Biomas: la selva lluviosa intertropical

Imagen: selva de Chiapas (sur de México) en 2017.

En una entrada anterior mencionamos que describiríamos ejemplos de como se manifiestan los factores que afectan a la distribución de los seres vivos en el planeta. La interacción de los diferentes factores y la particular combinación de vegetación, fauna y clima dan como resultado un bioma. Un bioma tiene un paisaje característico y la presencia de determinados ecosistemas. Existen varios tipos de biomas principales en el planeta Tierra, del Ecuador hasta los polos:

  • La selva lluviosa
  • La selva caducifolia
  • La sabana
  • El desierto
  • Los bosques subtropicales
  • Los bosques templados
  • Los bosques caducifolios
  • La estepa
  • La taiga
  • La tundra
  • Los hielos eternos

Para esta entrada hemos elegido el primero de los 11 tipos principales: la selva lluviosa sempervirent (siempre verde) intertropical. Es un bioma con precipitaciones abundantes y continuas, prácticamente sin variedad a lo largo del año. Las temperaturas son también uniformes y altas y contiene bosques densos y elevados, estratificados de 2 a 4 niveles de vegetación: uno superior irregular a 50 metros de altura, otro nivel medio denso y continuo de 15 a 30 metros de altura y hasta 2 más inferiores de copas estrechas de 5 a 15 metros de alto.

El ritmo fenológico de floración  de la selva es no estacional, es muy rica en especies con 40 diferentes por Ha (llegando a tener centenares en algunos casos), siendo el 70% árboles y con una distribución muy dispersa. Gracias a la abundante vegetación arbórea la luz casi no llega a los estratos inferiores, lo que produce que no haya sotobosque y sí presencia de lianas, epífitos, hemiepífitos y árboles estrechos. Las raíces de las plantas son superficiales, con un suelo pobre y estrecho, aunque hay una abundante biomasa superficial que se destruye y se descompone con facilidad. La fauna vive normalmente encima de los árboles.

Existe mucha irregularidad en el paisaje debido a las copas de los árboles más altos y a los claros que se crean cuando estos árboles caen, la selva nunca es homogénea. Los grandes árboles aguantan muy bien el calor y tienen hojas endurecidas siendo heliófilos, mientras que los árboles de niveles bajos requieren sombra. Los claros permiten germinar hasta 200 especies nuevas, pero solo unos pocos árboles, hasta 4, serán capaces de ocupar el nivel de las copas más altas. Si el claro es muy grande la entrada de demasiada luz impedirá que se regenere la selva en ese punto. Los jabalíes pueden mantener esos claros durante un tiempo sin vegetación.

La selva se distribuye en el planeta por Centroamérica, la parte norte de Sudamérica (Colombia, Venezuela, Ecuador, Brasil, Bolivia, Perú y las Guayanas), el centro-oeste de África (el Congo y la Costa de Marfil), el sur de la India, el sudeste asiático (Vietnam, Camboya, Laos, Tailandia, Myanmar, Bangladés, Indonesia, Borneo, Filipinas y Papúa) y el norte de Australia.

Es frecuente que el agua forme charcos más o menos grandes en el suelo de la selva, sobre todo en el sudeste asiático. La niebla crea además más humedad y precipitaciones durante el día. Los artrópodos que se alimentan de biomasa, sobre todo hojas, son la fauna más importante de la selva. Eso provoca a su vez que haya muchos insectívoros y carnívoros. En Sudamérica los grandes carnívoros provienen todos del norte Centroamericano debido a la unión continental, originalmente no poseían este tipo de fauna. En general el equilibrio trófico es muy débil, con un sistema de relaciones grande y simple. Las montañas situadas en las selvas crean bolsas de especies específicas endémicas, lo que aumenta la diversidad de este bioma.

Como hemos podido ver la selva es un bioma de altas precipitaciones y calor, grandes especies arbóreas y amplia diversidad de especies, con un suelo pobre y que dificulta su recuperación. Actualmente la selva se encuentra amenazada por el uso masivo de la agricultura de tala y quema, la deforestación maderera y la producida para la creación de pastos para la ganadería. Esto provoca graves problemas de erosión e inundaciones que afectan a las poblaciones humanas. Aun así la selva sigue siendo una fuente de recursos, alimentos, hábitat y belleza para la humanidad y por tanto debe ser cuidada.

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