El mapa: la herramienta del geógrafo

Imagen: Mapa mundi de Petrus Plancius (1594)

La cartografía es una disciplina técnica que acompaña al geógrafo en casi todo momento. Se compone de un conjunto de operaciones científicas, técnicas y artísticas que aplicadas a una información (observada o documentada) elaboran o analizan un mapa, herramienta que representa un cuerpo celeste (en la mayoría de casos la Tierra) a una escala determinada. Para la Geografía la cartografía es un método, un instrumento para llevar a cabo los objetivos propuestos, ya sea comunicar, crear o analizar información.

Desde la Antigüedad la cosmografías y las corografías han influido en la sociedad y la cultura y el conocimiento estratégico de la distribución de la superficie terrestre siempre ha tenido un gran valor. Diversas instituciones en todo el mundo se encargan de desarrollar y mejorar los mapas que están a nuestra disposición, así como de tratar con información que no siempre llega al gran público. En España, por ejemplo, se creó el Instituto Geográfico Nacional en 1870 para labores topográficas y geodésicas, posteriormente se crearon el Servicio Geográfico del Ejército en 1939 (actualmente Centro Geográfico del Ejército desde 1998) y el Instituto Cartográfico de Cataluña en 1982 (Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña desde 2014).

Un mapa es una representación proporcional del espacio a través de una escala (isomorfismo) con información seleccionada y generalización cartográfica. Así, por ejemplo, los «mapas mentales» o los «mapas anamórficos» no seguirían esta definición. Normalmente a mayor reducción del área espacial representada obtenemos menos información y a su vez la escala es menor; por el contrario, cuanto menor es la reducción mayor es la cantidad de información y mayor es la escala. Por ejemplo, un mapa de escala 1:5000 reduce más los objetos representados y tiene menos información que un mapa 1:500.

En función de la escala es necesario hacer una selección de la información que queremos poner en el mapa. La escala es muy importante ya que fija el límite de lo que podemos representar, a mayor escala mayor información, dependiendo de la escala se podrán ver cosas que en un mapa del mismo lugar no se verán. Si hay demasiados datos para una escala determinada entonces tendremos «ruido». Al mismo tiempo la información también se debe seleccionar dependiendo de para qué va a ser usado el mapa y a quién va dirigido.

La generalización cartográfica es un proceso de conversión de la información en la que se utilizan símbolos abstractos para representar la realidad (por ejemplo puntos, lineas y polígonos), se simplifica la información escogiendo lo que nos interesa y representándola de forma esquemática según la escala (una ciudad pasa a ser un punto, por ejemplo), se clasifican los objetos representados en diversas clases más o menos homogéneas (como cuando todas las fábricas se agrupan en el concepto «fábrica» sean de lo que sean y tengan la forma que tengan) y, finalmente, se crea una simbología adecuada y una leyenda a partir de lo anterior.

Para finalizar hablaremos de qué es lo que se representa en un mapa, qué información es la que obtenemos de él. Lo primero que observamos es la localización de los objetos representados en base a unas coordenadas de referencia (x, y) y la altura respecto a un punto de referencia (z o h). En el primer caso podemos utilizar las conocidas coordenadas geográficas de latitud y longitud y en el segundo la altitud respecto al nivel del mar mediante las curvas de nivel.

En segundo lugar, para cada objeto localizado representamos uno o más atributos como puede ser el uso del suelo de una parcela, el tipo de carretera o la población de una ciudad. Y en tercer y último lugar, las localizaciones y los atributos generan una serie de relaciones entre ellos observables en el mapa, como son las distancias, los rumbos o las áreas (si hablamos de relaciones entre localizaciones), la distribución espacial de los atributos (si hablamos de relaciones localización-atributo, por ejemplo las lluvias en Europa) o las correlaciones (la localización de varios atributos relacionados en una misma área, como la presencia de asentamientos derivados de la existencia de cultivos de regadío y éstos a su vez derivados del curso de un río por la zona).