Los orígenes de la civilización

La influencia del clima y de la sedentarización

Imagen: pintura mural de una cacería del ciervo en Çatalhöyük (actual Turquía) hacia el año -6000. Fuente.

En esta entrada vamos a tratar de forma muy resumida los orígenes de la civilización humana de la cual somos herederos. Es un proceso que dura milenios y que transforma una sociedad de cazadores-recolectores nómadas de pequeños grupos que usan bastos instrumentos de piedra en estados urbanos agrícolas sedentarios de economía mixta. Un cambio sorprendente que ha modificado completamente la forma de vivir de la humanidad y la del resto del planeta hasta nuestros días.

Precedentes

Entre los años -20000 y -18000 se inició la cuarta y última etapa de la glaciación Würm-Wisconsin del Pleistoceno, originada en -115000. Los niveles del mar se encontraban entre 150 y 100 cm por debajo de los actuales y las comunidades humanas solían organizarse en grupos de 50 individuos, siendo la caza de la macro fauna del Pleistoceno (como el mamut o el uro) la base de la alimentación, combinada con la recolección. Zonas muy extensas de Norteamérica y Europa estaban cubiertas de hielo y grandes glaciares descendían de las montañas más altas.

A partir de sucesivos deshielos en -17000, -12000, -9000 y -6000 el nivel del mar subió aproximadamente 70 cm, con un pequeño repunte del enfriamiento en  -10000. Desde el año -6000 el crecimiento del nivel del mar se estabilizó a un ritmo bastante lento, pero siguió aumentando. Zonas deprimidas como el Golfo Pérsico o las cubiertas de hielo anteriormente se vieron anegadas, además de amplias zonas costeras, que desaparecieron.

El Mesolítico

Durante la etapa final del deshielo global, aproximadamente en -12000, el Sáhara era fértil y húmedo. El Pleistoceno se acababa y empezaba la actual era geológica, el Holoceno[1], aumentando la biodiversidad y permitiendo,  junto a un clima más benigno, vivir al ser humano como cazador-recolector sedentario en muchas áreas del Levante mediterráneo.

Se produjo un cambio de la dieta en el Levante debido a la recolección de cereales y su almacenamiento, gracias a la gran abundancia de alimentos y a la relativamente escasa población humana. Este fenómeno también se extendió al norte de Mesopotamia junto a la domesticación de las cabras en algunas zonas. Aparecieron por aquel entonces asentamientos permanentes debido a la capacidad de acumular alimentos en un único lugar y de la capacidad del entorno de soportar la presión humana sin la necesidad de tener que trasladarse tras el agotamiento de los recursos.

En el Alto Egipto empezaron a suceder fenómenos similares. El cambio climático permitió el crecimiento de la población, surgiendo las primeras sociedades tribales jerarquizadas y los chamanes. La dieta era más diversa gracias al mayor número de plantas y animales disponibles (cereales, frutas,  crustáceos, moluscos, pesca), las temperaturas aumentaron y la población se extendió.

Los perros fueron domesticados para la caza menor, producto de la extinción de la macro fauna gregaria de llanura y su substitución por especies forestales más difíciles de cazar, a su vez esto provocó una sofisticación en la creación de instrumentos, más pequeños y precisos, debido a los cambios en el tamaño de la caza y a la recolección de alimentos nuevos.

Como comentábamos, alrededor de -10000 sucedió un pico glacial, pero a partir de entonces el hielo se fundió rápidamente y el clima se calentó aún más, aumentando más la pluviosidad en el Sáhara. De esta época data la primera cerámica conocida, la cultura Yómon en Japón y la transición a la agricultura en Oriente Próximo.

El Neolítico

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Imagen: mapa de Oriente Próximo durante el Neolítico. Se pueden ver las dos áreas principales, Egipto y Mesopotamia, los yacimientos encontrados (Çatalhöyük, Hacilar, Jericó, Jarmo, Kerkh) y las ciudades que surgirían en la zona posteriormente. Hay que tener en cuenta que el Golfo Pérsico llegaba hasta las ciudades de Lagash y Ur en esa época. Fuente.

Una crisis climática de sequía azotó Oriente Próximo alrededor del -9000 y se pasó de un modelo de cazadores-recolectores a uno agrícola. La sedentarización ya se había estado produciendo y había provocado la creación de puntos comerciales de sal, piedras preciosas, obsidiana y sílex que crecieron mediante el almacenamiento de alimentos. Al crecer la población y disminuir el alimento disponible alrededor se empezaron a domesticar plantas y animales en esos puntos de alta densidad poblacional para abastecer a todas las bocas. Inicialmente se cultivaron cebada y trigo a partir de las semillas almacenadas y se seleccionaron aquellas que mejor prosperaban; con los animales también se eligieron los más gregarios y dóciles, como las ovejas (Montes Zagros).

