El Egipto antiguo (II)

Desde los orígenes hasta la invasión de los hicsos

Imagen: Las divinidades Osiris (sentado) y Horus (derecha) en una pintura de la tumba del faraón Seti I. Fuente.

En esta entrada continuamos con el gran periodo histórico que fue el antiguo Egipto. Iremos desde sus orígenes hasta el II periodo intermedio y veremos su sociedad, política y algo de su religión. Al ser un periodo tan largo no es posible tratar con detalle todos los aspectos, así que pretendemos dar una visión general, pera entender su evolución y dar una dimensión de cambio a un país que parece que siempre haya sido igual en el imaginario colectivo, y no es así. Parte de este texto está extraído del curso de la Universidad de Barcelona Virtual «Com hem arribat fins aquí? Un viatge interactiu a través de la História» de 2005.

Periodo predinástico

En este periodo la población que habitaba el Sáhara se empieza a concentrar alrededor del Nilo huyendo de la desertización. La agricultura formaba parte de la vida de estas personas, combinada con la caza y la pesca, y con el tiempo fueron incorporando la cerámica y la ganadería a sus prácticas, posiblemente por difusión desde Mesopotamia. Las comunidades se agrupaban entorno a jefaturas que se corresponderían con los futuros nomos administrativos, cada una de ellas poseía un tótem que identificaba a su deidad protectora y además a su tribu. Los diversos tótems evolucionarían en las divinidades patronales de cada nomos. La ciudad principal de esta época es Tinis que tenía como patrón al halcón, el dios Horus.

Periodo Arcaico

La creación del estado egipcio parece vinculada a una drástica reducción de los niveles de las crecidas, que se produjo hacia el -3300. Esto habría conducido a una mayor necesidad de organización de las comunidades tanto para afrontar las pobres cosechas obtenidas como para redistribuir el espacio al disminuir el área inundada por el río. La tierra se convirtió en objeto de dura competencia y los conflictos entre comunidades arreciaron. Todo ello propició la aparición o el refuerzo de los jefes y líderes triunfantes ante las dificultades, que ganaron prestigio y poder en el proceso sin que el conjunto de la comunidad pudiese valorar las consecuencias que ello tendría a largo plazo. Una de las principales ciudades que quedó reforzada con estos cambios fue Hieracómpolis (Nejen), en el Alto Egipto, con una población aproximada de 10 000 habitantes hacia el -3400, que inició un proceso de expansión por su área y acabó unificando el país. En el Bajo Egipto dominaba la ciudad de Buto, ya desde el periodo predinástico.

Finalmente, tras un periodo de conflictos continuos, se cree que llegaron los procesos de integración: las jefaturas del sur se unieron en un reino del Alto Egipto, que con el tiempo logró dominar al Bajo Egipto. Aunque se trata de un periodo del que hay pocos datos, se considera que el primer rey que ejerció su autoridad sobre todo Egipto fue Narmer (Menes), rey del Alto Egipto, que conquistó el país hacia el -3000 y estableció su capital en Menfis. De esta época data la aparición de la escritura jeroglífica.

Posiblemente se estableciese ya una monarquía teocrática, que constituiría la base del antiguo estado egipcio. Los símbolos propios de la realeza -falda, plumas, corona blanca y roja, bastón de mando y cetro, funda alargada en la barbilla- y la imaginería y el ceremonial que envolvería su figura son propios también de esta fase, aunque tardarían centenares de años en convertirse en elementos indisolubles de la cultura egipcia. El mito de Osiris también parece tener origen alrededor del -3000.

Durante los siguientes siglos (-2900 a -2600) los reyes de Egipto desarrollaron una administración con vocación centralista. Según los datos de los que se dispone, desde muy pronto se había llegado a un modelo que en lo esencial había de conservarse igual durante 3000 años. El rey gobernaba por sí mismo, con la ayuda de una administración que ejecutaba sus órdenes tanto en la capital, Menfis, como en las provincias, denominadas nomos. Se trataba de una administración dual: la Casa Blanca del Sur y la Casa Roja del Norte, distinción que posteriormente desapareció. Por otra parte, los gobernantes de los nomos, descendientes de las antiguas jefaturas, se habían convertido en los nobles que asistían al rey.

