más icónicas de DC que incluían a Superman, Batman y Wonder Woman. Aun así durante los años 50 los guiones de estas historias representaban a los personajes de forma bastante ridícula, poco definidos y con un elenco de secundarios cada vez más numeroso y absurdo.

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Portada de Batman #97, febrero de 1956, por Win Mortimer. Fuente.

El cómic como herramienta didáctica

Estudiando la ciudad del Siglo XX

Imagen: Portada original americana de una reedición de «Contrato con Dios» de Will Eisner por DC Comics en el año 2000. Tenement es una voz inglesa que se refiere a vivienda, concretamente a edificios de viviendas usualmente degradados.

Uno de los autores más reputados del cómic estadounidense es Will Eisner (1917-2005), creador de The Spirit en 1940 y narrador de sus historias hasta 1952. A principios de los 70 el fundador de Kitchen Sink Press sugirió a Eisner que continuara con las historias del personaje, pero en su lugar realizó una obra muy personal basada en sus vivencias de niñez y juventud en Nueva York (en Brooklyn y el Bronx), e influida por los sentimientos generados por la pérdida de su hija de 16 años en 1970.

«Contrato con Dios» se convirtió en el primer cómic en llevar la etiqueta de Novela Gráfica para poder presentarlo a un público más adulto y alejarlo del mercado de los superhéroes, orientado al público juvenil. Fue editado por Baronet Press en 1978 sin ser un éxito de ventas, pero permitió a Eisner seguir dibujando historias parecidas como «Ansía de Vivir» en 1988 y «La Avenida Dropsie» en 1995, ambientadas en el mismo barrio del Bronx y la ficticia avenida.

Estas tres obras han sido recopiladas en castellano y tienen el potencial para poder ser usadas didácticamente en educación secundaria para diversidad de temas utilizando fuentes primarias y secundarias. El cómic es una manera muy atractiva de presentar temas complicados y a menudo aburridos. Claramente no es un método académico, pero en educación secundaria tampoco se pretende eso, nos permitirá dejar una impronta en las mentes de los alumnos que no conseguiríamos con largos textos o clases magistrales.

La obra de Eisner requiere de trabajo por parte del profesor para extraer las partes que quiere utilizar y prescindir de aquellos temas más personales o espirituales que tal vez no interesen en sus clases de ciencias sociales (pero puede que sí en otras como filosofía o ética). El período entre-guerras es la época para la que encontramos más uso para este cómic; a partir de recortes de prensa y las historias costumbristas de los personajes observamos la Crisis de 1929, la influencia social del comunismo, el auge del nazismo y las políticas del New Deal de Roosevelt.

Desde el punto de vista de la Geografía podemos observar la evolución de la ciudad occidental, las migraciones, la degradación o la gentrificación, los movimientos sociales vecinales o la planificación urbana, y económicamente se tratan los fenómenos de la bolsa de valores, el desempleo y el mercado inmobiliario. Desde la geografía social podemos tratar temáticas anti-racistas y de tolerancia religiosa, por ejemplo, con las diversas oleadas de inmigrantes a los Estados Unidos, primero irlandeses, luego italianos, judíos alemanes y rusos y, posteriormente, gente negra del sur estadounidense y puertorriqueños. También hay un compendio de la Historia de finales del siglo XIX hasta mediados del XX, centrada en la ciudad de Nueva York.

Además podemos pedir a los alumnos que creen sus propios cómics basados en historias vitales, tanto suyas como de sus padres o abuelos. De esta manera potenciamos su creatividad, su capacidad de relación social, de análisis, de expresión de ideas y al mismo tiempo consolidamos su conocimiento de la familia, la historia reciente y la geografía que les rodea. Temas como la desilusión y la frustración, el confinamiento, la alienación de la ciudad o la pertenencia a una comunidad, son tratados en las obras de Eisner. El judaísmo también está muy presente debido los orígenes del autor, así como el racismo y la pobreza.

En conclusión podemos afirmar que la «Trilogía de la avenida Dropsie» nos ofrece un buen material para complementar temáticas de Historia contemporánea y Geografía urbana además de ofrecer un punto de partida para que los alumnos expresen sus experiencias vitales relacionadas con estos temas. Una añadido muy interesante para la educación secundaria transversal utilizando arte, ciencias sociales y filosofía.

Referencias

Eisner, W. (2008). Contrato con Dios: La trilogía. La vida en la Avenida Dropsie. Barcelona: Norma Editorial.

García, P. (2018, febrero). Los cómics de los 70 han muerto: La primera novela gráfica, Dolmen, 271, 59-60.

Países de ficción en el cómic

Ejemplos del Universo Marvel

Imagen: el país africano ficticio de Wakanda tal y como se representa en la serie de animación The Avengers: Earth’s Mightiest Heroes producida por Marvel Animation (2010-2012). Fuente.

El cómic, al igual que la literatura, ha permitido reflejar los deseos, imaginarios y características de las sociedades que lo crean. El mundo del llamado noveno arte es muy extenso y contamos con obras producidas en los Estados Unidos, Japón y Europa como las más prominentes y premiadas, con un gran volumen de negocio (aunque en otros países se producen cómics, tanto en Sudamérica como en Asia, no llegan a mover una cantidad de dinero ni seguidores similar).

