Tendencias industriales en Europa

Imagen: parque científico y tecnológico de Bizcaya (Bizkaiko Zientzia eta Teknologi Parkea). Los parques de transferencia tecnológica se han multiplicado en múltiples campos para aportar nuevas actividades económicas de alto valor añadido. Fuente.

Tercera y última entrega sobre la industria en el continente europeo, más concretamente en la Unión Europea y los países más industrializados. Dejamos la anterior entrada hablando sobre la reconversión industrial europea de los años 70 y 80 del siglo XX. Vimos como eso supuso grandes tribulaciones, sobre todo a los trabajadores industriales, y en consecuencia el entramado industrial que nos encontramos en los años 90 es sustancialmente diferente. Cogiendo la delimitación «corta» del siglo XX de Eric Hobsbawm a partir de 1990 se inicia una nueva etapa industrial, un siglo XXI diferente del que somos herederos actualmente.

La primera consecuencia de la desindustrialización europea fue que las fábricas dejaron el mundo urbano para establecerse en el extrarradio. Se produjo una deslocalización que llevó la industria al campo y además produjo una dispersión, descongestionando de fábricas las grandes ciudades. Por otro lado el método de trabajo también cambió para adaptarse a las necesidades de ganancia de beneficios de las empresas. Se empezó a aplicar el pensamiento estratégico y flexible que permitía a la empresa modificar su estrategia según las circunstancias y los intereses económicos. De esta manera la empresa evitaba tener que destruir su capital cada vez que había un cambio en el entorno, fluctuando según la demanda y adaptándose. Esto provocó cambios en la legislación para hacer más flexible el despido de trabajadores, pero salvaguardando la empresa, que de haber mantenido la rigidez de la etapa fordista hubiera provocado el cierre total.

La tendencia industrial desde 1990 se basa cada vez más en la tecnología y un alto valor añadido ya que otras regiones del mundo (China o India, por ejemplo) pueden producir productos industriales tradicionales mucho más baratos. La búsqueda de alta tecnología de precisión genera unas necesidades y características diferentes:

  • Utilización de inputs en las fábricas ya medio elaborados en otros lugares.
  • Utilización de mano de obra cualificada.
  • Necesidad de un buen sistema de comunicaciones virtuales con las áreas de suministro de inputs.
  • Abundante energía.
  • Métodos flexibles de producción y contratación, poca oferta de trabajo no cualificado.
  • No tienen efecto multiplicador de la oferta de trabajo, no crean tantos nuevos puestos externos en el lugar de establecimiento de la fábrica.

Un ejemplo de este tipo de industria son los parques científicos y tecnológicos. El objetivo de estos parques es integrar la actividad científica de investigación y desarrollo (I+D) con la actividad productiva avanzada, generalmente en microelectrónica. Suelen ser agrupaciones de organizaciones y empresas de investigación y negocios unidas al desarrollo científico, que generan un proceso industrial global que va desde la investigación y creación de un nuevo producto hasta la fabricación y comercialización del producto, nuevo o no.

Los parques científicos buscan para establecerse territorios bien comunicados, cercanos a un gran mercado de consumo, con alta calidad de vida y con universidades con tradición investigadora. Ya desde los años 50 del siglo XX podemos encontrar agrupaciones de este estilo, pero su máxima difusión sucedió entre los años 70 y principios del siglo XXI. El país con mayor número de parques es Alemania, donde casi toda ciudad con universidad cuenta con uno. Tal vez el más paradigmático sea el parque de Siemens AG en Múnich (Baviera) que desarrolla investigación aeroespacial, lásers y semiconductores. Siemens cuenta con más de 370 000 empleados (2017) y múltiples fábricas en todo el estado federado.

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Imagen: mapa de la localización del parque científico de la Universidad de Barcelona, en la antigua facultad de Geografía, Historia y Filosofía. Fuente.

Francia también tiene una gran cantidad de parques científicos, más de 100, siendo Tecnopolis en la Île de France el más importante. Engloba a más de 50 municipios y 500 Km² siendo el único parque europeo similar a Silicon Valley en dimensión y producción. Se construyó a mediados de los años 50 gracias al Centro de Estudios Nucleares y fue creciendo hasta convertirse en el centro nacional de investigación y transferencia tecnológica de Francia. En Italia se encuentra Tecnociti en Turín. Vinculado a Fiat tiene tres ejes alrededor de la ciudad centrados en la automoción, pero en campos como la informática, la electrónica y la robótica. Otros parques importantes son el de la universidad de Cambridge en el Reino Unido, el petroquímico de Aberdeen en Escocia o los de Kista y Lünd en Suecia.

En las últimas décadas hemos podido ver como las industrias se han vuelto variadas y complejas. Existe una mezcla de tradición y dinamismo que combina industrias de primera y segunda generación con aquellas más novedosas. Lo que provoca que haya actualmente gran variedad de asentamientos industriales:

  • Extractivos: papeleras, azucareras, conservas y minería, por ejemplo.
  • Portuarios: de exportación e importación de energía (petróleo y gas, sobre todo).
  • Dispersos: combinando industria tradicional con la más actual (Típico de la Blue Banana).
  • Industria urbana de baja intensidad.

La producción industrial en Europa siempre ha sido importante, aunque el mayor crecimiento fue durante los «30 gloriosos» (1945 a 1975) cuando se consolidó el 75% de la producción entre Alemania (29%), Francia (17%), Reino Unido (16%) e Italia (13%). El valor añadido bruto actual de la industria en la UE es de alrededor del 30%, mientras que los servicios aportan más del 66%. A pesar de los cambios y reconversiones, la industria europea sigue siendo uno de los pilares económicos del continente, más gracias a su capacidad de adaptarse y crear nuevas tecnologías útiles. Si bien la informática, las telecomunicaciones, las finanzas, el turismo y el ocio han desbancado a la industria como mayor aporte a la actividad y el beneficio, la poca productividad de estas actividades (Paul Krugman) hacen de la tecnología y la producción industrial una esperanza para el futuro económico del continente.

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