Menfis ocupaba una posición estratégica cerca del delta del Nilo, controlando esta zona y las rutas de comercio con el Sinaí, que suministraban cobre y turquesas. En el otro extremo del país eran también importantes los contactos con Nubia, que proporcionaban al país esclavos y materias primas. A través de las rutas comerciales circulaban también las ideas y creencias: algunos motivos del arte Egipto, como los grifos alados y las serpientes gemelas enroscadas llegaron al país procedentes de Súmer o incluso más al este, de Elam.

Reino Antiguo

Este periodo da nombre al estado gobernado desde Menfis por una sucesión de cuatro dinastías durante el que maduraron los fundamentos del mundo egipcio. Durante el reino antiguo destacan los reyes Keops, Kefrén y Micerino que construirían las grandes pirámides. La deidad principal de Menfis era Ptah y a partir del nombre griego del templo mayor, Aegyptos, pasará a denominarse así todo el país.

Se cree que Egipto estaba gobernado por unas eficaces burocracias central y local, y era administrado como una propiedad personal del rey: la burocracia central era una extensión de la casa real. El funcionario de mayor rango era el visir, que se encargaba de la supervisión de la administración de justicia y los impuestos. Tras él seguía una numerosa burocracia formada por los cancilleres, los administradores de los almacenes, etc., que recibían el apoyo del personal subalterno, un conjunto de escribas hábiles en la escritura y la contabilidad. En el ámbito local, el país se dividía en nomos, gobernados por miembros de las familias nobles o la propia familia real.

Según las fuentes, el rey era en sí mismo el estado. Se le consideraba un personaje de carácter divino, y se le atribuían propiedades mágicas, que permitirían el mantenimiento del orden, de la estabilidad en el estado y la crecida periódica del Nilo. Sus poderes habían de renovarse, en consecuencia, por procedimientos mágicos.

Sus tumbas, mastabas o pirámides suponen una imponente demostración del poder que los reyes egipcios ejercían y tienen su máximo exponente en la pirámide de 146 metros de altura levantada para Keops (pirámide de Guiza en -2558) y la de su hijo Kefrén, un poco más pequeña. En -2600 se construyó la Esfinge y las últimas pirámides en -2235.

A partir de las fuentes de que se dispone se ha deducido que la pirámide social egipcia del -2500 estaba segmentada en tres grupos: el faraón y la familia real, cuya personalidad era divina, vinculada a la alta nobleza local y a la alta jerarquía religiosa; la nobleza menor y los funcionarios; y los artesanos y los campesinos. La burocracia estaba muy desarrollada y existía una clase media relativamente numerosa y culta, puesto que la instrucción había llegado a las familias pudientes.

Las tierras tendían a concentrarse en manos de grandes terratenientes, con vastas extensiones de terreno. Los pequeños propietarios vivían en haciendas de unas pocas hectáreas; en general, no se dedicaban directamente al cultivo de la tierra, puesto que ocupaban cargos administrativos; solían emplear a jornaleros, que recibían una paga mensual, o establecían contratos de arrendamiento con otros aldeanos. Se conoce la existencia de campesinos vinculados a la tierra, aunque se debate si eran egipcios o prisioneros de guerra cedidos por el monarca a propietarios privados.

La población urbana se concentraba esencialmente en el delta, aunque no ha podido constatarse arqueológicamente ya que todos los restos han sido sepultados por los aluviones del río. Los núcleos urbanos mantenían sus funciones ceremoniales, con grandes santuarios, pero en el Bajo y el Medio Egipto se habían convertido en centros comerciales muy dinámicos, con grupos de ricos propietarios y comerciantes, armadores y fabricantes, y una masa de marineros y asalariados que vivían en condiciones muy precarias. Solían trabajar en grupos de diez, dirigidos por intendentes y el salario se pagaba en especie (pan, cerveza, trigo, tejidos, etc.).