En esta entrada vamos a presentar los ejemplos de varios países ficticios del Universo Marvel, que representan el imaginario de la sociedad norteamericana sobre ciertos lugares del mundo, son utilizados como alegorías para explicar problemas sociales o sirven para tratar temas políticos internacionales sin mencionar explícitamente una región del mundo real. El Universo Marvel es un mundo de ficción que transcurre principalmente en comic-books (revistas de cómic periódicas, comúnmente de 24 páginas y mensuales) producidos por la editorial Marvel de los Estados Unidos de América.

Aunque estrictamente el Universo Marvel surge a finales de los años 30 del siglo XX bajo el sello editorial de Timely no sería hasta 1961 con la aparición del primer número de la revista The Fantastic Four cuando se estructuraría esta ficción compartida entre varias revistas de comic-books donde los sucesos en un título afectarían a los otros y donde los personajes aparecían en distintas series, dando la ilusión de que la narración reflejaba un universo real; además de tratar personalidades más complejas que en épocas anteriores y las referencias a lugares y sucesos culturales contemporáneos. Otras revistas surgidas en aquella época (y que continúan hoy en día, aunque en volúmenes y nomenclaturas diferentes) fueron The Incredible Hulk (1962), The Avengers (1963), The Amazing Spider-Man (1963) o The X-Men (1963), por ejemplo.

Existen docenas de países ficticios en el Universo Marvel, situados en lugares que corresponden a otros países del mundo real, pero con cambios de fronteras y en algunos casos hasta del relieve. Solamente comentaremos algunos de los más relevantes e importantes:

Genosha

La República de Genosha es un pequeño estado insular situado cerca de las islas Seychelles, al norte de Madagascar. Fue creada por el escritor Chris Claremont y el dibujante Rick Leonardi en 1988 y apareció por primera vez en la revista The Uncanny X-Men número 235 del mismo año. Esta pequeña ex-colonia británica sin nativos conocidos utiliza individuos con poderes extraordinarios innatos (mutantes) como mano de obra esclava, convirtiéndola en una nación muy rica a pesar de su falta de recursos. El país es utilizado para tratar temas como la esclavitud, el apartheid, la guerra, los estados raciales y las zonas de desastre (como podrían ser Siria desde 2011 o Manhattan tras el 11-S).

Latveria

El Reino de Latveria es un micro-estado europeo situado entre Hungría, Rumanía y Serbia. Su primera aparición fue en Fantastic Four Annual número 2 de 1964 creado por Stan lee y Jack Kirby. Latveria es una monarquía absoluta gobernada por un tirano ególatra llamado Dr. Víctor von Doom. Es uno de los países que representa el ideario de Europa Central y Oriental Norteamericano, junto a Symkaria y Transia. Una tierra atrasada, poblada por gitanos y que mezcla la típica imagen del Tirol del siglo XIX y los Balcanes, con la corrupción y las mafias. También sirve para explicar y satirizar las dictaduras totalitarias con líderes supremos, como la de Corea del Norte.

Madripur

El Principado de Madripur es otro estado isleño situado en alguna de las múltiples islas del archipiélago que hay entre la ciudad-estado de Singapur y la gran isla de Sumatra. El país fue creado por Chris Claremont y Steve Leialoha en el número 32 de New Mutants (1985). Representa las diferencias sociales extremas y el crimen organizado, con una cultura asiática de origen chino y malayo, principalmente. Madripur busca reflejar las desigualdades en el sudeste asiático, cómo los grandes centros financieros como Hong-Kong y los paraísos fiscales (como Singapur) conviven junto a lugares de extrema pobreza como Camboya o Myanmar. También se utiliza como sátira de los pequeños estados absolutistas, como el sultanato de Brunéi.

Tierra Verde

La República de Tierra Verde es un pequeño estado centroamericano que colinda con México al norte, Guatemala y otro micro-estado ficticio, Costa Verde, al este y el Océano Pacífico al oeste. Fue creada por el guionista Archie Goodwin y el dibujante John Buscema en Fantastic Four número 117 (1971). Por un lado se realiza una cierta caricatura de la población indígena de origen maya, presentándolos como adoradores de esa religión aunque en la región el 90% son cristianos; por otro se presenta el país al más puro estilo de República Bananera Tropical, dirigida por una dictadura militar. Este país se utiliza para mostrar los narco-estados, las guerras civiles centroamericanas (como en Nicaragua), la injerencia de los Estados Unidos en las contrarrevoluciones de América Latina e incluso la superveniencia de nazis en ese territorio.

Wakanda

El Reino de Wakanda se sitúa entre Etiopía, Kenia, Sudán y Uganda, rodeado de otros pequeños estados ficticios. Su creación se debe al dúo de Stan Lee y Jack Kirby en el Fantastic Four número 52 de 1966 y lo podemos ver en la película Black Panther de 2018. Wakanda recoge la vieja idea pulp del reino oculto en medio del territorio salvaje, pero que posee una tecnología futurista, una idea que podríamos recorrer hasta el Reino del Preste Juan medieval. El país intenta poner en duda el racismo presentando una nación africana que es, en muchos aspectos, superior a las occidentales sociedades blancas. Sin embargo respetan sus tradiciones culturales ancestrales, su propia religión totémica y las diferentes tribus que la conforman. ¿El secreto? Un metal, el Vibranium, con propiedades especiales que conforma la base de toda su tecnología, respetuosa con el medio ambiente, por cierto.