Los procesos de sequía eliminaron regiones fértiles obligando a la creación de la agricultura en las pocas zonas que quedaron de gran fertilidad (como el valle del Nilo o Mesopotamia). Así la agricultura primero y posteriormente la metalurgia reemplazarían el modo de vida previo de cazadores-recolectores, la humanidad se vio forzada a trabajar más, a vivir menos y peor y la mujer perdería importancia social, pero sobreviviría.

Con la agricultura y la urbanización se produjo la división del trabajo (por género y por tipología), un aumento en la población, la aparición de la propiedad privada y de la familia como modelo social. También se crearon sociedades más jerarquizadas, la escritura y estructuras políticas y administrativas centralizadas. La supervivencia dependía de la propiedad de la tierra y de los alimentos que podía producir; de ahí el interés por la defensa de la propiedad, las diferencias entre propietarios y no propietarios y la familia como usuaria y heredera de esa propiedad. La búsqueda de la defensa primaba al género masculino y relegaba a la mujer a papeles más reproductivos. La sedentarización, a su vez, vinculaba la tierra a un grupo de personas más o menos emparentadas.

Los asentamientos más antiguos se sitúan en el Creciente Fértil, como Jericó. Aunque la población creció gracias a la agricultura, la nutrición era peor, la esperanza de vida y la altura decrecieron y la jornada laboral aumentó. Las enfermedades se extendieron debido a la mala alimentación y a convivir con animales y se produjo la extinción definitiva de la macro fauna mamífera producto del cambio climático desde el Mesolítico y de la presión cazadora humana.

La revolución neolítica produjo un control de la producción, un cambio económico hacia una economía de excedentes en lugar de subsistencia, siendo clave la apropiación del excedente y el control del agua. Aun así, la agricultura tardó bastante tiempo en consolidarse debido a la dificultad de adaptar las semillas a los diversos terrenos, el agotamiento de las tierras y a la falta de innovaciones técnicas.

Se empezaron a crear grupos humanos de más de 150 individuos, el agrupamiento permanente produjo la necesidad de almacenar el excedente agrario, nuevas herramientas y materiales (hoces, azadas, cuchillos, molinos, cerámica) y lugares de recuerdo de los fallecidos, como los megalitos y las fosas. Los tejidos se desarrollaron en esta época a partir de la lana y el lino y de la invención de la rueda.

La altura de la humanidad antes de la agricultura era mayor y no se ha recuperado el tamaño del Mesolítico hasta el siglo XX. Previo a la inclusión de los cereales en la dieta no había presencia de ciertas enfermedades crónicas que se mantienen hasta hoy en día: anemia por falta de hierro, carencia de calcio en huesos, caries en los dientes, la diabetes o enfermedades cardiovasculares, por ejemplo. Al poder almacenarse alimentos se produjo una mayor resistencia a períodos de hambruna y la sedentarización facilitó la reproducción y la supervivencia de ciertos individuos, que en condiciones paleolíticas hubieran fallecido. Aun así la esperanza de vida disminuyó con la agricultura, hubo una mayor mortalidad infantil y enfermedades mentales. La mayor mortalidad fue superada por una mayor natalidad y fecundidad (la sedentarización permite poder tener más hijos al no tener que desplazarse con ellos y el papel más especializado de la mujer como criadora aumenta los años que dedica a tener hijos en lugar de a trabajar o formarse) lo que hizo aumentar la población en los milenios siguientes.

En -8000 hubo un fin del deshielo del último pico glacial y el incremento del nivel del mar se enlentece. La población mundial era de 5.000.000 de habitantes.

Las primeras civilizaciones

Entre -7500 y -7000 hubo un enfriamiento global, con sequía en África y Mesopotamia, y en el Sáhara se consolidó una vegetación de sabana. Poco a poco se fue produciendo una difusión de la agricultura en las zonas cercanas de Oriente Próximo, y al mismo tiempo una revolución neolítica en otras partes del mundo, en -6000 ya había domesticación del arroz en el valle del Yang-Tse, por ejemplo. Mientras en Çatalhöyük, en Anatolia, se fabricaron manufacturas de cobre y tejidos, el ganado bovino se domesticó en el Creciente Fértil y en Egipto se incorporaron la domesticación del trigo, la cebada y las ovejas desde Mesopotamia. En el sur de Europa también surgieron asentamientos agrícolas y hasta el -2500 existió un clima global cálido con un máximo en las temperaturas que no se ha vuelto a producir hasta el presente.

Mil años después en Mesopotamia se edificarían los primeros templos, se domesticaría el cerdo en Anatolia, se inventaría la rueda y se iniciaría la proto-escritura. Nuevas especies se irían incorporando a la práctica agraria y el regadío, gracias a los grandes ríos, se generaría por primera vez también entre el Tigris y el Éufrates. En América se inicia el cultivo del maíz y de la cerámica.

