El proceso de socialización

Imagen: La Gran Vía de Madrid en 2017.

La socialización es algo necesario para todo ser humano. El estudio social incluye las relaciones de poder, de propiedad, la riqueza, las identidades y la educación. Todo eso se incluye en el proceso de socialización de una persona en el grupo que le ha tocado nacer o donde a ido a parar por las vicisitudes de la vida. Existen diversas escuelas de pensamiento que enfocan de manera distinta el estudio de lo social, desde el positivismo al marxismo, pasando por los weberianos. En esta entrada vamos a describir los puntos fundamentales del proceso de socialización, muy importante en una sociedad de cambios como la nuestra, sin entrar en consideración en esos enfoques.

Existen dos modelos de socialización, la libertad individual y la igualación social, no pudiendo existir el uno sin el otro. El ser humano nace muy inmaduro y ese proceso de maduración necesario lo realiza mediante el aprendizaje. Debido a nuestra gran complejidad biológica y la gran inmadurez inicial, muchas conductas que son aprendidas desde el nacimiento se confunden con conductas innatas.

Por ejemplo, en el caso del habla, se aprende el lenguaje del grupo en el que se nace de forma casi automática, mientras que en cuestiones de género una persona aprende el comportamiento asociado al sexo que le ha sido asignado. Por lo tanto no hay un desarrollo humano posible sin el grupo. Los casos de «niños salvajes» criados fuera de un entorno humano son un claro ejemplo. Esos niños no pueden aprender un idioma ni tampoco obtienen habilidades sociales, así como poseen una gran dificultad para aprenderlos posteriormente a su incorporación a un grupo. Existe una evolución paralela entre lo social y lo biológico, el lenguaje, como mencionábamos, se desarrolla durante los primeros 4 años de vida, siendo posteriormente muy difícil hablar si no se ha aprendido uno en esa edad.

El instinto animal ofrece una única posibilidad de aprendizaje mientras que la mente humana permite diversidad de aprendizajes. Por ejemplo una organización en manada corresponde a una etología concreta animal, repetida constantemente entre los grupos de esa especie. En cambio las organizaciones humanas son variadas en número de individuos, jerarquías, tabúes, etc. aunque parecidas entre ellas. Dentro del grupo humano se crean unas relaciones: fundamentalmente se comparten y se interiorizan los comportamientos que el colectivo considera relevantes en materia de poder, de bien y mal, de distribución de la riqueza, del sexo o de la muerte, por citar algunos de los más importantes.

La vida en sociedad se conforma con normas, pautas de conducta que dan buen resultado en la supervivencia del grupo y por tanto se perpetúan; siendo, de esta manera, variables según las necesidades del grupo y los requisitos del ambiente donde vive. La socialización primaria de una persona se da en la infancia, hasta los 12 años de edad aproximadamente, y es ahí cuando aprendemos el lenguaje, la educación emocional y los hábitos básicos de conducta y de aceptación de roles sociales.

Las entidades de socialización son instituciones culturales que fomentan la socialización a todas las edades. La familia tendría un papel muy importante en la socialización primaria, así como la escuela. Posteriormente durante la adolescencia la influencia de los iguales y de los medios de comunicación es creciente hasta que llegamos a la madurez con gran importancia del entorno laboral. La religión es otro de los pilares básicos de socialización en todas las franjas de edad.

En la medida que una sociedad es más estable provoca que la socialización sea más fácil, en momentos de cambio la socialización es más complicada, aunque encontramos más opciones para elegir. Actualmente tenemos muchos cambios que provienen de las décadas pasadas, incluyendo movimientos de personas por motivos bélicos o económicos, cambios en el modelos productivo, diferentes modelos familiares y una democratización de los medios de comunicación. Hay funciones de la familia tradicional, de modelo patriarcal, que ya no se realizan, así como una falta de moral universal propiciada por la iglesia.

En conclusión, en esta época de incertidumbres descrita por Bauman hemos de observar con determinación el proceso de socialización, para poder comprender a las personas que nos rodean, saber como adaptarnos mejor al cambio y modificar instituciones como la escuela para que sean más eficaces en el desarrollo de los futuros ciudadanos.

Lectura recomendada: Bauman, Z. (2017): Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre. Barcelona: Tusquets editores. (2007).

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