La monarquía se debilitó progresivamente desde el -2500, ya que el rey aumentó las concesiones de tierras a la nobleza como pago a sus servicios. Hacia el -2100 se cree que se combinaron varios factores con gran capacidad de desestabilización:

– El retroceso del poder real. Los gobiernos provinciales se convirtieron en hereditarios y, poco a poco, escaparon al control de la monarquía. Los templos, favorecidos por el faraón para atraer a los sacerdotes, adquirieron grandes propiedades territoriales; y los altos puestos del gobierno se hicieron accesibles a los sectores urbanos enriquecidos.

– Crecidas, hambre y crisis social. Tuvo lugar un periodo de crecidas poco abundantes del Nilo, que provocaron hambre y escasez, en un clima de decepción y escepticismo.

Así la autoridad del monarca se vino abajo: el estado del reino antiguo se desmoronó y Egipto se dividió en dos dinastías rivales, la del Alto y la del Bajo Egipto, en lo que se conoce como el I Periodo Intermedio.

I Período Intermedio

Es una edad oscura para Egipto, libres de sus obligaciones para con el rey los potentados locales empezaron a luchar entre ellos por el dominio de las tierras y la supremacía política. En -2160 los nobles de la ciudad de Heracleópolis controlaban el norte y familias rivales en Tebas hacían lo propio con el sur. Ambos clanes expandieron su influencia y chocaron por el control del valle del Nilo.

Reino Medio

Según las fuentes, la reunificación de Egipto se produjo hacia el -2000 por el rey Mentuhotep II de Tebas. Esta fecha señala el inicio del reino Medio. Pocas décadas después la autoridad real gozaba nuevamente de poder efectivo y se había reducido el poder de los gobernadores provinciales. Se inició un periodo de estabilidad política. Para reconstruir la legitimidad de la administración real, los gobernantes del reino Medio pusieron en marcha un programa propagandístico en el que la estatuaria y las grandes obras de prestigio acompañaron a obras de carácter literario. Se reinició a su vez la construcción de pirámides y el culto funerario a Osiris fue mayoritario en el país junto al popular culto a Toth.

Es en esos momentos cuando Egipto decidió emprender una política exterior agresiva ante la supuesta amenaza de la proliferación de pequeños reinos y jefaturas en sus fronteras. La Baja Nubia fue conquistada hacia el -1960, y en los decenios siguientes se fortificó la frontera de la Segunda Catarata.

La influencia egipcia se extendió por el Levante, primero a través de lazos comerciales y a partir del -1880, tras varias expediciones militares, los gobernantes locales se convirtieron en vasallos. El control del Sinaí pasó a convertirse en uno de los resortes estratégicos más importantes de la región.

Una vez asentado, el reino Medio vio cómo la monarquía delegaba sus poderes cada vez más en los visires y cómo la burocracia crecía descontroladamente, provocando un aumento progresivo de las tensiones internas a partir de -1750.

En -1800 los hicsos (extranjeros) vencieron al rey en batalla y empezaron a entrar en el país asentándose en el norte. Durante los siguientes siglos los hicsos fueron aumentando en número y dominando cada vez más zonas del territorio llegando a hacerse con el control del estado mediante la fuerza, en -1653 conquistaron Menfis. La irrupción de los hicsos acabó con la homogeneidad el reino Medio llevando a otro periodo intermedio de transición.

mapa-egipto antiguo

II Período Intermedio

Los hicsos dominaron Egipto en esta época, procedentes del Levante (eran sirio-cananeos) y de Libia, con capital en la ciudad de Avaris. El dominio del país por estos pueblos estuvo consolidado a partir del -1640, dividiendo el territorio entre el norte hicso y las pocas zonas del sur controladas por familias egipcias (Tebas). La derrota egipcia se debe en parte a que los hicsos poseían mejor armamento como el arco compuesto y los carros de guerra.

Y con este periodo llegamos al final del segundo capítulo de la historia de Egipto en la antigüedad, en la siguiente entrega finalizaremos esta serie una vez lleguemos a la conquista romana de este país tan interesante. Hemos visto el auge y caída del reino de Egipto en dos ocasiones, su primera invasión extranjera y la competencia entre el norte y el sur. Seguidamente veremos el periodo clásico del país, antes de que la crisis del -1200 acabase con uno de los grandes estados del oriente Mediterráneo.

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