Hacia el -4000 la agricultura se consolida en el valle del Ganges y se erigen las primeras tumbas megalíticas en Europa occidental. La población se doblará en los mil años siguientes llegando a los 10.000.000 de habitantes. En Mesopotamia se inició la metalurgia y la región de Sumer (las ciudades de Ur, Eridú, Lagash, Shuruppak, Uruk y Nippur) junto a Egipto se convertirían en las zonas más civilizadas del mundo (cultura de Tell Halaf, desde el Mediterráneo a Irán). Allí se desarrollaron en los siglos siguientes las matemáticas, la astronomía, el derecho, la navegación y la alfarería, la domesticación del caballo y la gallina. Mientras tanto el Sáhara se convirtió en un desierto, obligando a la población a concentrarse en las orillas del Nilo.

En -3500 la ciudad de Uruk consolidó su preeminencia en Sumer, se creó la primera escritura conocida y las primeras ciudades-estado, que mostraron un rápido desarrollo en los siglos posteriores. En Egipto se elaboraron las primeras momias en esta época y los primeros jeroglíficos, y se establecerían las bases de las dinastías faraónicas futuras. En las estepas euroasiáticas aparecieron los primeros vehículos con ruedas, en Perú se consolidaron asentamientos permanentes en la costa, la agricultura se practicaba en toda Europa y se fundaron las primeras ciudades en China (Longshan).

A partir de -3300 empezó la Edad de Bronce en el Oriente Próximo, con cambios sustanciales debido a las manufacturas de ese metal y a la evolución de las instituciones que se habían creado en la etapa anterior que convergerían en la creación de estados imperiales y religiones. La Historia se había iniciado con la creación de textos que proporcionan testimonio de los sucesos, leyes, religiones y economía de las sociedades del pasado. La civilización tal y como la conocemos había empezado.

 

[1] Actualmente se está considerando nombrar como Antropoceno una nueva etapa geológica a partir de la Revolución Industrial, debido a los grandes cambios en el relieve que está produciendo la humanidad mediante la construcción y los residuos, sobre todo el plástico.

Asia y sus estructuras agrarias

Cereales y sociedad del año 500 al 1500

La dieta en Asia durante la edad media tenía unas características bastante distintas de la dieta europea, pero que en parte perduran hoy en día. En el continente asiático prácticamente el cien por cien de las calorías provenían del arroz entre los siglos VI al XVI. Dentro de sus alimentos no encontramos producto lácteo alguno y el consumo de carne es muy bajo, sólo el pescado era importante en algunos casos (como el de Japón). Las proteínas debían de proceder, por tanto, de otra fuente, en este caso de la soja, y las bebidas preferidas eran el té y los destilados del arroz.

El cultivo de regadío predominaba en el paisaje rural asiático y tenía un rendimiento distinto de los cultivos europeos, de secano y basados en el trigo. Mientras que el trigo producía, según las condiciones técnicas de entonces, 600 Kg por Ha, el arroz llegaba a 2300 Kg. A su vez el trigo requiere una cuarta parte de la cosecha para su renovación, mientras que el arroz sólo requiere una centésima parte. De esta manera la cosecha neta de trigo se situaba en 450 Kg/Ha mientras que la de arroz en 2277 Kg/Ha. Gracias a una cuidada selección de semillas entre los siglos X y XII, se podían realizar dos cosechas anuales.

El arroz soporta excelentemente el almacenaje, no fermenta sino que mejora de un año a otro y por tanto permitía una mejor administración y gestión de las crisis. Hay que tener en cuenta que 1 Ha de trigo alimentaba a una persona, mientras que 1 Ha de arroz lo hacía para ocho. El arroz se complementaba con sorgo o caña de azúcar. Al ser un cultivo que requiere una alta intensidad de trabajo y tiempo, así como un control del agua, se produjo una sociedad donde el trabajo era colectivo, que requería una alta inversión de capital y producía un elevado control social. La aldea era la unidad administrativa base contra la familia que lo era en el mundo europeo.

El sistema de regadío oriental (según Wittfogel) implicaba una gran disciplina y gobierno centralizado, un despotismo hidráulico de jerarquía piramidal regulado por un puñado de burócratas con una gran masa de campesinos pobres. El gobierno imperial chino gobernaba por la «Gracia del Cielo» y el emperador era el representante de la «Armonía». Mientras existiera esa armonía, esa virtud, el emperador podía gobernar, en el caso de que hubiera guerras, terremotos, hambrunas o desastres de cualquier tipo el emperador podía ser depuesto.

El imperio chino se gobernaba mediante los mandarines, más de diez mil burócratas que administraban el imperio. El poder era básicamente arbitrario y se regía por muy pocas leyes. Los mandarines regulaban el calendario, las construcciones, las canalizaciones e impartían justicia. Les estaba prohibido trabajar con las manos y practicaban el confucionismo. El cargo no era hereditario y se elegía mediante oposiciones estatales en Pekín cada cierto tiempo, pero en cambio sí era vitalicio.